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Taylor Sheridan cuenta sus guiones y proyectos por éxitos y la clave de ello es que tiene muchas cosas que contar y una creatividad inmensa que le permite ser muy productivo. Con el paso del tiempo se ha convertido en referencia esencial en Estados Unidos gracias a películas como «Sicario» (2015), «Comanchería» (2016) o «Wind river» (2017) y a un puñado de series derivadas de «Yellowstone«. Inicialmente «The Madison» también lo iba a ser, pero el proyecto finalmente adquirió esencia propia y tiene más que ver con la película «El río de la vida» (Robert Redford, 1992), a la que homenajea y que recomiendo ver si aún no se ha hecho. Concebida como un díptico de dos temporadas de seis capítulos cada una, ya se ha podido ver la primera y ha cumplido con lo que se esperaba, un relato costumbrista y familiar de tono dramático que habla sobre la muerte y el duelo y juega con varios contrastes: el urbano de Nueva York frente a los campos abiertos de Montana, la vida de la ciudad frente a la vida natural, la cultura urbanita frente a la rural, la modernidad frente a la tradición…Contemplativa y emocional no se centra sólo en el drama y la melancolía, que eso sí, palpitan en todo momento como trasfondo, más bien invita a la superación personal, a rehacerse cerca de la naturaleza recuperando lugares y sensaciones donde quizás el ser humano fue más feliz y más libre. Y de nuevo Sheridan construye su historia en torno a un puñado de personajes femeninos muy potentes (encabezados por una magnética Michelle Pfeiffer), cuya evolución personal es uno de los claros atractivos de esta serie.