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Los geeks esperaban mucho de «Scott Pilgrim vs. the world«, una película de Edgar Wright que adaptaba el cómic de culto de Bryan Lee O’Malley, y quizás estas expectativas tan altas fueron las que la lastraron y provocaron que no se valorara esta arriesgada propuesta como merecía, y que quedara abandonada en el abarrotado cajón de los «sí, pero no«.
Scott Pilgrim quiere salir con Ramona Flowers, la chica de sus sueños, pero primero deberá enfrentarse y derrotar a sus siete ex-novios. Esa es la premisa argumental de «Scott Pilgrim contra el mundo«, una película que adapta las tres primeras entregas del cómic de culto creado por el canadiense Bryan Lee O’Malley, una obra de seis volúmenes editada por Oni Press, premiada con un premio Eisner, adorada por hordas de fieles fans y reconocida por la crítica especializada.
Con banda sonora de Beck, un reparto encabezado por Michael Cera, Mary Elizabeth Winstead, Anna Kendrik, Mark Webber, Jason Schwartzman, Brandon Routh, Chris Evans o Kieran Culkin y numerosas referencias a la cultura más popular como los videojuegos, la música o los cómics, la película de Edgar Wright era un espectaculo visual deslumbrante e hiperbólico, ejemplificado en los maravillosos títulos de crédito iniciales, con un exceso de colores saturados al más puro estilo pop que provoca las reacciones más extremas en el espectador: o lo adoras o lo detestas. Una vez superado esta primera criba, es necesario entrar en la desacomplejada historia que tiene el ritmo frenético de un videojuego shoot’em up, el aroma del indie y los códigos del cómic, que también deja varios cadáveres por el camino. Y los espectadores que quedan, los que se han dejado seducir por la propuesta de Edgar Wright bendecida por Bryan Lee O’Malley, disfrutarán como locos de esas viñetas del cómic que asoman la nariz en el metraje o las onomatopeyas comiqueras, y de la odisea de Scott Pilgrim, bajista de la banda de garaje Sex Bob-omb, que acaba de conocer a la chica de sus sueños pero, hay un problema: para conquistar a su adorada Ramona Flowers tiene que romper con su novia actual y enfrentarse (y derrotar) a los siete diabólicos ex de su amada, que controlan su vida amorosa y están dispuestos a hacer lo que sea para eliminar la competencia. Si quiere hacerse con su corazón, deberá superarlos a todos.
Injustamente incomprendida, «Scott Pilgrim contra el mundo» es para la generación del Naranjito lo que «Reality Bites» fue para la generación X, y el paso del tiempo la ha sacado del cajón de los «sí, pero no» y la ha colocado en la vitrina de las películas de culto.

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