Pocas ideas han resultado tan fértiles para DC Comics como el concepto de los universos alternativos. Mucho antes de que la palabra «Multiverso» se convirtiera en un término de moda dentro de la cultura popular, la editorial ya experimentaba con realidades paralelas capaces de reinterpretar a sus héroes más icónicos desde perspectivas inesperadas. Bajo el sello Elseworlds, conocido en castellano como Otrosmundos, nacieron obras tan influyentes como «Gotham a luz de gas«, «Kingdom Come«, «Superman: Hijo Rojo» o «El Clavo«, entre muchas otras, historias que demostraban que Batman, Superman o Wonder Woman podían existir fuera de la continuidad oficial sin perder un ápice de su esencia.
El legendario guionista Dan Jurgens y el dibujante superestrella Mike Perkins crean un título bañado en influencias pulp y noir y ambientado en el año del debut de Batman. Es 1939, en pleno auge del fascismo. El Cruzado Enmascarado se encuentra en los primeros días de su carrera, con los ciudadanos de Gotham tildándolo como «el vigilante». Mientras investiga una serie de crímenes, Batman concluye que los respectivos sospechosos de cada muerte ya han fallecido. Con el detective James Gordon como único aliado, tendrá que descubrir cuál de estos criminales está en realidad con vida y detenerlo.
La miniserie «The Bat-Man: First Knight«, publicada originalmente por DC Comics en el sello DC Black Label y recopilada en España por Panini Comics en una espectacular edición de tapa dura y gran formato, se inscribe plenamente en esa tradición de los Elseworlds de DC. Sin embargo, lo hace con una propuesta singular: en lugar de imaginar una versión alternativa del Caballero Oscuro, Dan Jurgens y Mike Perkins regresan al punto de partida, al año exacto en el que Batman apareció por primera vez en el inolvidable «Detective Comics #27» de Bill Finger y Bob Kane: 1939. No es una mera coincidencia.
La premisa es sencilla pero funciona: Gotham City se encuentra inmersa en una atmósfera opresiva, ahogada por la corrupción y el miedo. La Gran Depresión todavía proyecta su sombra sobre los Estados Unidos y la gente sufre por las consecuencias de la crisis económica, mientras Europa contempla el avance imparable del fascismo a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. En ese contexto emerge un misterioso vigilante nocturno que, vestido como un murciélago y que se hace llamar el Bat-Man, una figura todavía primeriza y a medio esbozar, alejada del Batman que todos tenemos presente y que ya forma parte del imaginario colectivo.
Dan Jurgens entiende perfectamente que el Batman de 1939 no era el mismo estratega que conocemos hoy. Era un personaje hijo del pulp, heredero directo de figuras como The Shadow o Doc Savage. Sus métodos eran más brutales, su mundo resultaba más sombrío y sus investigaciones estaban impregnadas de elementos cercanos al terror y lo sobrenatural. De hecho «The Bat-Man: First Knight» gira en torno a una serie de asesinatos imposibles en los que los criminales son individuos que habían muerto previamente en la silla eléctrica. Sin embargo, han regresado de la tumba para cometer nuevos crímenes en las calles de Gotham City. Esta idea conecta directamente con la fascinación que el cine y la literatura de los años treinta sentían por la ciencia descontrolada y los experimentos prohibidos. No resulta difícil encontrar ecos de clásicos como el «Frankenstein» de James Whale, pero la obra también dialoga con referentes posteriores como «Re-Animator«, la adaptación cinematográfica de Stuart Gordon basada en los relatos de H. P. Lovecraft, con los cadáveres devueltos a la vida mediante procedimientos científicos aberrantes.
La reconstrucción histórica es otro de los grandes logros de la miniserie. Aunque Gotham City sigue siendo una ciudad ficticia, la influencia de Chicago y Nueva York resulta evidente. Durante 1939, ambas metrópolis vivían aún las consecuencias económicas de la crisis de 1929. Los barrios obreros sufrían, mientras la clase alta y las élites políticas vivían holgadamente e intentaban preservar su influencia en un entorno crecientemente inestable. El crimen organizado continuaba siendo una realidad cotidiana y los periódicos alimentaban una sensación permanente de incertidumbre. Dan Jurgens aprovecha esta idea para construir una Gotham creíble, donde el miedo no procede únicamente de los monstruos, sino también de la desigualdad económica, de la corrupción y de la intolerancia.
En el aspecto gráfico, Mike Perkins realiza uno de los mejores trabajos de su carrera. Su dibujo combina el detallismo del cómic contemporáneo con una estética heredera del noir clásico y del pulp. Cada callejón parece húmedo y sucio, cada rostro transmite agotamiento y tristeza, y cada escena nocturna está impregnada de una textura casi cinematográfica. El color de Mike Spicer potencia además esa sensación de mundo decadente. La edición de Panini Cómics contribuye decisivamente a realzar estas virtudes: la tapa dura y un tamaño superior al habitual permiten apreciar con claridad el extraordinario trabajo gráfico del dibujante.
En resumen, «The Bat-Man: First Knight» es una obra que encaja perfectamente en la tradición de los Elseworlds de DC Comics pero, también, busca encontrar la esencia original del personaje, la concebida por Bill Finger y Bob Kane en 1939. Allí donde muchos autores intentan modernizar a Batman, Dan Jurgens y Mike Perkins miran hacia atrás y recuerdan que el mito nació entre sombras, callejones, policías corruptos y políticos con ínfulas. Un viaje en el tiempo hasta 1939 nos demuestra que, incluso después de más de ochenta largos años de vida, todavía existen rincones inexplorados en la leyenda del Caballero Oscuro.
The Bat-Man: First Knight
Autores: Dan Jurgens y Mike Perkins
Fecha de publicación: Enero de 2026
Edición original: The Bat-Man: First Knight 1-3
ISBN: 9791370134662
Formato: 24.5×31.5cm. Cartoné. Color
Páginas: 160
Precio: 38,00 euros











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