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Stanley Kubrick es uno de los cineastas más influyentes del siglo XX. A lo largo de su carrera, el excéntrico, controlador, meticuloso y perfeccionista Kubrick demostró con su filmografía un dominio técnico y narrativo abrumador, con un estilo único y reconocible que, además, ofrecía al espectador reflexiones sobre la condición humana y sus miserias. Y con «Senderos de gloria» seguramente nos ofreció la película más antibélica de la historia del cine mostrando los horrores de las trincheras en la Primera Guerra Mundial y la irracionalidad de los militares.
«Senderos de gloria» («Paths of Glory«) se considera la primera obra maestra de Stanley Kubrick, y una de las mejores películas de guerra de la historia del cine. Protagonizada por Kirk Douglas, Adolphe Menjou, George Macready, Ralph Meeker, Richard Anderson y Wayne Morris, rodada en blanco y negro, y ambientada en las asfixiantes trincheras del frente francés de la Primera Guerra Mundial, la película nos contaba como el general Boulard ordena la captura de una inexpugnable posición alemana y encarga esta tarea al ambicioso General Mireau. Éste a su vez ordena al coronel Dax que encabece un ataque suicida. La victoria es una obligación y la carnicería, inevitable. La batalla finaliza con una retirada de los soldados franceses que los altos mandatarios militares consideran inacceptable. Para escenificar un castigo ejemplar por dicha retirada, deciden elegir a tres soldados al azar y someterlos a un consejo de guerra que, tras la acusación por cobardía, finalizará en su fusilamiento.
«Senderos de gloria» disecciona con crudeza la mentalidad militar y su irracionalidad. Su mensaje sigue siendo vigente, viendo la barbarie de la guerra que todavía se extiende por distintos frentes bélicos en numerosos rincones de nuestro mundo. Esta crítica provocó que la película estuviese censurada en Francia hasta 1975. De hecho no fue exhibida ni en Francia, ni en España, ni en Israel, ni en ninguna base militar estadounidense, y los franceses trabajaron para evitar su proyección en otros países. El general Charles De Gaulle, militar y presidente de la República desde 1959, se sintió ofendido por la película de Kubrick pero lo cierto es que expone con transparencia aquella mítica frase de Groucho Marx: «La inteligencia militar es una contradicción en sus términos«.
En 1992, la película fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry, una selección anual de películas que se escogen para ser conservadas en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Un reconocimiento reservado para las películas más emblemáticas de la historia de los EE.UU.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja