L. Ángel Palomeque nos propone en «Segmento«, publicada por Dolmen Editorial, un viaje tan inesperado como íntimo: el de un hombre obligado a enfrentarse a sus yoes distintos momentos de su vida para evitar un destino trágico. Una historia conmovedora sobre salud mental, segundas oportunidades y redención.
Al recibir una extraña visita, Firmo García Núñez, un madrileño de treinta años con pocas aspiraciones en la vida, tendrá que viajar tres años al futuro para descubrir la razón por la que el Firmo de esa época ha tomado la decisión de quitarse la vida. Pero no estará solo. Cuatro versiones pasadas de sí mismo le ayudarán en esta misión. Los Firmos de uno, siete, trece, diecinueve y treinta años deberán trabajar juntos para salvar su destino común, pero tendrán que dejar de lado sus reproches y lamentos si quieren impedir su propia muerte.
En las páginas de Segmento, L. Ángel Palomeque presenta una montaña rusa emocional protagonizada por cinco generaciones de un mismo personaje, conformando una novela gráfica repleta de sentimientos que trata temas tan importantes como la ansiedad, la esperanza, el arrepentimiento o la resignación a vivir.
Desde las primeras páginas de «Segmento«, L. Ángel Palomeque nos sumerge en un relato que entrelaza la ciencia ficción con la introspección personal. La premisa es tan inquietante como fascinante: Al comienzo nos encontramos en la ciudad de Madrid de 2026 en una estación de tren. Somos testigos del abatimiento de una persona y de su intención de quitarse la vida. Rápidamente nos trasladamos tres años antes. Ese mismo personaje está cazando cotorras. Se trata de Firmo García Núñez, un treintañero atrapado en la rutina y la falta de perspectivas.
Comprobamos que Firmo lleva una vida solitaria, alejada de las relaciones sociales y se niega a contestar unos mensajes de Amelia. Al poco, recibe una visita de un espigado personaje con una curiosa careta que le cubre todo el rostro. Le descubrirá que su yo del mañana ha decidido quitarse la vida y, para evitarlo, contará con la ayuda de versiones pasadas de sí mismo a los 1, 7, 13 y 19 años. Lo que sigue es un recorrido tan vertiginoso como emotivo, donde cada versión de Firmo aporta su propia visión de la vida y, al mismo tiempo, refleja las heridas y los anhelos de una misma persona en distintas etapas.
Con una estructura narrativa que recuerda a «Cuento de Navidad» de Charles Dickens, pero trasladada a un contexto contemporáneo y anclado en la realidad emocional del protagonista, «Segmento» aborda temas como la ansiedad, la salud mental y la presión social. Palomeque construye una historia que se aleja de los tópicos fáciles del viaje en el tiempo para centrarse en la evolución (o estancamiento) de Firmo a lo largo de su vida. En este sentido, el cómic se convierte en una exploración sobre las expectativas frustradas, la resignación y la posibilidad de redención.
El guion es sólido y equilibrado, consiguiendo que cada versión de Firmo tenga una voz y personalidad diferenciada. Hasta el bebé tiene un papel fundamental. No es fácil hacer que cinco iteraciones del mismo personaje interactúen sin que la historia se vuelva repetitiva o confusa, pero Palomeque lo resuelve con solvencia. El autor usa las palabras justas para hacer avanzar la historia, en ningún momento hay largas explicaciones, monólogos o diálogos cargados.
Cada Firmo aporta un matiz distinto: el niño de un año es un símbolo de la inocencia perdida, el de siete años encarna la curiosidad y los miedos infantiles, el adolescente de trece refleja la inseguridad y el deseo de encajar, el joven de diecinueve lucha contra la desorientación propia de la adultez incipiente, y el Firmo de treinta es el resultado de todas esas etapas, cargado con el peso de sus decisiones y arrepentimientos. La relación entre ellos oscila entre la complicidad y el reproche, pero siempre con un trasfondo de autodescubrimiento.
El dibujo de L. Ángel Palomeque, con un trazo fresco y expresivo, refuerza el tono emotivo del relato. La narrativa visual se apoya en una composición de viñetas que acentúa los momentos de mayor tensión psicológica, con secuencias en las que el tiempo parece detenerse para dejar espacio a la introspección. La paleta de colores, siempre predominando el tono verde, refuerza la carga emocional de la historia. Ya sabemos que el verde representa la esperanza y el equilibrio emocional, que es a la postre lo que Firmo, una vez aclaradas sus ideas, conseguirá.
Uno de los puntos fuertes de «Segmento» es su capacidad para abordar un tema tabú, asociado a la salud mental sin caer en la sensiblería ni en discursos paternalistas. Palomeque no ofrece soluciones mágicas ni moralejas simplistas; en su lugar, muestra con crudeza el peso de la desesperanza y la dificultad de pedir ayuda. Sin embargo, también introduce un mensaje de esperanza: el cambio es posible, pero requiere confrontar el pasado y aceptar las propias heridas. En este sentido, la obra se alinea con otras novelas gráficas que han explorado la depresión y la ansiedad, como «Daytripper» de Fábio Moon y Gabriel Bá o «Essex County» de Jeff Lemire, pero con un enfoque más cercano al realismo mágico.
El cómic también juega con la idea del destino y las segundas oportunidades. ¿Es posible cambiar el futuro si confrontamos nuestro pasado? ¿Podemos reconciliarnos con nuestras versiones más jóvenes y recuperar algo de lo que perdimos en el camino? Estas preguntas recorren la historia y le dan un peso filosófico que la eleva por encima de una simple anécdota de ciencia ficción.
En una entrevista a «LHMagazin«, L. Ángel Palomeque cuenta que sabía que sería complicado tanto hacer el cómic por los temas que trata, como de venderla a las editoriales. Aunque habla de muchas cosas y su mensaje es positivo, el público podría quedarse en la superficie con el tema tabú del suicidio. Pero a pesar de eso confiaba en la fuerza y el interés de la historia y sus personajes. El autor ha conseguido aunar puro entretenimiento con temas más complejos que mueven a reflexionar. El suicidio es algo terrorífico, el último recurso de alguien desesperado. Aunque apenas se dan datos de esto, no paran de ocurrir. Ojalá esta obra pueda ser leída por alguien que le anime a cambiar esa intención.
Publicada por Dolmen Editorial dentro de su línea Siurell, «Segmento» se presenta en un formato en tapa blanda con solapas, muy cómodo para leer. Incluye una intro de Carlos de Gregorio, psiquiatra y experto en cómics francobelgas y bruguerianos. En la parte final del libro se nos ofrecen bocetos y otro material gráfica muy interesante.
En definitiva, «Segmento» es una obra que emociona, hace reflexionar y deja huella. El autor demuestra un dominio narrativo notable, combinando una trama intrigante con una sensibilidad poco común en el tratamiento de sus temas. A través de un viaje en el tiempo que es, en realidad, un viaje interior, nos recuerda que el pasado y el futuro no están tan separados como creemos y que, en última instancia, siempre hay una posibilidad de cambiar el rumbo. Una lectura imprescindible para quienes buscan una historia con alma y significado.
Segmento
Autor: L. Ángel Palomeque Lizano
Colección: Siurell Gold
Formato: 17×24cm. Tapa blanda. Color.
Páginas: 144
Precio: 17,90 euros













Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja