Dolmen Editorial nos ofrece el primer volumen de Sección Cero, una creación de Karl Kesel y Tom Grummett, y un cómic imprescindible y muy bien dotado de contenido, que os sorprenderá y agradará a partes iguales.

Sección Cero 1 La Sección Cero no existe
Guión: Karl Kesel
Dibujo: Tom Grummett
Tapa dura. 18×27. Color. 224 páginas.
ISBN: 978-84-17956-10-3
Precio: 24,90 €

LA SECCIÓN CERO NO EXISTE

La Sección Cero no es una sección secreta de las Naciones Unidas. Ni éstas subvencionan perpetuamente a un equipo de expertos y exploradores para investigar lo fantástico y lo desconocido. La idea de que este “equipo” estudia cosas como ovnis, monstruos, civilizaciones perdidas, viajes en el tiempo, antiguos dioses y dinosaurios no extinguidos, solo es un mito urbano.

Al fin y al cabo, nada de eso existe.

Tras La muerte de Superman y su aplaudido trabajo en Superboy, Karl Kessel (Harley Quinn, Capitán América, Suicide Squad), y Tom Grummet (Academia vengadores, Aventuras de Superman), lanzaron en el año 2000 su serie de aventuras SECCIÓN CERO, como autores y propietarios de los derechos… pero que tuvieron que interrumpir tras solo tres números.

18 años después, han vuelto para terminar lo que entonces empezaron.

Allá por el año 2000 una serie de guionistas y artistas de gran talento se unieron para crear una nueva editorial: Gorilla Comics, que estaría regida por el principio de hacer buenos cómics, de verdad, y que los creadores conservasen los derechos. Así vimos aparecer títulos como: Crimson Plague de George Pérez, Empire de Mark Waid y Barry Kitson, Section Zero de Karl Kesel y Tom Grummett, Shockrockets de Kurt Busiek y Stuart Immonen, Superstar de Kurt Busiek y Stuart Immonen y Tellos, Todd de Zago y Mike Wieringo (curiosamente casi todos ellos han sido publicados por Dolmen Editorial). Seis títulos de grandísima calidad todos y cada uno de ellos que, años después, hemos visto publicados incluso en castellano, completando algunos su historia en otras editoriales tras la caída de Gorrilla Cómics, pero ninguno ha vivido el viaje que vive la Sección Cero (recordad, no existe la Sección Cero), ya que inicialmente tan sólo 3 números se publicaron bajo el paraguas de esta editorial, el gran trabajo que tanto Karl Kesel (guión y tinta) y Tom Grummett (dibujo) venían relaizando en este homenaje nada velado a Los 4 Fantásticos y (sobre todo) a Challengers of the Unknown no se vio correspondido por el éxito que se merecía una historia bien construida, personajes interesantes y un dibujo espectacular.

Así pasaron los años, mientras Karl Kesel y Tom Grummett se afanaban por lograr que Sección Cero (no, no insistas, no existe la Sección Cero) regresase, ya fuese a través de un acuerdo con IDW que no llegó a buen puerto porque tan sólo les ofrecían 5 números a publicar (necesitaban 6, y de buena extensión), o a través de una serie de webcomic con el que pretendían continuar el título para, finalmente, lanzarse en 2017 a un crodwfunding en Kickstarter que logró su objetivo (un poco justito) y que permitió que este cómic fuese, finalmente, publicado. Sin duda ha sido un viaje larguísimo lograr que Sección Cero viese la luz, pero después de disfrutar con la historia de estas seis grapas os GARANTIZO que estaréis deseosos de que Dolmen también se anime a publicar el siguiente micromecenazgo: Sección Cero 1959!

La Sección Cero es parte de la ONU (no, no lo es) y suele estar compuesta por una serie de miembros con o sin poderes excepcionales que a lo largo de las décadas son enviados a investigar todo tipo de sucesos extraños (sí, a lo Mulder y Scully, no, no, ellos tampoco existen). Para poder conocer mejor a la Sección Cero os recomendamos que echéis un vistazo a este documento gráfico desenterrado de los viejos archivos del equipo y que, originalmente, vio la luz en el año 2000. Una gran presentación del equipo que también incluye este volumen y que nos muestra a sus miembros del pasado (año 2000): Doc Titania Challenger (el homenaje a los Campeones de lo Desconocido está presente de forma nítida), Sam Wildman, Insecto durante 24 horas, Sargazo y Tesla, aunque debido a los sucesos que tendrán lugar en estas páginas veremos una nueva dotación, pero eso es adelantarnos en el tiempo dado que en los primeros 3 capítulos se suceden tantas cosas: la presentación de los Soldados Fantasma, la ¿aliada-enemiga? a la que recurre Sam en busca de ayuda, la trama del Rey rata… sorprende, y para bien, que Kesel sea capaz de ofrecer TANTO en tan pocas páginas (a ver si toman nota otros guionistas que en 6 números apenas te cuentan NADA).

Antes de entrar en el cuarto número, Kesel y Grummett se permiten el lujo de un interesantísimo interludio, previo a mostrarnos a los nuevos miembros de la Sección Cero (que no, que no existe la Sección Cero)… ¡18 años después! Los nuevos miembros son Reagan Atómica, Laika y Mano Roja, 18 años dan para mucho y, especialmente interesante, es el añadido de uno de los mecenas: Pepe Caldelas como miembro del equipo (este privilegio sólo costó 1500 dólares y mucha fe por parte de Caldelas, que ha tardado años en ver publicado el tebeo) y que continuará la misión emprendida por Sam de rescatar a la desaparecida Doc Challenger, a la postre el plato fuerte de este primer volumen. No avanzaré más trama, porque la historia de Kesel y Grummett merece disfrutarse página a página.

Me gusta muchísimo lo que nos propone Karl Kesel, una mezcla de equipo de aventureros/familia que investiga los fenómenos extraños del mundo, la magia y sus criaturas, los extraterrestres… todo con un claro sabor a Expediente X pero pasado por el barniz de un grupo de superhéroes capaces de hacer pactos con el ¿diablo? perdón, ¿diablesa? (Curio, un interesante personaje a lo deux ex machina) en distintas ocasiones (Munro, la selkie, también es un gran personaje) mientras sus miembros son un alien, una investigadora sin poderes, un chico que se transforma en un insecto de tamaño humano durante 24 horas, un monstruo maldito por sus acciones… un equipo que no sólo funciona, sino que establece su origen en el siglo pasado, pero que narra su historia en el siglo presente y nos emociona con su futuro (ese nuevo micromecenazgo de Sección Zero 1959 tiene muy buena pinta).

En cuanto al trabajo de Tom Grummett he sido fan suyo desde que aterrizó en los Titanes para suplir a George Perez y su estilo siempre me ha alucinado así que no soy nada objetivo al valorar Sección Cero porque me encanta su narrativa, sus personajes, ese estilo que tanto recuerda a George Perez pero con personalidad propia… para mi su arte ya es motivo suficiente para hacerme con el cómic.

Por otra parte la edición de este título ya hemos comentado, en parte, la odisea que supuso la publicación de estos seis números, lo bueno de todo es que la serie siguió adelante, fuera del circuito editorial (que no entiendo cómo la dejaron pasar, especialmente en DC) y lo hizo gracias al apoyo de los lectores, y además generando una gran cantidad de material extra gran parte del cual Dolmen ha recopilado en este volumen que es toda una delicia para los lectores y uno de los lanzamientos especiales que la editorial mallorquina ha preparado para celebrar su 25º aniversario.

En definitiva, Sección Cero es un equipo de aventureros, con o sin poderes, que a lo largo de las décadas ha protegido el mundo pagando un precio, en La Sección Cero no existe nos presentan al grupo y el último de sus conflictos, que les ha llevado los últimos 18 años, ¡casi nada! Y que por eso mismo merece la pena.