¿Puede alguien cortarle el cuello de un tajo a su amante y no recordarlo? Después de veinte años de cárcel el matarife sigue sin recordar… Impresionante obra del epilense Francisco López Serrano, que no me cansaré de recomendar.

Sacrificio. Diario de un matarife
Francisco López Serrano
Algaida Editores.
1ª ed. (04/04/2019).
264 páginas; 23×15 cm. I
SBN: 8491891250 ISBN-13: 9788491891253.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Colección: Algaida literaria

JHS ha pasado veinte años en prisión por el asesinato de su amante, un crimen que nunca llegó a recordar haber cometido. Tras cumplir su condena, trabaja de noche en un matadero con la esperanza de que el acto cotidiano de matar le devuelva la memoria de aquella noche. Un día es visitado por una pareja de policías que le interrogan por el asesinato de una prostituta cuyo cadáver ha aparecido recientemente. Al parecer la mujer ha sido degollada mediante el mismo corte que llamó la atención a los expertos en el juicio por el asesinato de su amante. Esta vez tiene una coartada sólida. A la hora en que, según dictamen del forense, se cometía este asesinato, él se hallaba en su trabajo degollado reses. A partir de este momento el protagonista, ayudado por una prostituta con la que mantiene una relación, se embarcará en una investigación con el fin de probar su inocencia, en un aterrador descenso a los infiernos sin ser consciente de que todos sus pasos y acciones están movidos y calculados por secretas y siniestras fuerzas. Sacrificio, diario de un matarife es una novela donde se dan cita el género más negro, la trama conspiranoica más delirante, la corrupción política, el terrorismo internacional, el espionaje, lo apocalíptico y lo mesiánico, y en la que tiene a la vez cabida la parodia de todos esos géneros y elementos. Una novela sobre la culpa primordial y sobre la imposibilidad de la libertad en un mundo que se alza ante nosotros como un enorme Gólgota dispuesto para el sacrificio.

Catalogada como de género negro, Sacrificio es mucho más… Para mí, lo mejor de la novela es, sin duda, el lenguaje utilizado por el autor. Muy cercano, a mi humilde entender, al “realismo sucio” de Bukowski, hay párrafos en los que la sombra del “viejo indecente” sobrevuela cada palabra: “En la cárcel me hice lector y maricón. Lo primero por gusto y por inclinación de mi naturaleza. Lo segundo a la fuerza y en menoscabo de ella. Ambas cosas sembraron en mí una fructífera semilla. Los cuerpos leídos y los libros gozados y sufridos…”.

La acción se desarrolla en Madrid, concretamente en la zona más degradada del distrito de Villaverde. La narración en primera persona permite al protagonista desnudarse con ironía en cada párrafo, sus manías y “divertimentos”, tanto dentro como fuera del trabajo, son de un soez que encandila, como ejemplo el “pienso” con el que alimenta a los gatos callejeros de su barriada.

Del argumento y la trama no voy a deciros mucho, con la sinopsis que hace la editorial en la contraportada es suficiente. Yo he disfrutado con cada página, pero debo decir que la primera parte es brutal. Hay un diálogo donde el matarife comparte un cigarrillo con un chaval de origen magrebí que quiere inmolarse, que no tiene desperdicio, tanto occidente como el islam no salen muy bien parados.

Por otro lado, he creído ver en las iniciales del matarife, JHS, un monograma. Supongo que el autor lo ha hecho a propósito (o de propio, como decimos en Aragón), cada cual que saque sus propias conclusiones, igual sólo son paranoias mías.

No puedo y no quiero decir nada más sobre la novela, debo y quiero recomendar su lectura de forma vehemente, os va a gustar y, después, la vais a recomendar. A mí, personalmente, me ha servido para recuperar la fe en la narrativa actual en nuestro idioma. No dejéis pasar esta oportunidad, son píldoras de filosofía escondidas en el pensamiento de un matarife ex convicto.