Hace un par de semanas que tenía pendiente reseñar «Trueque Mental» de Robert Sheckley, un autor del que jamás había leído nada y que me ha sorprendido con una trama en la que el cambio de cerebros entre especies alienígenas es una actividad perfectamente normal, así que ya os imaginaréis que el argumento del libro es un tanto alocado, ¿verdad?

 

Trueque Mental
Robert Sheckley
Formato: 14,0 x 21,3 cm
Tapa: Rústica
Nº páginas: 256
17 euros

En un futuro no demasiado lejano el método más barato para viajar por el universo consiste en intercambiar el cuerpo con un habitante de otro planeta: este trueque de mentes permite pasar las vacaciones en otro mundo habitando el cuerpo de un nativo del planeta. Esta es la opción que utiliza Marvin Flynn, un aburrido e inquieto terrícola, para pasar una temporada en Marte. Pero Marvin no tardará en descubrir que no todos los participantes en el trueque mental juegan limpio y el marciano con el que ha intercambiado el cuerpo, aparentemente perfecto, resulta ser un estafador intergaláctico que va saltando de cuerpo en cuerpo para cometer sus fechorías. A partir de aquí empezará la odisea de Marvin por medio universo para intentar recuperar su cuerpo.

Una historia divertida y dinámica que transportará al lector de planeta en planeta para conocer razas y culturas alienígenas, impulsado por el estilo directo y ágil de Robert Sheckley, que oculta en el fondo una reflexión sobre el tema de la identidad del individuo. Un clásico imprescindible.

Consultando la biografía de Robert Sheckley descubres que es estadounidense, cuando, y tras leer Trueque Mental, tenía la absoluta impresión de que debía de ser británico, y es que su sentido del humor cuadra más con autores como Douglas Adams (Guía del autoestopista galáctico) o los Monty Python, o esa genial rara avis que es Barry Hughart (Ocho honorables magos, La Leyenda de la Piedra y Puente de pájaros, tres libros super-recomendables). En definitiva, lo que pretendo afirmar es que este tipo de libros de locura genial suelen ser más propios de los británicos que de los yankis (aunque Barry demuestra que se puede encontrar esta “locura genial” también en los USA).

Trueque Mental es un libro especial, un libro escrito con maestría, con unos diálogos absolutamente inmejorables, donde los debates filosóficos pueden hacernos perder la cabeza, si es que el propio argumento del libro no lo consigue antes. Pero no os preocupéis, el final de la trama conseguirá que la tapa de vuestros sesos salte por los aires en un alocado (posiblemente esta sea la reseña donde más veces he utilizado la palabra “locura” y sus derivados) y eléctrico final.

No las tenía todas conmigo antes de comenzar la lectura de Trueque Mental hasta que alguien me dijo que era una lectura breve y rápida por lo que tan sólo había que “sentarse y disfrutar del viaje”. Así que lo hice, me senté en el sofá, abrí la mente y… lo siguiente que recuerdo son un millón de alocadas imágenes que se aparecían en flashes por mi cerebro acompañadas de diversos diálogos destornillantes en los que, entre otras cosas, se analiza el sentido de la vida y la existencia con un sentido del humor especialmente ácido y divertido. Supongo que se podría decir que estamos ante un “viaje” en el más lisérgico sentido de la expresión.

Es muy complicado explicar lo que nos podemos encontrar en este libro, tiene trazos y momentos que nos pueden recordar a autores como Robert A Heilein (La Luna es una cruel amante) o John Varley, para luego desbarrar por completo y adentrarnos en las locuras propias de los Monty Python (como ese momento de La vida de Brian cuando es abducido por los extraterrestres, imaginar cómo se sentía Brian en ese momento y… aplicarlo a la mayor parte de Trueque Mental) que se entremezclan con momentos propios del western y del género folletinesco de la Francia de los Tres Mosqueteros con toques de fantasía y una gran dosis de los delirios de Robert Sheckley.

Así que me voy a limitar a repetir el consejo que me fue dado: siéntate y disfruta… y no intentes sacarle mucho sentido a la historia, seguramente será algo perjudicial para tu cerebro, posiblemente muy perjudicial.

Sobre la edición de RBA hay que decir que se sigue al dedillo el formato de la Colección Literatura Fantástica y que el acabado es exquisito, quizás hubiese estado mejor poder rebajar un poquitín el precio, pero no es menos cierto que el libro merece muchísimo la pena.

En definitiva, Trueque Mental no es un libro para todos los públicos, no todo el mundo va a saber disfrutarlo, pero los que sepan encontrarle el punto gracioso a la vida sin duda disfrutarán muchísimo con esta loca, loca aventura.

Literatura Fantástica