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La obra del poeta y dramaturgo del siglo XVI William Shakespeare, el llamado Bardo de Avon, es esencial en la cultura occidental contemporánea y, a veces de forma explícita y a veces simplemente como una referencia velada, un homenaje, o un guiño, su obra está presente en muchas de las historias que vemos, leemos y escuchamos hoy en día. El cine no es una excepción, y son decenas y decenas las películas que se han inspirado libremente en sus relatos, y han tomado prestados sus argumentos y personajes. Hay películas que son adaptaciones más o menos fieles al texto original como «Macbeth» (2021) de Joel Coen, «El mercader de Venecia» (2004) de Michael Radford, «Mucho ruido y pocas nueces» (1993) de Kenneth Branagh, «Hamlet» (1948) de Laurence Olivier o «Julio César» (1953) de Joseph L. Mankiewicz y algunas menos fieles, adaptaciones libres como «El Rey León» (inspirada en «Hamlet»), «West Side Story» (en «Romeo y Julieta»), «Ran» (en «El Rey Lear»), «Trono de sangre» (en «Macbeth») o «Planeta Prohibido» (en «La tempestad»). También hay muchas que podrían ubicarse en un punto intermedio, como «Shakespeare in love» o «Romeo + Julieta«.

Se han identificado un centenar de films que se basan en «Romeo y Julieta«, la mítica tragedia de Romeo Montesco y Julieta Capuleto, los amantes de Verona cuyas familias vivían enfrentadas y se oponían a su matrimonio, y en 1996 el director australiano Baz Luhrmann convirtió este romance trágico en algo inesperado y arriesgado,,, pero que funcionaba muy bien. En una versión moderna, casi neo-barroca, con el formato de un videoclip de la MTV que uno hubiese pensado que no encajaba con el relato de William Shakespeare.

Tal y como hizo con «Moulin Rouge» cinco años después, el director apostó por una estética ecléctica e intemporal que obtuvo rodando en Ciudad de México y Veracruz para ambientar el film en una ciudad costera californiana de Verona Beach, vistiendo a los Capuleto con un look mejicano y a los Montesco con camisas hawaianas, construyendo una banda sonora a partir de hits musicales de los noventa con Garbage, Des’ree, The Cardigans o Radiohead, pero sin dejar de contar una historia de violencia, amor y luchas de poder que bien podría haber firmado Quentin Tarantino. Merecidamente Catherine Martin y Brigitte Broch fueron nominadas al Oscar en la categoría de mejor dirección artística por su trabajo en «Romeo + Julieta«, una estatuilla que no ganaron entonces pero que sí que se llevarían a casa en el 2001 por «Moulin Rouge«.

Protagonizada por Leonardo DiCaprio, que gracias a este film se confirmó como un mito erótico para las adolescentes de la época, Claire Danes, John Leguizamo, Carlos Martín Manzo Otálora, Jamie Kennedy, Zak Orth y Harold Perrineau Jr., esta versión canalla de «Romeo y Julieta» nos contaba la historia de dos adolescentes, Romeo Montesco y Julieta Capuleto cuya incontenible y desbordada pasión, que coloca al amor por encima de la muerte, se ve dramáticamente marcada por el absurdo y ancestral odio que se profesan sus familias.

Esta adaptación inusual y deslumbrante de la obra clásica de William Shakespeare fue todo un éxito: la crítica la aplaudió, las taquillas funcionaron (recaudó 140 millones de dólares por los 14 que había costado), le dio la oportunidad a Baz Luhrmann de dirigir su «Moulin Rouge» y lanzó a la fama a su dúo de jóvenes actores protagonistas.

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Where to watch Romeo + Julieta