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Al actor y director Gene Wilder se le atribuye el mérito de haber descubierto a Kelly LeBrook, pero la realidad es algo distinta: mientras trabajaba en la adaptación de la comedia francesa «Pardon Mon Affaire» (Yves Robert, 1976) el productor de la película, Victor Drai, le «sugirió» dar el papel protagonista a su joven esposa, una prometedora modelo que buscaba dar el salto al cine. Aquella bellísima joven neoyorquina sin experiencia alguna en el mundo del cine, sin ninguna formación en actuación, se convirtió en la estrella absoluta de «La mujer de rojo«. La escena del baile de Charlotte a lo Marilyn, con un vestido rojo y mostrando su ropa interior del mismo color, sobre la rejilla de ventilación del metro, al ritmo de «I just called to say I love you«, de Stevie Wonder, forma parte de la historia del cine.
Tras «La mujer de rojo«, Kelly LeBrook se convirtió en la mujer perfecta creada por ordenador de la película de John Hughes, donde se iba a seguir explotando su imagen para convertirse en un símbolo sexual de los ochenta. Apenas un año después se divorció de Víctor Drai, y en 1987 se casó con Steven Seagal, a quien conoció cuando él fue su guardaespaldas, con quien tuvo tres hijos y un matrimonio tempestuoso que terminó diez años después. La estrella de Kelly LeBrook poco a poco se fue apagando, hasta desaparecer casi por completo de la escena pública.
Dirigida por Gene Wilder, su tercera película tras «El hermano más listo de Sherlock Holmes» (1975) y «El mejor amante del mundo» (1977), y protagonizada por el mismo Wilder, Charles Grodin, Gilda Radner, Joseph Bologna, Judith Ivey y la mencionada Kelly LeBrock, «La mujer de rojo» («The Woman in Red«) nos contaba la historia de Theodore, un cuarentón que trabaja como relaciones públicas que se obsesiona por la modelo de una campaña publicitaria. Tras una primera cita fallida, la chica acepta salir con él pero como Theodore es un hombre casado, deberá mentir y emplear peligrosas estratagemas para conseguir seducir a la joven Charlotte.
Una película, por cierto, que forma parte de aquella maravillosa clase del 84, un año irrepetible en la historia del cine con «Los cazafantasmas», «Indiana Jones y el templo maldito», «Gremlins», «Superdetective en Hollywood», «Tras el corazón verde», «Karate Kid», «Pesadilla en Elm Street», «Top Secret!», «Terminator», «Footloose», «La historia interminable» o «Loca academia de policía». Y «La mujer de rojo«, claro, que es un ejemplo perfecto de la hilarante crisis de los cuarenta que viven muchos hombres, que cuando alcanzan esa edad se dedican a perseguir a jovencitas atractivas, volver al gimnasio para recuperar los músculos perdidos o a comprarse un coche deportivo. Una crisis que tiene mucho de nostalgia por la juventud pasada y de estancamiento emocional.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja