Este próximo viernes se estrena en nuestras pantallas «Una familia de Tokio» de Yôji Yamada, pero nuestra nueva colaboradora, Yheda, ha podido disfrutar de un pase previo de esta producción japonesa que se presenta como un homenaje a la clásica «Cuentos de Tokio» de Yasujiro Ozu.

image1Título original: Tokyo kazoku
Director: Yôji Yamada
Guión: Yôji Yamada, Emiko Hiramatsu
Intérpretes: Yû Aoi, Satoshi Tsumabuki, Kazuko Yoshiyuki
Nacionalidad: Japón
Género: Drama
Año: 2013

El film es un homenaje a «Cuentos de Tokio», película de Yasujiro Ozu, elegida por los mejores directores en 2012 como la mejor película de la historia del cine y tercera mejor película de la historia según los críticos. Pero no vamos ha hablar de «Cuentos de Tokio», si no de su remake, «Una familia de Tokio» del director Yôji Yamada.
Yôji Yamada  es un director consagrado en Japon, donde no ha parado de dirigir y escribir desde 1961. Es conocido por sus largas sagas de películas, siendo la mas larga la conocida como «Tora-san» por los fans (Otoko wa tsurai yo) con un total de 48 peliculas.  En su haber tiene tres premios de la Academia Japonesa del cine («The Yellow  Handkerchief» 1978, «A class to remember» 1993 y «The Twilight Samurai» 2002), un premio Hochi («The Twilight Samurai» 2002), una Espiga de Oro («Tokio Kazoku» 2013) y un premio Berlinale Special («Tokio Kazoku» 2013).

En cuanto a la película, Una familia de Tokio, en un principio tiene un argumento sencillo. Una pareja de ancianos, que vive en una isla de Japón, decide visitar a sus hijos, los cuales viven todos en Tokio. Los reciben de buen agrado, pero sus trabajos les impiden prestar la atención que debían a sus padres, los cuales se sienten incomodos y aburridos.

Tras leer esta sinopsis parece una película simple, sencilla y sin un argumento complicado. Pero cuando te sientas en el cine, la cuidada fotografía, el ambiente, los diálogos, todo está maravillosamente bien orquestado para que llegue al corazón del espectador. Sinceramente, al ser una cinta japonesa, y no haber visto «Cuentos de Tokio», se podría pensar que tendría pausas, que habría una parte de la película que se haría algo pesada. Nada más lejos de la realidad. No veras escenas de acción, ni grandes efectos especiales, no le hacen falta. Es como si alguien abriese una ventana a una escena familiar y el espectador estuviese mirando a través de ella, metiéndose en la piel de los protagonistas, viviendo las situaciones y sintiéndolas. Hacía tiempo que una película no me impresionaba a este nivel.