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Es triste que el nombre de Narciso Ibáñez Serrador haya pasado a la historia de nuestro país por un programa de televisión y que su faceta como director de cine haya quedado en un segundo plano. No se puede negar la relevancia del concurso «Un, dos, tres» como pionero del entretenimiento en la pequeña pantalla, y tampoco debería olvidarse el papel de Chicho Ibáñez en series y programas para la televisión como «Historias para no dormir«, «Hablemos de sexo» o «Historia de la frivolidad«, pero hay que recordar que aunque la mayor parte de su vida profesional la dedicó a la televisión, hizo dos interesantes incursiones en el cine: «La residencia» en 1969 y «¿Quién puede matar a un niño?» en 1976, que respondían a su reconocida afición por el género de terror.

«¿Quién puede matar a un niño?«, que adaptaba a la gran pantalla la novela «El juego de los niños» de Juan José Plans, nos contaba como Tom y Evelyn (Prunella Ransome y Lewis Fiander), una pareja de turistas ingleses que llega a la población costera española de Benahavís para disfrutar al fin de una tardía luna de miel, quedan terriblemente decepcionados porqué el lugar es demasiado bullicioso para pasar las tranquilas vacaciones que ellos habían planeado. Deciden entonces visitar la vecina pequeña isla de Almanzora, y su sorpresa será mayúscula cuando descubran que los únicos habitantes de la isla son niños, quienes les miran con una extraña sonrisa. Pronto descubrirán que, astutos y manipuladores, poseídos por una misteriosa fuerza, los niños de la isla se han rebelado contra los adultos y han asesinado a sus familiares.

Siguiendo la senda de otras películas clásicas de niños asesinos, como «El pueblo de los malditos«, la inquietante y perturbadora «¿Quién puede matar a un niño?» no funcionó muy bien en los cines. Tuvo cierto éxito en Italia (¡superó al «Tiburón» de Steven Spielberg!), pero en los EE.UU. no fue bien recibida y en España sufrió algunos cortes impuestos por la censura, y no llegó al nivel de su película precedente, que batió récords de taquilla en las pantallas españolas. Solamente el paso del tiempo ha servido para reivindicar una película que es, sin duda, una de las mejores historias de terror que se han contado en el cine español y que rompe muchos tópicos del género (por ejemplo es terror a plena luz del día como la aplaudida «Midsommar«).

«¿Quién puede matar a un niño?» nos demuestra que, si tratamos los Derechos del Niño como papel mojado, los adultos nos merecemos la sangrienta venganza que los más jóvenes tienen preparada para nosotros. De hecho la película empieza con terribles escenas reales de los efectos de los conflictos bélicos del siglo XX sobre los niños y las niñas, que siempre son las primeras víctimas.

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