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Hay que ser muy maquiavélico para convertir al adorable Macaulay Culkin de «Solo en casa» en el demonio de «El buen hijo«. Un casting brillante que nos traslada de aquel niño inocente, olvidado accidentalmente por su familia durante las vacaciones de Navidad, a una auténtica semilla del diablo, tan aterradora como el mismísimo Damien.
¿Estas pensando en tener hijos? Mira «El buen hijo» antes de plantar la semilla. Dirigida por Joseph Ruben y protagonizada por Macaulay Culkin, Elijah Wood, Wendy Crewson, David Morse y Jacqueline Brookes, «El buen hijo» («The Good Son«) nos presentaba a Henry Evans, un niño de alma oscura y perversa. A primera vista, parece un chaval inteligente, cariñoso con sus padres, protector de su hermana y leal a sus amigos, pero tiene un macabro sentido de la diversión que aterrorizaría a todos aquellos que conocieran los oscuros pensamientos que oculta tras una cara tan angelical. Pero lo que un adulto no puede ver es a menudo evidente para otro niño. Así que cuando Mark Evans, el primo de Henry, viene a vivir con sus familiares tras la muerte de su madre, pronto llega a aprender que el mal tiene muchas facetas y que la de Henry puede ser una de las más aterradoras.
Cómo en «Los chicos del maiz» de Fritz Kiersch, «La mala semilla» de Mervyn LeRoy o «¿Quién puede matar a un niño?» de Narciso Ibáñez Serrador, la angustia que provoca en los espectadores «El buen hijo» se sostiene en la inquietante premisa de que un niño pueda ser una despiadado asesino. Un monstruo desalmado capaz de matar. Una encarnación del mal. En este film Henry Evans es modélico de cara a la galería, pero malévolo como ninguno a espaldas de sus progenitores. Esta dualidad plantea una pregunta inquietante: ¿sabemos cómo son en realidad nuestros hijos cuando no los observamos? La escena final, con el padre obligado a elegir entre los dos niños colgando de un acantilado, es terrible y no tengo nada claro que todos los padres hubiesen tomado la misma decisión.
No hay que olvidar que el protagonista de la función es Macaulay Culkin, un juguete roto de Hollywood al que «El buen hijo» le dio la oportunidad de superar el papel de Kevin McCallister en las películas de «Solo en casa«, que marcó su infancia. La vida del pequeño Culkin no pudo ser como la de la mayoría de los niños de su edad: ser una superestrella de Hollywood tan joven convirtió su vida en un infierno. Esa exposición precoz a la fama y el divorcio de sus padres, que desató una encarnizada batalla legal por su custodia, lo llevaron por el mal camino. «El buen hijo» demostró que el joven podría haber construido una buena carrera si hubiera estado bien asesorado y acompañado, pero no fue el caso.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal