La irrupción de la fantasía ‘adulta’ de «Juego de Tronos» en 1996 fue un soplo de aire fresco para un género amanerado y estancado pero, en cierto modo, también fue una maldición. Más de quince años después hay George R.R. Martin en potencia por todas partes, imitadores, alumnos (aventajados, y no tan aventajados), plagiadores, y numerosos escritores que siguen la senda y el estilo del de New Jersey. Evidentemente, muchos de ellos empujados por editores sin escrúpulos en busca de su «Canción de Hielo y Fuego» particular.

 

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Los dragones son seres del pasado, pero fueron los creadores de todas las razas humanoides que pueblan el mundo, cada una de ellas adaptada a una función determinada: la guerra, el arte, la minería… con éxito desigual y origen de casi todos los conflictos que conducen al Sendero del Dragón, el camino que lleva a la guerra.
Durante el verano se vuelven a producir escaramuzas entre los nobles, pero esta vez la caída de unos granos de arena sin importancia va a provocar un alud que amenaza con arrastrar a los protagonistas de la novela: Marcus, un mercenario especializado en proteger caravanas; Cithrin, un huérfano criado por un banco que debe trasladar grandes riquezas a través de una zona de guerra; y Geder, descendiente de una familia de la nobleza, más interesado en la filosofía que en la espada.

Es obvio que la literatura fantástica de finales de los años noventa necesitaba como el agua la aparición de un fenómeno tan rompedor y global como la saga «Canción de Hielo y Fuego» de George R.R. Martin, puesto que la fantasía más tradicional, la de los dragones y los elfos, reclamaba una vuelta de tuerca que sacara al género de su letargo y su amodorramiento y, a su vez, un golpe de efecto que pusiera a este género literario infravalorado al nivel de sus hermanos mayores. Por lo menos en las listas de ventas.
El problema de vender tu alma al diablo es que el señor de las tinieblas siempre regresa para pedir cuentas y exigir sus ganancias. «Canción de Hielo y Fuego» que narra la lucha por el poder de las casas nobles de los Siete Reinos es, sin duda, el mayor logro de la fantasía desde la aparición de «El Señor de los Anillos» de J.R.R. Tolkien. Su enorme calidad está avalada por la cantidad de premios que ha acaparado (y que seguirá acaparando): los premios Locus que han conseguido cada uno de los volúmenes aparecidos, premios Hugo, Fantasy Award, y varios premios de ámbito territorial, como nuestro premio Ignotus. Todo un éxito, pues, de crítica y ventas, que incluso se ha llevado con gran éxito a la televisión. 
Fantasía adulta, sin omitir la violencia (mucha violencia explícita) ni el sexo (mucho sexo, sin pudor, desde incestos hasta violaciones), una fantasía medieval poco fantástica y poco medieval, el esquema de la novela-río donde una misma historia se cuenta desde diferentes puntos de vista, personajes protagonistas ambiguos y tubios, capítulos narrados en primera persona por personajes diferentes, conflictos políticos en un marco pseudomedieval, un mundo con toques ‘grimdark’ (hace referencia a historias de trama y diseño oscuro, con entornos racistas, inmersos en guerras interminables, sin héroes puros e ingenuos,…), un reparto coral de personajes protagonistas y secundarios,… son las claves que muchos han identificado en el trabajo de Martin y que luego otros escritores han intentado trasladar, habitualmente sin éxito, a sus páginas. Es un hecho: con cualquier producto de éxito, es simple cuestión de tiempo que salgan imitadores por todas partes.
Una vez dicho esto, expuesto el concepto, mostradas las cartas boca arriba sobre la mesa, es el momento de señalar que «La senda del dragón» de Daniel Abraham, primera entrega de la serie de «La Daga y la Moneda», es una excepción. La excepción.

Nacido en el año 1969 y residente en Albuquerque (Nuevo México, EE.UU.), Daniel James Abraham posee una carrera literaria muy prolífica, tanto en solitario como en colaboración con otros autores (por ejemplo, con George R.R. Martin), cuenta con trece novelas publicadas, una antología de relatos, numerosos artículos de divulgación sobre la literatura fantástica en revistas y plataformas digitales, y su pentalogía de fantasía «La Daga y la Moneda» lo ha convertido en uno de los pocos herederos de George R.R Martin dignos de este reconocimiento, una de las voces más interesantes de la fantasía contemporánea post-Martin. Con perdón del de New Jersey, que aún está vivo y goza de buena salud, pero está centrado únicamente en su «Canción de Hielo y Fuego» y parece difícil que él pueda ser el encargado de dar un nuevo empujón al género.
Entre su obra se pueden encontrar libros de fantasía épica, fantasía urbana («The Black Sun’s Daughter») e incluso algo de space-opera («The Expanse»), escritos siempre con seudónimos distintos (Daniel Abraham para la fantasía épica, M.L.N. Hanover para la fantasía urbana y James S.A. Corey para la space-opera). Los premios más prestigiosos lo han esquivado, pero las nominaciones se acumulan en su curriculum: su colaboración con Ty Franck como James S. A. Corey, «Leviathan Wakes», fue nominada al premio Hugo 2012 y al premio Locus como mejor novela, su novela corta «Flat Diane» fue nominada al Nebula Award y su novela corta «The Cambist and Lord Iron: a Fairytale of Economics» también fue nominada al Hugo y al World Fantasy Award del año 2011.
Su relación con Martin es uno de las claves por las que se le señala como uno de sus alumnos más aventajados. Son amigos, han colaborado en la adaptación al cómic de «Juego de Tronos»y en la novela de ciencia-ficción «Hunter’s Run» publicada en el año 2003, y más de uno le ha señalado como su delfín, aquel que deberá finalizar el trabajo en el caso de que, crucemos los dedos para que no suceda, George R.R. Martin falleciese antes de terminar de escribir «A Dream of Spring», séptima y última entrega de la serie. Como Brandon Sanderson y Robert Jordan, vamos. 
«La Senda del Dragón» («The Dragon’s Path»), primera novela de cinco de la saga «La Daga y la Moneda» («The Dagger and the Coin») además de «The King’s Blood», «The Tyrant’s Law» y «The Widow’s House», y un quinto volumen aún sin título, es el primer trabajo que nos llega en castellano de este escritor.

En «La Senda del Dragón» Daniel Abraham construye un mundo complejo lleno de razas diferentes, aventuras y conflictos que nos ha seducido como hacía mucho tiempo que una novela de fantasía no lo conseguía. 
Es una novela de fantasía clásica, con un mundo imaginario en conflicto, que en un pasado muy remoto estuvo gobernado por poderosos dragones que forjaron el mundo, trazaron los caminos (las sendas del dragón que dan título al libro) y crearon al hombre. Un mundo habitado por trece razas de fantasía (los Primera Sangre, los Jasuru, los Yemmu, los Tralgu, los Cinnae, los Dartinae, los Timzinae, los Kurtadam, los Raushadam, los Haunadam, los Haaverkin, los Southling y los Drowned), doce de las cuales fueron creadas por la legendaria (y extinta) raza de los dragones a partir de la humanidad original. Un mundo que bebe tanto de la fantasía más ingenua de Tolkien como, sobretodo, de la fantasía adulta de Martin y sus historias repletas de intriga política, drama y dolor, sangre y fuego. Sigue el camino abierto por Martin en términos de realismo y de consistencia de sus personajes, reduciendo el papel que desempeña la violencia sin renunciar a ella y la falta de distinción entre el bien y el mal. Posiblemente su éxito se debe a haber conseguido aunar las dos fuentes de forma coherente y consistente, recogiendo los aspectos más relevantes de ambas para construir una historia nueva, que por fin consigue superar ese inevitable Déjà Vu del género. El dominio de las convenciones del género, sumado a su habilidad como narrador, le permite crear un tapiz formado por las historias cruzadas de unos personajes memorables, pero sobretodo le ayuda a seguir ampliando los límites de un subgénero que combina lo mejor de la literatura fantástica con lo mejor de la novela histórica.

Abraham construye la narración a partir de cuatro personajes principales y un extenso elenco de secundarios, un reparto coral encabezado por el prestigioso mercenario Marcus Wester, un soldado curtido en mil batallas que quiere abandonar la Ciudad Libre de Vanai antes de que empiece la guerra con Antea y el inminente sitio que la hará caer. Sus días de héroe son cosa del pasado, y prefiere invertir sus esfuerzos en servir de escolta a una caravana comercial que ser enrolado a la fuerza en el ejército destinado a la derrota. Él es la Daga.
Enrolada de incógnito entre los carromatos de la caravana que protege Marcus Wester se encuentra la huérfana Cithrin, que tiene como misión trasladar toda la riqueza de la sucursal del Banco Medeano en Vanai a través de una zona de guerra hasta un lugar seguro, lejos de las manos de los invasores anteanos. No es más que una adolescente, inocente e ignorante del mundo más allá de Vanai, pero que entiende la banca y el dinero, sabe como usarlo en los préstamos y las transacciones, y domina mucho mejor de lo que ella misma imagina la naturaleza de los negocios y los secretos. Ella es la Moneda.
En Antea conspira Dawson Kalliam, un noble de alta alcurnia fiel al rey Simeon, pero de perfil conservador y reticente a cualquier cambio que modifique el status quo de la sociedad anteana. A su alrededor aletean traidores, dirigentes ineptos, conspiradores y conspiraciones, tráfico de influencias, duelos de honor, apariencias y mentiras, y él se mueve como pez en el agua en este terreno de juego donde ejercerá de patriota leal y fiel súbdito de su amado monarca.
Fruto de los tejemanejes de la corte Geder Palliako, el único hijo de una familia noble más interesado en la filosofía que la espada, se convierte en un peón en los ‘juegos de tronos’ de los poderosos de la corte anteana, pero ni siquiera él mismo sabe en qué se convertirá tras pasar por el fuego de la batalla.
Como en los libros de George R.R. Martin, Abraham se rodea de un reparto coral de secundarios, en papeles menores (en apariencia) pero determinantes para el devenir de los acontecimientos como la esposa y el hijo de Dawson Kalliam, lady Clara y Jorey, el fiel compañero de Marcus, el tralgu Yardem, el líder de la troupe de actores, Maese Kit, y su heterogéneo grupo de artistas, el titubeante rey Simeon y su hijo heredero Aster, el banquero medio jasuru de escamas metálicas de Porte Oliva, Qahuar Em, el noble conspirador Feldin Maas y su esposa Phelia, el guardaespaldas de los Kalliam, Vincen Coe,… Todos ellos, y algunos más, aportan su ayuda al habil narrador para dar forma a esta novela magnífica, que prescinde de la acción para enganchar al lector en un tapiz de historias cruzadas donde los duelos políticos y económicos sustituyen a los sangrientos campos de batalla.

«La Senda del Dragón», publicada por la editorial RBA en su colección Literatura Fantástica, es la primera entrega de una historia que crecerá. Para empezar, sus casi quinientas páginas (que se leen de un solo tirón, sin altibajos, con un ritmo ágil y constante) nos han presentado el mundo y los personajes, nos ha introducido el escenario y el ‘dramatis personae’, las conspiraciones que rigen los destinos de la raza de los hombres o ‘primera sangre’, y se ha limitado a esbozar todo lo que puede llegar más adelante: la misteriosa orden religiosa de la Araña, las razones que explican la desaparición de los Dragones, los secretos que esconden la creación de las trece razas, las pinceladas de algo parecido a la magia ejemplificadas en los Curanderos y en el Sirviente Honesto, el prólogo y el epílogo del Apóstata,… 
Es como es gran cuadro que espera, cubierto por un espeso y aspero tejido protector del lino, el día de la inauguración. Pero se ha desprendido de de las esquinas, que nos ha permitido ver un pequeño fragmento de la pintura que se esconde, junto al marco. Colores brillantes, pinceladas enérgicas y sorprendentes, que nos insinúan la obra de arte que se desvelará ante nuestros ojos cuando caiga del todo el mantel que la cubre.

La Senda del Dragón.
Autor: Daniel Abraham (www.danielabraham.com)
Serie: La Daga y la Moneda num.1
Título original: The Dragon’s Path
Traducción: Manuel Manzano
Portada: Alejandro Colucci (www.epicaprima.com)
Editorial: RBA Literatura Fantástica (www.literatura-fantastica.es)
Colección: Literatura fantástica num.15
Fecha de edición: Mayo del 2013
ISBN: 9788490065877 
Formato: 14,0×21,3cm. Rústica con solapas
Páginas: 496
Precio: 22 euros