Tras el disfrute de la primera entrega de “La Compañia Negra: Primer Crónica” llega el momento de comprobar si Carlos mantiene las buenas sensaciones con la segunda entrega “Sombras Fluctuantes“, y por lo que os puedo adelantar… lo hace y con fuerza.

//www.via-news.es/images/stories/libros/factoria/sombras_fluctuantes.jpgLa Compañía Negra: Sombras Fluctuantes
Glen Cook
Título original: Shadows linger
Traducción: Domingo Santos
Páginas: 304
Editorial: La Factoría de Ideas

La Compañía Negra, soldados mercenarios al servicio de la Dama, se enfrenta a los Rebeldes de la Rosa Blanca. Son hombres duros, orgullosos de honrar sus contratos. La Dama es malvada, pero también lo son quienes profesan falsamente seguir a la Rosa Blanca, reencarnación de una heroína muerta hace siglos. Sin embargo, ahora algunos de los miembros de la Compañía han descubierto que la muchacha muda a la que rescataron y dieron refugio hace años es realmente la Rosa Blanca renacida. Ahora puede que haya un sendero hacia la luz, incluso para gente como ellos. Si pueden sobrevivir el tiempo suficiente”

Lejos de princesas elfas, príncipes prometidos, grandes palacios y mundos de ensueño, Glen Cook ha preferido un acercamiento más terrenal: un grupo de mercenarios envueltos en toda serie de fregados, batallas, apuros y lances fantásticos para ganarse su honesto jornal teniendo como única herramienta el acero. Ellos serán nuestros ojos.

Tolkien y Howard han acuñado dos maneras incuestionables , e imitadas hasta el infinito, de escribir fantasía. Junto a ellos, únicamente dos nombres más han sobresalido por la personalidad de su producción en el mismo campo: Fritz Leiber y Glen Cook.

Hasta ahora las novelas de Cook se habían editado con notable éxito en catorce países, lo que hace más inexplicable todavía su ausencia del mercado de lengua castellana.

La Compañía Negra sigue afianzando su posición en mi mesita de noche, y tras este segundo tomo de la saga, lo que más claro está es que quien va a relevarlo es su continuación, “La Rosa Blanca”. Como se veía venir, la única manera de que este ejército se retire de la vanguardia de mi biblioteca es acabar con él desde la primera letra hasta la última.

Matasanos, el médico y analista (escritor de los anales) de la Compañía, sigue dejando constancia escrita de las idas y venidas de su hermandad. Y como ya ocurría en el primer tomo, no falta un solo elemento que enganche y te empuje a seguir leyendo.

Años después de la caída de los Rebeldes en la batalla de Hechizo, la Compañía se dedica a evitar la reactivación del movimiento Rebelde cuando es destinada a la otra punta del mundo, ante la amenaza de reaparición del Dominador, el más terrible hechicero, esposo de la Dama, que yace enterrado en el Túmulo. Un Castillo Negro, que crece mágicamente a toda velocidad es la puerta por la que se teme la reaparición del Dominador, y en torno a él se desarrollan las historias de los diferentes personajes en este segundo libro.

Y hasta aquí las diferencias entre “Sombras fluctuantes” y “La primera crónica”. Aparte de la historia propiamente dicha, el resto es exactamente igual que en su antecesor: Una historia novedosa y sorprendente llena de acción, una narración clara y concisa, una encuadernación muy atrayente, y el punto débil de la edición, con las faltas de ortografía y los errores lingüísticos que tan flaco favor hacen a esta joya de novela.

Continuando con la metáfora de la reseña anterior: Un segundo plato a la altura del primero, fuerte, contundente, sabroso hasta decir basta. Llevo un atracón de espanto, pero por todos los dioses… ¡Tráiganme el postre!