Con la mejor edición que me he encontrado en un cómic, quizás tan magnífica como la del integral de “Hellboy” de Norma Editorial, “Green Manor” es un lujazo por dentro y por fuera. Y la historia de Fabien Vehlmann y Denis Bodart está a la altura de su excelso envoltorio. Contenido y contenedor, diez sobre diez.

image1A primera vista, el muy selecto club Green Manor se parece a cualquier otro club inglés. Sin embargo, detrás de sus espesas paredes, en sus mullidos sillones, se esconde la mayor pandilla de estafadores, canallas y asesinos que la Reina Victoria ha conocido jamás.

La editorial Dib·buks nos ha regalado en Mayo del 2012 una segunda edición (y no será la última) de “Green Manor”, un cómic magnífico, por dentro y por fuera. Una edición publicada en castellano en Octubre del 2011 que recogía en un solo volumen recopilatorio los tres tomos publicados por separado en Francia (“Gentlemen et assassins”, “De l’inconvénient d’être mort” y “Fantaisies meurtrières”, en 2001, 2002 y 2005) por la editorial Dupuis.

“Green Manor”, de Fabien Vehlmann y Denis Bodart, está compuesto por dieciséis historias cortas, de una extensión de entre siete u ocho páginas cada una, centradas todas ellas en el noble arte del asesinato: “Un escalofrío de placer” sobre un asesinato sin víctima ni asesino, “Postdata” con el reto engañoso a un detective, “Modus operandi” sobre un asesino que nunca había existido, “21 alabardas” sobre la compleja confección del asesinato perfecto, “Sutter 1801” sobre el crimen secreto escondido en la tela de un cuadro, “La balada del doctor Thompson” con un colaborador policial demasiado implicado, “Juego de niños” sobre una propuesta demasiado tentadora, “La marca de la bestia” con un hombre aparentemente maldito, “Últimas voluntades” con un inocente condenado a muerte a la espera de un milagro, “La sombra del centurión” sobre una reliquia maldita que deja un rastro de sangre a lo largo de los tiempos, “Noche vudú” con unos caballeros con mucha imaginación y una damisela en apuros, “El final de la partida” donde la venganza es un plato que se toma frío y postrado en una cama, “La musiquita del crimen” protagonizado por un pequeño asesino con talento innato, “En la mente de William Blake” sobre una venganza sin vengador, “Duelo en la cumbre” para elegir al mejor cazador y “El testamento” o la terrible crueldad de un padre más allá de la muerte. Junto a ellos, un prólogo y un epílogo prescindibles con un narrador encerrado en el hospital psiquiátrico de Bethelhem y un cuaderno gráfico con más de veinte páginas de bocetos, estudios y pruebas de Denis Bodart.

Todas estas dieciséis narraciones están enmarcadas en un selecto local de reunión londinense llamado Green Manor’s Club, un punto de encuentro de lords, caballeros, nobles, señores de alta alcurnia, lo más granado y selecto de la sociedad londinense, que comparten una morbosa y lúgubre pasión común por el asesinato y el crimen, en todas sus variantes.
Delicado a veces, bruto en otras, pasional en ocasiones, meditado y de precisión cirujana de vez en cuando, el asesinato es el tema de conversación principal de estas reuniones: las motivaciones de los asesinos, los detalles que envuelven los sucesos más escabrosos, la causa y los efectos del crimen, los impulsos, las armas elegidas, la víctima, la escena del crimen,… Como si de un “Cluedo” convertido en cómic se tratase, los cínicos caballeros del club se reúnen regularmente para desvelar los secretos que guardan callados y los misterios que han oído en la calle en una especie de competición sórdida y retorcida sobre el complejo y delicado arte de cometer un crimen con estilo en el macabro Londres del final del siglo XIX sin que te pillen.

Con los dibujos de Denis Bodart, el guion (nominado en el 2002 al premio del Festival international de la bande dessinée d’Angoulême) de Fabien Vehlmann y el color de Scarlett (en solitario en los once primeros capítulos y acompañado de Bodart y de Étienne Simon en los cuatro restantes, “Green Manor” une el ingenio de Conan Doyle, el ingenio criminal de Agatha Christie y el humor negro más inglés a la tensión misteriosa de Edgar Allan Poe en sus guiones mientras las ilustraciones recrean a la perfección un mundo de apariencias de estos caballeros aburridos y sin escrúpulos del club Green Manor.

Casi todas las dieciséis historias cortas de “Green Manor” comparten una estructura similar: empiezan en un salón lleno de tapices y sillones del Green Manor’s Club, con una conversación intrascendente entre alguno de sus selectos miembros que deriva hacia algún crimen o asesinato que merecen su atención y su morbosa curiosidad, se desarrollan en un nudo propio de una novela de crímenes victorianos con la dosis justa de intriga y finalizan, en la mayoría de los casos, con un desenlace inesperado que pilla a la mayoría de lectores por sorpresa.

El guionista Fabien Vehlmann (Mont-de-Marsan, Francia, 1972) se inició en el mundo del cómic en 1996, para entrar a trabajar en la revista francesa “Spirou” en 1998 donde conoció al dibujante Denis Bodart, con el que empezaría la serie “Green Manor” que aquí nos ocupa. Después vendría la serie humorístico-filosófica “Samedi et Dimanche” con el dibujo de Gwen, el siniestro “El marqués de Anaon” con el dibujante Mathieu Bonhomme, “Les cinq conteurs de Bagdad” con Frantz Duchazeau o “Une Aventure de… Spirou et Fantasio” con Yoann, entre muchos otros.
El dibujante de “Green Manor” es el belga Denis Bodart (Namur, 1962), cuyo primer trabajo en el mundo del cómic se remonta al año 1985  con “Saint-Germain des Morts”, guionizado por Streng. Tras su debut, y asociado con Yann, publicará varias series (“Célestin Speculoos”, “Chaminou”, “Nicotine Goudron” y “Sales petits contes: Andersen”) y en la revista Spirou, donde coincidirá con Fabien Vehlmann, dibujará relatos cortos de Janssens, Sauger, Thiriet, Zidrou y Veys, entre otros.

Y, si como hemos señalado desde el principio, las dieciséis historias de “Green Manor” nos parece uno de los ejercicios de talento de guionización más brillantes publicados en nuestro país en los últimos años, y el dibujo de Bodart le anda a la zaga y se subordina a la historia con condescendiente sumisión, no podemos definir la edición de Dib·buks como menos que excelsa. Quizás aumentar el tamaño un poco más, pero ningún otro pero se nos ocurre para un cómic editado en cartoné, con una portada encuadernada en un papel de tacto rugoso parecido al de un libro viejo, de la época, y con numerosos extras para redondear el trabajo. Excelso.

Green Manor.
Dibujo: Denis Bodart (
http://denis.bodart.over-blog.com)
Guión: Fabien Vehlmann
Color: Scarlett, Denis Bodart y Étienne Simon
Traducción: Lorenzo F. Díaz
ISBN: 978-84-92902-58-3
Formato: 19x25cm. Cartoné. Color
Páginas: 160