Tras “El Rey Orco” y “El Rey Pirata”, R.A. Salvatore cierra la trilogía de “Transiciones” con “El Rey Fantasma“, que marca la entrada de los Reinos Olvidados en la cuarta edición de “Dungeons & Dragons” tras el cataclismo mágico conocido como la Plaga de Conjuros.

image1La Plaga de Conjuros ha llegado a Faerun. El Tejido se está deshaciendo. La magia se ha descontrolado. En mitad de este cataclismo que sacude al mundo, Drizzt Do’Urden tendrá que replantearse todo aquello en lo que creía y, peor aún, tendrá que volver a librar batallas que ya creía ganadas. Cuando la Plaga de Conjuros se enfrenta a los restos de la Piedra de Cristal, surge un mal más antiguo, oscuro y amenazador. Drizzt necesitará toda la ayuda que pueda conseguir, como la de Cadderly y los clérigos del Espíritu Elevado, quienes también se verán sometidos a pruebas para las que no están preparados.

En el año 2008 la editorial americana Wizards of the Coast, así como todas sus filiales y franquicias, decidió dar un brusco golpe de timón, inesperado y sorprendente, a su linea de productos “Dungeons & Dragons”, que afectó tanto a sus juegos de rol como a videojuegos, cómics, juegos de mesa o libros ambientados en los universos de fantasía creados alrededor de esta marca.
Con este cambio radical Wizards of the Coast pretenía amoldarse a una nueva realidad que se estaba imponiendo y que ya imperaba en el mundo del ocio y la forma de entender el entretenimiento en el siglo XXI: la irrupción, con gran éxito, de los MMORPG (Massive Multiplayer Online RolePlaying Games) o videojuegos en linea multijugadores. Los juegos online, gratuitos y de pago, estaban creciendo de forma desbocada y arrebatando cuota de mercado a las propuestas tradicionales de Wizards of the Coast, que día a día cedía terreno frente al empuje de “World of Warcraft”, “Age of Conan”, “Star Wars Galaxies”, “Everquest” o “The Lord of the Rings Online”. En plena era de las redes sociales, con el Facebook a la cabeza,  Wizards of the Coast debía reinventarse para no sucumbir al tsunami, adaptar sus productos clásicos si no querían quedarse atrás, desfasados y derrotados ante la fuerza del juego no presencial, el “aquí y ahora”, el consumo de la libertad lúdica cuando, como y donde se quiera.
¿Su respuesta? En lineas generales, rediseñar el concepto lúdico de sus productos en busca de una mayor penetración en el target de los jóvenes jugadores, intentar seducirlos antes de perderlos frente a los videojuegos, ofrecer productos más ajustados a sus intereses. En concreto, la cuarta edición del juego de rol “Dungeons & Dragons” y el Spellplague de los Reinos Olvidados. El segundo de ellos es el objeto de nuestra atención, el fondo sobre el que se desarrolla “El Rey Fantasma”, tercer y último volumen de la saga “Transiciones” del escritor americano Robert Anthony Salvatore.

“El Rey Fantasma” (“The Ghost King”) es el libro que cierra la última trilogía escrita por Robert Anthony Salvatore (Massachussetts, 1959) ambientada en el mundo de fantasía de los Reinos Olvidados, titulada “Transiciones” por la premisa de cambio y fin de ciclo que se plantea a lo largo de toda la saga.
Así, si con los dos volúmenes precedentes (“El Rey orco” y “El Rey Pirata”) y ante la inminente llegada del catastrófico Spellplague del año 1385 CV., el autor aprovechó la ocasión para cerrar los numerosos hilos que había ido dejando abiertos a lo largo de los años alrededor del elfo oscuro Drizzt Do’Urden y sus compañeros de aventuras de Mithril Hall, el bárbaro Wulfgar, el enano Bruenor Battlehammer, la joven Cattie-brie, el mediano Regis y la pantera mágica Guenhwyvar, en las numerosas aventuras que habían vivido (las series “El Elfo Oscuro”, “El Valle del Viento Helado”, “El Legado del Drow”, “Sendas de Tinieblas”, “Las Espadas del Cazador”, “Los Mercenarios” y ésta, “Transiciones”) en “El Rey Fantasma”, publicada en los EEUU en Octubre del 2009, R.A. Salvatore nos sumerge de lleno en los acontecimientos del cataclismo mágico que arrasará Faerün y que marcó el polémico paso a la cuarta edición del escenario de campaña del juego de rol de Wizards of the Coast “Dungeons & Dragons”.
Para poder dar respuesta a esta premisa básica sobre la que se fundamentaba la trilogía, el cambio radical del escenario, en “El Rey Orco” y en “El rey Pirata” R.A. Salvatore abrió numerosos frentes simultáneos en la narración para cerrar capítulos largo tiempo olvidados y finiquitar su universo particular antes del punto final que significaba el Spellplague. Por ejemplo, por fin se reveló el destino de la hija adoptiva del bárbaro Wulfgar llamada Colson, el funesto final de la pobre Delly Curtie, el regreso del retoño a su verdadera madre Meralda de Auckney, el brillante futuro del reino creado por el rey orco Obould VI Muchas Flechas, la eterna tensión amorosa no resuelta entre Drizzt y Catti-brie, las enredadas madejas de Bregan D’aerthe, las aventuras navales del “Duende del Mar” del capitán Deudermont y el mago Robillard,… En la tercera entrega de “Transiciones”, por su parte, ya toca sumergirse de lleno en el “fuego purificador” del Spellplague, que terminará de un solo golpe con Faerün tal y como lo conocíamos hasta hoy.

En “El Rey Fantasma”, como no podía ser de otra manera, el autor recupera de nuevo a su personaje más conocido y protagonista de docenas de sus novelas que han vendido miles y miles de volúmenes en todo el mundo: el elfo oscuro Drizzt Do’Urden, segundo hijo de la casa drow Do’Urden de Menzoberranzan, nacido en el seno de una raza oscura, temida en toda la Infraoscuridad por retorcida e imprevisible, pero exiliado por voluntad propia en el mundo de la superficie de Faerün y que enfrenta de nuevo sus habilidades a los retos más extraordinarios que se le presentan. El Drizzt Do’Urden de Salvatore es un personaje que vive entre dos mundos, pero no pertenece a ninguno de ellos. Drizzt es un drow, miembro de una raza malvada pero que ha renunciado a sus raíces, a la sociedad de traiciones y engaños de los elfos oscuros, y se ha establecido en el mundo de la superficie donde se ha labrado una buena reputación por el norte de la Costa de la Espada y la Columna del Mundo como seguidor de la diosa Mielikki, lejos de la Antípoda Oscura, aunque sus aventuras a menudo lo obligan a regresar a su antiguo hogar en el mundo subterráneo, donde la raza de la diosa-araña Lloth gobierna con puño de hierro. Eterno protagonista de las novelas de Salvatore, el escritor no podía alejar al drow de uno de los acontecimientos más grandes de los Reinos Olvidados, por su dimensión y por la polémica que acompañó la decisión radical de la editorial Wizards of the Coast, ni renunciar a adaptar su personaje icono al nuevo escenario, desplazado en el tiempo cien años más tarde. Era una oferta tentadora pero muy peligrosa: dejar a Drizzt en el pasado y romper con la editorial o someterse a los criterios establecidos y afrontar el desafío de modificar todo lo que R.A. Salvatore llevaba décadas dando forma, tejiendo, puliendo con el esmero de un delicado artesano. Y el escritor asumió el reto.

La historia empieza con un preludio sin preámbulos, desvelando al Rey Fantasma que da nombre al título desde la primera escena: el dragón ciego Hephaestus, el ilícido Yharaskrik y la Piedra de Cristal Crenshinibon, a quienes el autor había dejado, en principio de forma definitiva, en el tercer volumen de la saga “Sendas de Tinieblas” titulado “El Siervo de la Piedra” (que también es el primer volumen de la trilogía de Jarlaxle y Artemis Entreri “Los Mercenarios”). Pero se rompe el tejido de Mystra, se colapasa la magia y los muertos regresan. Tres poderosas mentes en un único cuerpo, el dracolich, y un primer objetivo: la venganza.
Como siempre, Salvatore recurre en su narración a muchos personajes secundarios, la mayoría de ellos viejos conocidos de la saga del elfo oscuro que tendrán su papel destacado en este capítulo final de la historia. Jarlaxle, el enano Athrogate, Pwent, Danica o Cadderly ocupan su lugar en el tablero dispuesto por el autor, como piezas importantes de una compleja partida en la que se mezclan el poder desatado del Rey Fantasma, el colapso de la magia en el mundo, la defensa de Espíritu Elevado ante las acometidas de los enemigos, la salud de Cattie-Brie que la Plaga ha dañado severamente,… Es difícil navegar por aguas tan bravas si, además, no sigues el camino deseado. Esa es la sensación que transmite R.A. Salvatore en esta obra: ha elegido el sendero por obligación, no por deseo propio, y su navegación zozobra.

El “reset” producido por la Plaga de Conjuros que azotó los Reinos Olvidados llevaron a los responsables de Wizards of the Coast a reiniciar Faërun cien años más tarde. Noventa y cuatro años exactamente. En este largo periodo de tiempo que se ha obviado muchas cosas habrán cambiado, como ya nos adelantó Salvatore en el preludio de “El Rey Orco”: naciones enteras han colapsado, otras han crecido y han prevalecido frente a sus vecinos, nuevos pueblos han surgido de las cenizas purificadoras de la catástrofe acontecida por la muerte de Mystra, el Año del Fuego Azul. Ni la Infraoscuridad, ni Thay se libraron de los drásticos cambios a la propia estructura del mundo que provocó la Plaga. La Costa de la Espada o Aguas Profundas sobrevivieron casi sin cambios y Puerta de Baldur es ahora la ciudad más grande del mundo conocido, refugio de los que huyeron de la catástrofe. El Imperio de Netheril, dominado por los umbras, ha renacido y se ha extendido, sometiendo a Sembia. Cormyr se mantiene en frágil equilibrio mientras amplía sus fronteras poco a poco. Donde antaño estaba la antigua Unther ha surgido Tymanther, la tierra de los belicosos reptiloides Nacidos del Dragón. El mundo ha cambiado, y R.A. Salvatore debía reflejar dicha decisión editorial en su obra. Para ello eligió narrar el acontecimiento catastrófico en el momento de su aparición y las terribles consecuencias que provoca en el mundo,… y en sus personajes más conocidos. En esta aventura, lamentablemente, no vuelven todos felices y victoriosos a las lujosas estancias de Mithril Hall para celebrar sus éxitos y su inquebrantable amistad. El Spellplague se cobrará sus víctimas y un sacerdote, una mujer y un mediano no sobrevivirán. Un nuevo Rey Fantasma y dos almas eternamente en los brazos de Mielekki.

Cerrada la historia, sin hilos descolgados ni respuestas pendientes, nos preguntamos ¿y ahora, qué?

El Rey Fantasma
Serie: Transiciones num. 3
Autor: Robert Anthony Salvatore (www.rasalvatore.com)
Título Original: The Ghost King
Editorial: Timun Mas
Colección: Reinos Olvidados
ISBN: 978-84-480-3796-3
Formato: Cartoné
Portada: Todd Lockwood (www.toddlockwood.com)
Páginas: 376
Precio: 21,50 euros