A veces es recomendable no leer críticas de cine. La mayoría de los críticos son tipos estirados, con aires de grandeza, estreñidos y faltos de sexo que desahogan sus necesidades y sus carencias echando pestes sobre el trabajo de cineastas valientes y osados que quieren cambiar el orden establecido y las costumbres imperantes. Si no es una película de Ozon, Haneke, Von Trier, Kiarostami, Godard o Trintignant no merece la pena. Pero otros no lo son tanto, y son bastante valientes como para atreverse a recomendar algo tan tarantiniano como la israelí “Big Bad Wolves“.

Esta película de los israelís Navot Papushado y Aharon Keshales fue una de las que más sorprendieron en la pasada edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, en Sitges, donde se llevó un botín considerable: mejor dirección y una mención especial a la mejor música. Para nuestra sorpresa, y pese a ser una propuesta no apta para todos los estómagos, la semana que viene llegará a la cartelera de nuestro país.
“Big Bad Wolves” es una película escrita y dirigida por Aharon Keshales y Navot Papushado (“Rabies”), profesor y alumno, graduados en cine y televisión por la Universidad de Tel Aviv. Protagonizada por Lior Ashkenazi, Rotem Keinan, Tzahi Grad, Doval’e Glickman y Menashe Noy, en este thriller repleto de venganza, tensión y violencia nos contarán que los cuentos siempre han tenido una vertiente oscura, especialmente el de Caperucita y el lobo, y como una serie de asesinatos culminan entrelazando la vida de tres hombres: el padre de la última víctima, sediento de venganza; un detective de policía que opera en los límites de la ley; y un profesor de religión, principal sospechoso de los asesinatos.
La Academia de cine de Israel la premió esta película con siete galardones incluyendo mejor guión y mejor dirección, ¡y el mismísimo director norteamericano Quentin Tarantino no dudó en calificarla como una de las mejores películas del año pasado!

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