El abusivo uso de los spin-off para alargar artificialmente la vida de algunos productos cinematográficos, literarios, televisivos o del mundo del cómic, han hecho caer en cierto desprestigio una práctica que nació como un método de retención de talento, de público y para generar nuevos frentes de negocio. En conclusión, casi siempre con el beneficio económico por bandera… pero hay excepciones.

image1Un año después de los catastróficos sucesos de 1946, el profesor Broom, guardián del pequeño Hellboy, envía un nuevo grupo de agentes a investigar una serie de masacres que parecen estar relacionadas con cierto vampiro con sed de venganza.

Los spin-off, un término de origen anglosajón que se refiere a un proyecto nacido como extensión de otro anterior y que en el mundo del cómic suelen estar protagonizados por un personaje secundario de una serie de ficción anterior, ofrecieron una lucrativa e inteligente vía de desarrollo de argumentos, ideas, personajes o situaciones que no tuvieron suficiente espacio en su volumen original para ser contadas.
Se esgrimen motivos artísticos y creativos pero, como es evidente, en la mayoría de las ocasiones el spin-off nace en la búsqueda de alargar el rendimiento económico del producto original, de exprimir la gallina de los huevos de oro hasta que la gallinácea ponedora exhale su último aliento. Avaricia. El peso de un maletín lleno de billetes de 500 euros es mucho mayor que las inquietudes artísticas de un escritor o de un guionista, que quiere expandir hasta el infinito ese universo imaginado que rebosa de su cabeza.
El mundo del cine y de la televisión han abusado de esta idea durante los últimos años, aunque han acertado más a menudo de lo que han fracasado en su intento: todas las secuelas, precuelas y series derivadas de “La Guerra de las Galaxias”, la serie de televisión “Angel” desde “Buffy, la cazavampiros”, “Frasier” obtuvo mucho más éxito incluso que la serie de televisión original de la que nació “Cheers”, los sucesivos “CSI: Crime Scene Investigation” nacidos desde el original “C.S.I.: Las Vegas”, las tres series de televisión “Stargate” que siguieron a la película de Roland Emmerich, la ” Xena: La princesa guerrera” protagonizada por la exhuberante Lucy Lawless que surgió a partir de un personaje secundario de la primera temporada de “Hercules: The Legendary Journeys”,…
El cómic y los tebeos no han quedado ajenos a este fenómeno aunque, salvo las dos grandes empresas de cómic americano que dominan el mercado (Marvel y DC Comics) que se mueven por factores primordialmente económicos y en base a balances, ratios, cuentas, saldos, estados financieros y cuadros de ingresos y gastos, podemos considerar que el aspecto creativo y las razones más prosáicas son las que han empujado a dibujantes y guionistas a expandir sus historias en forma de spin-off.
El dibujante y guionista norteamericano Mike Mignola (Berkeley, 1960), reconocido sobretodo por crear la serie de cómics “Hellboy” para Dark Horse Comics, se dejó seducir por la idea de los spin-off con el B.P.R.D. (Bureau for Paranormal Research and Defense, o Asociación para la Investigación y Defensa Paranormal, A.I.D.P., en castellano) que le permitieron extender sus historias inspiradas en folklore tradicional y los mitos, en H.P. Lovecraft y Edgar Allan Poe, fagocitando las películas de serie B, las historias de fantasmas y monstruos y el pulp sin la necesidad de contar siempre con su rojo investigador de lo paranormal de cuernos serrados nacido en el mismísimo infierno Anung-Un-Rama, Hellboy.

“AIDP: 1947” es la decimotercera entrega de “AIDP” (tras “Las Tierras Huecas”, “El alma de Venecia y otras historias”, “Una plaga de ranas”, “Los muertos”, “La llama negra”, “La Máquina Universal”, “El Jardín de las Almas”, “Zona de Caza”, “1946”, “La Advertencia”, “La Diosa Negra” y “La Guerra Contra las Ranas”, aunque cronológicamente sigue al noveno número, “1946”), donde Mike Mignola y Joshua Dysart (“Unknown Soldier”, “Conan”, “Neil Young’s Greendale”, “Swamp Thing”) regresan a los inicios de la Asociación para la Investigación y Defensa Paranormal para contarnos una interesante historia ilustrada en esta ocasión por los hermanos gemelos brasileños Gabriel Bá (“The Umbrella Academy” con Gerard Way, “Daytripper” con su hermano) y Fábio Moon (“Smoke and Guns”, “Casanova” para el sello Icon de Marvel junto a Matt Fraction, “Daytripper” junto a su hermano), el uno de estilo limpio, abierto y gráfico y el otro más suave e impresionista. Ambos, con un cierto parentesco artístico en el uso del blanco y negro a Mignola, cosa que convierte su elección en todo un acierto para los lectores habituales de “Hellboy” y “AIDP”.
En “AIDP 1947” se recupera la historia de “AIDP 1946”, donde el único superviviente de la primera misión de la Asociación y tutor de u pequeño demonio rojo de cola larga y puño de piedra, el profesor Trevor Bruttenholm, recluta un grupo de soldados al estilo de los “Doce del Patíbulo” para realizar una misión aparentemente sencilla en Francia, cerca de la frontera con Suiza. Son cuatro hombres, cada uno con características singulares que los hacen poco aptos para el servicio convencional, que incluyen a un superviviente de Normandía rechazado por el servicio de Inteligencia, un marino que pasó veinticuatro días solo en un bote a la deriva en medio del Pacífico sur, un experto en demoliciones y un hispano especialista en entornos selváticos que demandó a los marines por discriminación, que deberán descubrir que secreto se esconde detrás de una fiesta celebrada en 1771 en un castillo del Lac d’Annecy donde el joven compositor Jean-Marie de Grigny asistió como invitado y quedó severamente afectado por los acontecimientos de aquella celebración. Les esperan vampiros, exorcismos, la reina de las brujas Hécate, concilios secretos,… y un pequeño Hellboy entre bastidores para una historia narrada en cuatro tiempos, en cuatro capítulos. Como cuenta el mismo Mignola en el epílogo, mientras en “AIDP 1946” la historia iba de científicos locos nazis y vampiros mutantes congelados, aquí recupera el estereotipo más clásico y victoriano de los chupasangres.
Una historia compleja, con un mundo real y un mundo onírico que se van entrecruzando (y en los que disponer de dos dibujantes de estilos similares pero significativos detalles diferenciadores va como anillo al dedo), y con numerosos personajes secundarios que dan forma a un mundo absolutamente evocador y sorprendente y que, o son conocidos de volúmenes precedentes (por ejemplo la muñeca-niña Varvara) o que volveremos a encontrar en un futuro, tal y como nos promete Mignola (el conde Konig o el concilio de vampiros). Y es que no hay nadie como Mignola, un autor tan lejos, y a la vez tan cerca, del mainstream americano, capaz de plasmar en una historia a los vampiros, a un poeta maldito del siglo XIX, a Baba Yaga, steampunk, al Gusano vencedor, a los nazis o a científicos locos fascinados por lo paranormal sin que se oigan crujir todos los engranajes del mecanismo. Diversión pura y simple.

AIDP: 1947
Guión: Mike Mignola (
www.hellboy.com) y Joshua Dysart (www.joshuadysart.com)
Dibujo: Gabriel Bá y Fábio Moon (
http://fabioandgabriel.blogspot.com)
Color: Dave Stewart
Colección: CÓMIC USA
Series: AIDP num.13
Fecha de edición: Febrero del 2012
ISBN: 978-84-679-0754-4
Formato: 17x26cm. Rústica. Color
Páginas: 160
Precio: 15,00 euros