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Era una noche oscura y tormentosa; Marion Crane estaba exhausta, perdida y al límite de sus fuerzas, ansiosa por darse una ducha caliente y encontrar un lugar donde pasar la noche. Cuando el Motel Bates apareció de repente entre la tormenta, Marion pensó que era su salvación. Las habitaciones eran viejas y húmedas, pero estaban limpias, y el encargado, Norman Bates, parecía un tipo bastante agradable, aunque un poco extraño…

Basada en la novela homónima de Robert Bloch, publicada en 1959, «Psicosis» fue llevada al cine por Alfred Hitchcock en 1960. El director británico es considerado uno de los más grandes cineastas de la historia, el mayor genio del cine de suspense de todos los tiempos, y cuenta con una filmografía repleta de películas memorables que podrían considerarse de visión obligada: «Los pájaros«, «La soga«, «La ventana indiscreta«, «Rebeca«, «Encadenados«, «Con la muerte en los talones«, «Vértigo«, «39 escalones«, «La sombra de una duda«, «Extraños en un tren«… y, por supuesto, «Psicosis«. La película fue todo un éxito en su momento: recaudó 15 millones de dólares y Alfred Hitchcock recibió su quinta y última nominación al Óscar. No ganó ninguno, por cierto.

Protagonizada por Anthony Perkins, Janet Leigh, John Gavin, John McIntire, Martin Balsam, Vera Miles y Patricia Hitchcock, «Psicosis» («Psycho«) nos cuenta como Marion Crane, una secretaria que ha robado una gran suma de dinero a su empresa, se da a la fuga y se refugia en el aislado Motel Bates donde Norman Bates, un tímido joven dominado por su autoritaria madre, acabará con su vida de forma sangrienta mientras se está duchando, apuñalándola repetidas veces con un cuchillo de cocina. Es el principio de una serie de crímenes escalofriantes.

Cuenta la historia que la novela de Robert Bloch se inspiró en los crímenes de Ed Gein, el tristemente célebre asesino en serie que vivía cerca del novelista. Tanto Norman Bates como Ed Gein eran asesinos solitarios que habitaban en zonas rurales aisladas, tenían madres dominantes ya fallecidas, habían sellado una habitación de su casa como santuario y vestían ropa de mujer.

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