Los universos de ciencia-ficción no tienen una economía basada en el dólar, ni en el euro, ni en el yen. Allí se paga en créditos, o en cúbits, o en aurics. Los nombres que se otorgan al dinero son parte del imaginario de las novelas y de las películas.

En la serie de televisión “Babylon 5” creada por Joseph Michael Straczynski pagaban con una moneda imaginaria llamada Crédito, de la misma manera que se hacía en “Star Wars”, en “Doctor Who”, en la saga “Fundación” de Isaac Asimov, en “Blade Runner”, o en la película “Desafío Total” basada en un relato de Philip K. Dick. Por otro lado, en la reimaginada serie de televisión “Battlestar Galáctica” pagaban con Cubits… aunque en la serie original pagaban con una moneda llamada Auric.
Curiosamente el futuro que imagina la ciencia-ficción existe con una moneda global y universal, una única denominación para el medio de intercambio común que es usado para el pago de bienes, servicios, y de cualquier tipo de obligaciones. Ni dólares, ni yenes, ni francos, ni pesetas, ni euros. Y alguien tenía que darle forma…

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