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Algunos quizás solamente recuerden la película «Operación Swordfish» por los espectaculares pechos de Halle Berry tostándose al sol, y no les falta razón (¡vaya par de… razones!), pero la película de Dominic Sena («60 segundos», «Kalifornia») tenía otras razones de peso para constar, con justicia, en una lista de los mejores thrillers de acción de los últimos veinte años. ¿Por ejemplo? Para empezar, la impresionante escena inicial, con una explosión a cámara lenta y efecto ‘Matrix’ con un giro de cámara de 360 grados.

Divertida y ágil, con un guión rocambolesco que primaba lo espectacular por encima de todo lo demás (podría ser perfectamente una película made in Jerry Bruckheimer o Michael Bay), «Operación Swordfish» («Swordfish» en su versión original en inglés) nos contaba como un experto en informática que acaba de salir de prisión es contratado por el peligroso cerebro de una banda de ladrones para que le ayude a decodificar un complicado código de seguridad de una cuenta secreta, para apropiarse de los fondos reservados acumulados en una cuenta bancaria del FBI.
El productor Joel Silver comparaba la película con un lienzo del pintor de pop-art Jasper Johns: «nada es blanco o negro y todo son grises«.

Protagonizada por un Hugh Jackman en alza, que acababa de asumir el reto de Lobezno, la bellísima Halle Berry y John Travolta, la película funcionó muy bien en taquilla, fue número uno en el box-office USA, aunque la crítica la destrozó y la perilla de Travolta se llevó una nominación a los Razzies.

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