Después de casi cinco mil millones de dólares recaudados a lo largo de ocho películas, la franquicia Fast & Furious presenta el primer capítulo independiente de la saga, con Dwayne Johnson y Jason Statham en sus papeles habituales como Luke Hobbs y Deckard Shaw en «Fast & Furious: Hobbs & Shaw».

Desde que en «Fast & Furious 7» se cruzaron los caminos del imponente agente Hobbs (Dwayne Johnson), un leal miembro de los servicios de Seguridad del Cuerpo Diplomático estadounidense, y del solitario mercenario Shaw (Jason Statham), ex – miembro de un cuerpo de élite del ejército británico, los insultos, golpes y burlas no han cesado entre ellos para ver cuál de los dos cae antes.

Pero cuando un anarquista mejorado ciber-genéticamente llamado Brixton (Idris Elba), se hace con el control de una peligrosa arma biológica, el mundo se enfrenta a una de sus mayores amenazas. Cuando Shaw se entera de que además Brixton ha derrotado a su hermana, una brillante e intrépida agente secreta del M16 (Vanessa Kirby), él y Hobbs no tendrán más remedio que dejar su mortal enemistad a un lado para salvar el mundo y derrotar al único hombre capaz de acabar con ellos.

«Fast & Furious: Hobbs & Shaw» abre una nueva puerta en el universo de la franquicia con una película de acción que transcurre en todo el globo, desde Los Ángeles a Londres, pasando por los tóxicos páramos de Chernóbil y los maravillosos parajes de Samoa.

La película está dirigida por David Leitch a partir de un guion de Chris Morgan, el habitual arquitecto narrativo de la saga, y producida por Chris Morgan, Dwayne Johnson, Jason Statham e Hiram Garcia. La producción ejecutiva corre a cargo de Kelly McCormick, Dany Garcia, Steven Chasman, Ethan Smith y Ainsley Davies.