Hace unos meses reseñé aquí mismo la reedición de “Neverwhere” de Neil Gaiman, una nueva edición en castellano, revisada y actualizada, que nos llegó de la mano de Roca Editorial. La novela, concebida originalmente como serie de televisión, también tuvo una versión radiofónica, otra teatral, en cómic cuya lectura afronté con cierta desconfianza.

neverwhereHay un mundo debajo de Londres que no figura en los planos de metro ni en los mapas de alcantarillado. Es un mundo regido por leyes propias al que solo se accede a través de laberintos, pasajes ocultos y puertas secretas. El joven Richard Mayhew irrumpe en el de forma accidental ayudando a una extraña mujer a la que encuentra herida en plena calle. Desde ese instante, su vida no volverá a ser la misma.

Nunca suelo sentirme cómodo al leer un libro y ver luego la película que lo adapta a la gran pantalla, o el cómic que traslada las palabras en imágenes dibujadas. Las sensaciones son… contradictorias. La ilusión y las expectativas nunca quedan colmadas. El sabor agridulce es el resultado habitual de esta experiencia. Las imágenes que mi cabeza acostumbra a crear para dar forma a los lugares y los rostros descritos en negro sobre blanco no suelen coincidir con las que luego me ofrecen en la gran pantalla o sobre el papel. El cine y el cómic tienen sus propias reglas para narrar historias, y con ellas no se pueden abarcar ni la extensión y la complejidad psicológica de los personajes y de las situaciones literarias sin distorsionar el relato original pero, seamos honestos, es cierto que ni el laberinto de “El nombre de la rosa”, el rostro cansado del Aragorn de Viggo Mortensen para “El Señor de los Anillos”, la voz cascada de Marlon Brando en “El padrino” o la pasión de Drácula por Mina en el “Drácula” de Francis Ford Coppola lucen tan bien en la novela como lo hacen en la gran pantalla.

¿Y “Neverwhere“, la adaptación al cómic que no proponen Mike Carey y Glenn Fabry de la novela homónima, maravillosa y que ya podemos considerar un clásico, del escritor británico Neil Gaiman? Agridulce sería un buen adjetivo para describir el resultado final de esta obra.
No voy a poner en duda el talento del británico Glenn Fabry, el famoso portadista de las series “Hellblazer”, “Transmetropolitan” o “Predicador” cuyo dibujo ha lucido en “Slaine” o “Judge Dredd” y ha sido reconocido con un Eisner Award, pero lamentablemente su propuesta no le hace justicia a la novela de Neil Gaiman, sino todo lo contrario. Ni Puerta, ni Carabás, ni Croup y Valdemar, ni el Londres de Abajo,… no son como mi cabeza los había imaginado. ¿Es culpa de Fabry o mía? Es práctica habitual calificar las adaptaciones como productos menores con respecto a sus fuentes literarias, pero a menudo esta impresión obedece a un juicio erróneo del lector, que tiende a juzgar una película o un cómic, como es el caso, con criterios estrictamente literarios, que son los que tenía el producto original. Quizás soy yo, lector, que no he sabido conectar con la interpretación que Fabry hace de la obra de Neil Gaiman.
Por el contrario, creo que el trabajo de Mike Carey es correcto. Profesional, sobrio, y respetuoso con la obra original. A una novela se le permite que se ande por las ramas, y la divagación es una virtud literaria, pero en el cine y el cómic la congestión del texto no se puede traducir en imágenes. En las novelas el autor le pide al lector que ponga en marcha su imaginación pero en otros formatos el autor no puede contar con esto: las cosas están o no están. Y Mike Carey sabe escoger los elementos esenciales de la novela de Gaiman, dedeñar los prescindibles, y poner en escena justamente esos aspectos de la novela que arrastraban al lector hasta ese mundo subterráneo e inmenso repleto de magia, princesas y ángeles, criaturas extrañas y monstruos aterradores, mercados nocturnos entre los pasillos de Harrods, puentes oscuros donde las sombras esperan agazapadas para reclamar su tributo, las hediondas alcantarillas, estaciones de tren con más vida de la que uno puede llegar a apreciar o laberintos protegidos por bestias míticas como los que nos muestra en el Londres de Abajo.

La vida de “Neverwhere” ha sido, como poco, agitada. Concebida como una miniserie de seis episodios para la cadena de televisión BBC por Neil Gaiman y Lenny Henry, emitida en el año 1996 por la BBC2, dirigida por Dewi Humphreys, protagonizada por Gary Bakewell como Richard Mayhew, Laura Fraser como Door, Hywel Bennett como Mr. Croup, Clive Russell com Mr. Vandemar y Paterson Joseph como Marquis de Carabas (¡y el Dr. Who Peter Capaldi como el angel Islington!), entre otros, y con música de Brian Eno, la historia tuvo una adaptación literaria del propio Neil Gaiman que fue publicada poco después del estreno televisivo y en la que el escritor incluyó todo aquello que no había podido incorporar para la versión televisiva. La novela llegó en castellano de la mano de Norma Editorial en 1999 dentro de su colección “Brainstorming”, y hasta 2015 había permanecido descatalogada, y era prácticamente imposible localizar un ejemplar en ninguna parte. La edición en castellano de Roca Editorial de finales del 2015 de “Neverwhere“, a partir de la nueva edición en inglés de la editorial americana William Morrow del Author’s Preferred Text, añadía además un prólogo del propio Gaiman, una dedicatoria exclusiva del escritor de Portchester para los lectores en castellano y una historia breve del Marqués de Carabás, titulada “De cómo el Marqués recuperó su abrigo”.
También, además de la novela, “Neverwhere” también cambió de formato con este cómic del sello Vertigo de DC Comic que reseñamos hoy, con una versión dramatizada para radio del año 2013 (con el gran Benedict Cumberbatch como Islington, James McAvoy como Richard Mayhew y Natalie Dormer, la Margaery Tyrell de “Game of Thrones”, como Door) y varias versiones para el teatro.

Neverwhere” es la historia de un hombre anodino de vida aburrida y ordinara llamado Richard Mayhew, un oficinista de la ciudad de Londres del siglo XX que, al ayudar a una joven herida, se verá arrastrado lejos de su vida, un viaje de ida y sin billete de vuelta al extraño y peligroso lugar conocido como Londres de Abajo (el ‘London Below’ en su original en inglés), un mundo subterráneo e independiente bajo las calles de la populosa capital británica. Acompañado por Lady Puerta, una joven impetuosa que busca respuestas (y venganza) al asesinato de su familia, el Marqués de Carabás, un pícaro peculiar siempre embutido en un abrigo de mil bolsillos que mercadea con favores, y Cazadora, la feroz Guardaespaldas, un desorientado Richard viajará, como pelele sin cabeza, a través Londres de Abajo, un mundo que tiene sus propias reglas y que deberá aprenderlas para sobrevivir. En su camino se encontrarán con personajes de lo más variopinto, peligrosos adversarios y aliados fieles interesantes y curiosos como los rata-parlantes, dos asesinos despiadados e implacables que les perseguirán con ahinco como son el sr. Croup y el sr. Valdemar, los monjes negros custodios de la Llave, el ángel Islington, el anciano Conde a bordo de su tren, o el cascarrabias viejo Bailey y sus palomas, entre muchos otros.

No, no recomendaré el cómic de “Neverwhere” por delante de la novela original, pero tampoco desaconsejaré su lectura. Sí, “Neverwhere” realmente merece la pena. Un universo extraño y aterrador pero, a la vez, tan cotidiano y cercano como pueden ser las entrañas de nuestras grandes ciudades, cargado de un oscuro sentido del humor y, sobre todo, de una imaginación desbordante y fuera de lo común. La de Neil Gaiman, por supuesto.

Tras leer “Neverwhere“, nunca volverás a pasar por los sombríos lugares del mundo moderno con la misma confianza infantil.

Neverwhere.
Guión: Mike Carey
Dibujo: Glenn Fabry
Editorial: ECC Ediciones
Fecha de publicación: Abril de 2016
ISBN: 978-84-16660-90-2
Formato: 26x17cm. Cartoné. Color
Páginas: 224
Precio: 22 euros