Los tomos sexto y séptimo de «Necrón«, ofrecidos por la editorial tinerfeña Melusina, funcionan como traca final de una serie que siempre ha ido a lo suyo: exceso, sátira salvaje y una libertad creativa que hoy resulta casi impensable. Magnus cierra aquí el periplo de Frieda Boher y su criatura resucitada con dos álbumes que condensan todo lo que la colección ha venido proponiendo desde el principio, pero con la sensación de que ya no hay freno ni necesidad de justificar nada. Son los últimos coletazos de una obra que nunca quiso ser amable y que, precisamente por eso, conserva intacta su capacidad para incomodar y divertir a partes iguales. ¡De locos!

Necrón #6La científica Frieda Boher es una necrófila. Esta lasciva emuladora del buen doctor Frankenstein crea un amante perfecto a partir de trozos de cadáveres «de primera calidad». Así, bajo su virtuoso bisturí nace el gigante Necrón, quien resulta ser un caníbal dotado de un sentimentalismo patético. De los orgasmos sísmicos a las carnicerías homéricas, la creadora de monstruos y su criatura fálica, depravadas descendientes de Mary Shelley, revisitan los escenarios y los temas de la literatura romántica.

Voy a echar mucho de menos a Necrón y a la doctora Frieda, cuyas aventuras han llenado siete tomos de 224 páginas en la que es sin duda la mejor edición de esta desinhibida serie. Para los curiosos, decir que «Necrón» tuvo su anterior andadura en tomos publicados por Ediciones La Cúpula tras haber aparecido en la revista «El Víbora«. Ahora, de la mano de Melusina, hemos podido disfrutar de una edición estupenda, en manejables tomitos de tapa blanda con solapas a un tamaño de 15 x 23 cm. y con un adecuado papel que no da lugar a que se transparente. En las mismas solapas se nos relata la historia de este cómic de origen italiano creado en 1981 para la editorial Edifumetto.

Para quien llegue tarde a la fiesta, conviene recordar que Necrón es una serie episódica, errática y orgullosamente caótica, donde la doctora Frieda Boher, científica amoral y manipuladora profesional, utiliza a Necrón, un cadáver reanimado tan poderoso como ingenuo, como herramienta para sobrevivir, enriquecerse o simplemente satisfacer sus caprichos. Magnus mezcla terror pulp, erotismo grotesco, aventura colonial y humor negro sin ningún tipo de jerarquía moral, colocando a humanos y monstruos al mismo nivel… o más bien dejando claro que los primeros suelen ser bastante peores que los segundos.

El sexto tomo arranca en plena jungla africana, con Frieda y Necrón avanzando desnudos y despreocupados por un entorno que, en teoría, debería devorarlos vivos. Aquí Magnus se recrea en el choque entre la arrogancia colonial y lo primitivo, presentando aventureros europeos, pigmeos, gorilas gigantes (el nombre de Kring Krong lo dice todo) y vampiros con el mismo tono de farsa cruel. Frieda sigue siendo un torbellino de traiciones y crueldades calculadas, mientras Necrón empieza a mostrar signos de cansancio, como si su lealtad automática se resquebrajara ante tanta depravación humana. El álbum funciona como una sucesión de episodios delirantes donde la supervivencia depende más del descaro que de la fuerza bruta, y donde la selva es solo un escenario más para exhibir la miseria moral de casi todos los personajes.

Hay en este sexto volumen una sensación clara de que los monstruos ya no son una anomalía, sino la norma. Vampiros educados, misioneros grotescos y científicos trastornados se cruzan en una especie de carnaval macabro donde Magnus se divierte deformando iconos culturales y caricaturizando cualquier atisbo de autoridad. El dibujo sigue siendo impecable: líneas limpias, negros profundos y una narrativa visual que fluye con naturalidad incluso cuando la historia parece saltar al vacío. Todo resulta excesivo, pero nunca torpe, y ahí está gran parte del mérito del autor.Necrón #7

El séptimo tomo cambia de escenario, pero no de espíritu. Frieda reaparece en Sudamérica y, más tarde, en una Nueva York sórdida y caricaturesca, donde el progreso y la barbarie se confunden en cada esquina. La crítica a la explotación, al racismo y al sensacionalismo alcanza aquí un tono todavía más ácido, con personajes «civilizados» que superan cualquier monstruo en crueldad. Necrón, relegado durante buena parte del relato, se convierte en una figura casi trágica, una criatura que empieza a intuir que su lugar quizá no esté al lado de los humanos, ni siquiera de los más perversos.

Este último volumen tiene algo de ajuste de cuentas. Magnus parece decidido a mostrar un catálogo completo de miserias contemporáneas, desde la codicia hasta la violencia urbana, todo envuelto en un humor negrísimo que impide que la lectura se vuelva realmente asfixiante. La exageración constante y el tono de grand guignol funcionan como una válvula de escape: lo que podría resultar insoportable se transforma en una sátira feroz, casi festiva, donde el lector nunca llega a tomarse nada del todo en serio. Los autores parecen cansados ya de su criatura, que no ofrece novedades reseñables.

Como cierre de la saga, «Necrón #7» deja sensaciones encontradas, y seguramente no podía ser de otra manera. Hay escenas más extremas que en entregas anteriores y un final que corta en seco, sin grandes conclusiones ni moralejas. Pero quizá esa sea la única forma coherente de terminar una serie que siempre ha rechazado el orden y la redención. Magnus se despide fiel a sí mismo, con un dibujo elegante y provocador, personajes desquiciados y una visión del ser humano tan poco halagadora como lúcida. Necrón no busca gustar a todo el mundo, y estos dos últimos tomos lo confirman: es una obra incómoda, excesiva y profundamente personal, que se recuerda precisamente porque nunca intentó ser otra cosa. ¡Os echaré de menos, Necrón y Frieda, pedazo de bestiajos!

Necrón #6 y 7
Autores: Magnus e Ilaria Volpe

ISBN: 9788410414099
ISBN: 9788410414105
Formato: 15x23cm. Rústica. Blanco y negro
Páginas: 224
Precio: 17,90 euros c/u