Valiente año el que llevamos, y lo que nos queda. Nos han quitado los conciertos y la asistencia a los estadios de fútbol, y han clausurado convenciones por doquier (¡un año sin salones de cómic!). Para más inri, este verano nos perderemos los Juegos Olímpicos… ¡Un segundo! En la cruda realidad no se celebrarán, pero en el universo de los agentes de la TIA Mortadelo y Filemón, sí. Aquí llega el nuevo álbum: «Tokio 2020«.

Aventuras de Mortadelo y Filemón en los juegos olímpicos de Tokio 2020. Mortadelo y Filemón en los juegos olímpicos de Tokio. Como cada cuatro años, Mortadelo y Filemón vivirán sus aventuras en los juegos olímpicos, donde el Súper los envía a una misión peligrosísima, ya que no tenía a su disposición a ningún otro agente de la T.I.A. Las multiples meteduras de pata de Mortadelo y Filemón, harán muy complicado resolver la misión encomendada.

Como podemos ver en la fecha de edición, la salida a la venta de esta nueva aventura estaba prevista para abril de 2020 y por culpa de la pandemia y confinamiento resultante, ha estado criando polvo en un almacén hasta que ha sido posible que viera la luz. Francisco Ibáñez, como es muy previsor, la dibujó en 2019. Y como se acredita en el álbum, han participado Juan Manuel Muñoz en las tintas de páginas interiores, Rubén Larrea con la composición y el color, y Cristina Ruiz en la rotulación. Como es habitual, tanto portada como guardas y portadilla llevan dibujo a lápiz y tinta del propio Ibáñez. De ahí que veamos un Filemón algo diferente al de páginas interiores, ya que al maestro se le ha ido un poco la mano en las proporciones, por lo demás sigue igual de genial en su faceta comiquera y humorística, con un dibujo suelto y preciso, que demuestra la veteranía de este gran autor.
El álbum se presenta con una faja de última hora donde avisa de que aquí veremos “Los únicos Juegos Olímpicos que sí tendrán lugar este año”, aunque cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. El fino hilo argumental, que aquí prescinde de secundarios habituales en este tipo de aventuras como son Ofelia y Bacterio, es el siguiente: la TIA sospecha que alguien se llevará todas las medallas de los Juegos Olímpicos haciendo uso de la “tontimicina”, un extracto que deja tonto a todo el que la aspira, y que ya habían empezado a usar en pruebas previas a los juegos de Tokio. Como el viaje se antoja largo, Ofelia (solo aparece tres viñetas) intenta conseguirles billetes para volar, pero dada la reputación de los agentes, deben olvidarse de ello y tirar de barca para cruzar el océano. En otros álbumes se estira más el gag del viaje, en cambio aquí apenas llega a las dos páginas.
Una vez en Tokio, encuentran alojamiento, y aparece la clásica y siempre divertida escena del desfile de participantes, que incluye un par de viñetas que pueden herir alguna piel fina de las que estilan ahora. A partir de la página 10 Ibáñez se coloca el piloto automático y empieza a proponer toda serie de equívocos y enredos con la tontimicina esa. Son los típicos gags en los que los agentes creen entender una cosa, provocan un herido y luego les sacan del equívoco para a continuación huir con viento fresco, si no son apaleados. Entre gag y gag protagonizado por el extracto, regresa otro momento que ya se vio en álbumes como «El circo«, el de intentar colarse en los estadios donde se disputan las pruebas.
Hay gags bien elaborados, pero otros que se antojan forzados a más no poder. Como el del nadador que va a saltar a la piscina justo cuando Mortadelo echa a nadar un pez de hierro, una situación bastante absurda que demuestra que Ibáñez a veces no encuentra el recurso adecuado para hacer avanzar la trama. Por suerte, pasa poco y podemos deleitarnos de situaciones más ocurrentes.
El lanzamiento de disco, la hípica, el sumo, la natación o los mil metros, son algunos de los deportes que podemos presenciar en estas páginas. Los más nutridos como el fútbol o el baloncesto, se han guardado para mejor ocasión. Ibáñez demuestra que está al día haciendo que Mortadelo se disfrace de dron, por ejemplo. El resto de disfraces del personaje ya los habíamos visto en otras ocasiones.
Hay un momento raro, como en casi todos los álbumes de unos años a esta parte, y es cuando los personajes se refieren a un acontecimiento ya sucedido en esta aventura nombrando el número de página en el que pasó. No recuerdo que Ibáñez haya tirado de ese recurso anteriormente (lo podemos ver en la página 33). El lenguaje usado, aunque contiene esa manera de hablar tan característica en los personajes de unos años a esta parte, creo que es más ligero que otras veces. A los japoneses los hace hablar con “eles” en lugar de “erres”, pero sin darles más texto del necesario.
La parte final se anima con la irrupción de Trump y solo en la página 44 encontramos más personalidades dibujadas. Ni que decir tiene que Donald Trump sufrirá los despistes de Mortadelo y Filemón, y bien merecido que se lo tiene.
Siempre recomiendo, como el mejor álbum de olimpiadas, aquel maravilloso «Los Ángeles ’84«. En «Gatolandia ’76» (o «En la Olimpiada«) también era muy reseñable. Incluso el de «Barcelona ’92» tenía su gustito. Todos los demás se me hacen un revoltijo en la cabeza y no los distingo unos de otros. En cualquier caso, si te gustaron los diez últimos álbumes, este también te hará reír.

Mortadelo y Filemón. Tokio 2020
Autor: Francisco Ibañez
Colección: Magos del Humor núm. 204
Fecha de publicación: Junio de 2020
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 48
Precio: 14,90 euros