Hace unos meses Penguin Random House sorprendió con el anuncio de «Super Ibáñez: La colección esencial del maestro de la historieta«, bestial recopilatorio de obras de Francisco Ibáñez de casi ochocientas páginas. Se lanzó para la campaña navideña con el claro objetivo de arrasar en ventas, pese a su elevado precio. Analicemos el contenido para comprobar si merece la pena el dispendio.Super IbáñezEn homenaje a todos los años de trabajo de Francisco Ibáñez, llegan ocho volúmenes exclusivos que recopilan un viaje por la historia de sus personajes más conocidos (y otros que no tanto). Un estuche con más de 750 páginas de contenido, repleto de historietas esenciales del maestro, perfecto para coleccionar.

«Super Ibáñez» es una colección que rinde homenaje al maestro del cómic español, Francisco Ibáñez, algo que queda el claro con solo echar un vistazo al autorretrato que adorna el estuche que contiene los tomos. De primeras, el estuche destaca porque la palabra Ibáñez está impresa en tinta dorada, lo que da una patina de lujo a todo el conjunto. El estuche contenedor es de un cartón de calidad, ya que el peso del conjunto es grande. Si hay algún valiente que va a recoger esta obra a una tienda para llevarla a pulso, que se prepare. Recomiendo el envío a domicilio.

Quitado el celofán, lo que tenemos dentro son ocho tomos numerados que forman una imagen puestos uno al lado de otro. En la estantería quedan muy bonitos. Los tomos contienen una selección de páginas de las obras más emblemáticas del autor, permitiendo a los lectores disfrutar de su inigualable sentido del humor y creatividad. Todo lo que vemos aquí se ha editado con anterioridad en otros formatos, casi todo en la colección de Penguin «Lo mejor de«. Podemos decir que el último tomo contiene alguna historieta de «Tete Cohete» que no se había reeditado desde su primera publicación en los «Pulgarcito» de bolsillo, como contaremos más adelante.

El primer tomo nos trae una selección de los primeros personajes de Ibáñez más unas páginas representativas de «La familia Trapisonda«. La primera parte es, tal cual, un extracto de «Lo mejor de los comienzos de Ibáñez«, con tiras de «Don Adelfo«, páginas de «La historia esa vista por Hoolywood«, chistes variados, «Increíble pero mentira«, «Godofredo y Pascualino» y demás. De «La familia Trapisonda» se han escogido sus primeras páginas aparecidas en «Pulgarcito» a finales de los cincuenta, más otras de «El Capitán Trueno Extra«, hasta llegar a los sesenta. Un conjunto de historietas en blanco y negro y color que muestran la evolución del estilo del maestro. Tanto este como los demás tomos incluyen un prólogo de Toni Guiral y un índice de historietas en la última página. Esto es importante, de cara al público adulto y curioso. No es una recopilación random sin pies ni cabeza.

Nadie duda de la importancia de «Mortadelo y Filemón» en la trayectoria de Francisco Ibáñez. Es por ello que son dos tomos los que incluyen aventuras de los agentes de la T.I.A. El primero con aventuras cortas como la primera publicada en «Pulgarcito» 1394 en 1958, hasta una aparecida en «Mortadelo: Extra de Verano» de 1974. Es una selección concienzuda que incluye la magistral «La verdadera historia de Mortadelo y Filemón«. Como dije antes, todas ellas aparecidas en el correspondiente tomo «Lo mejor de» junto a otras que en «Super Ibáñez» no aparecen. El segundo tomo de «Mortadelo y Filemón» trae las historietas largas de los setenta «La caja de 10 cerrojos» y «Magín el Mago«, de las primeras que aparecieron en el «Mortadelo» semanal. Como curiosidad, decir que no aparecieron en el tomo «Mis historietas favoritas de» que Ibáñez escogió personalmente. Toni Guiral las ha elegido porque presentan unos automatismos y esquemas que se harían habituales en las largas de la pareja, con misiones que deben completar en cada capítulo para lograr un objetivo mayor («Los diamantes de la duquesa«, «Los cacharros majaretas«, etc) o el enfrentamiento del enemigo de turno que les da guerra hasta el final («El brujo«, «Objetivo: eliminar al Rana«).

Por inercia, los siguientes tomos están claros como el agua: «13, Rué del Percebe», «El Botones Sacarino», «Pepe Gotera y Otilio», «Rompetechos». De todos ellos encontramos una selección de páginas, todas ellas firmadas por Ibáñez (los apócrifos se han fulminado, como debe ser), en la que podemos disfrutar de la evolución física de los personajes. Argumentalmente poco varían a lo largo de los años. «Rompetechos» trae alguna historieta moderna, que choca con las de «Tio Vivo » y «Din Dan«. De este personaje está cerca un «Lo mejor de» y para los más sibaritas, hay dos tomos integrales que son pura gloria. Los tomos de «13, Rué del Percebe«, «El Botones Sacarino» y «Pepe Gotera y Otilio» no traen ninguna sorpresa, siendo extractos de los mencionados «Lo mejor de» aparecidos con anterioridad.

Alcanzamos el octavo y último tomo de «Super Ibáñez» con las ansias que produce ver la reedición de cosas nunca antes reeditadas. No hablamos de «Chicha, Tato y Clodoveo«, cuya aventura larga contenida aquí ya aparecieron en un Super Humor que ahora se cotiza como si fuera oro. «Una vida perruna» la realizó Ibáñez para Grijalbo en el estreno de «Guai!«. Es por ello que tiene un dibujo magistral, muy cuidado y con el añadido de un color minucioso como pocas veces se ha visto en páginas interiores del autor. Aunque «Una vida perruna» copia el argumento de «Misión de perros» de Mortadelo y Filemón, es una carta de presentación de sus nuevas creaciones para enamorar al más pintado. La pena es que la calidad fue decreciendo con el paso del tiempo hasta acabar matando a unos personajes hijos de su época.

«Tete Cohete» es un niño que fabrica explosivos que Ibáñez creó por sugerencia de la editorial para conmemorar el Año del Niño. Por ello, nunca le tuvo especial cariño pese al éxito que se ganó por la historieta larga de Mortadelo y Filemón titulada con el nombre del chaval en la que se presentaba el personaje. Antes de la entrada de los apócrifos, Francisco Ibáñez dibujó unas cuantas aventuras para el «Pulgarcito» de tamaño reducido y tapas de cartón de los ochenta. Si no me fallan los cálculos, aquí están todas ellas. Las primeras habían aparecido en el tomo «El universo de Ibáñez» de Toni Guiral. Pero el resto permanecían en el limbo, por lo que es una alegría recuperarlas, a tamaño más grande (por su formato original).

En conclusión, «Super Ibáñez« es una joya para los amantes del cómic y el humor que quieran tener un «resumen» bien editado del trabajo del maestro. Es un producto caro, pero ofrece horas de lectura al comprador que esté dispuesto a pagar lo que cuesta. Se aconseja para aquel que quiera disfrutar de estos personajes sin tener que llenar las estanterías con decenas de colecciones. Con ésta le basta y sobra. ¡Ah! Y el completista que vaya ahorrando también: la querrá tener.

Super Ibáñez
Autor: Francisco Ibáñez
Fecha de publicación: Noviembre de 2024
Colección: Bruguera Clásica
ISBN: 9788402430038
Formato: 23,9×31,3cm. Estuche. Tapa dura. Color
Páginas: 768
Precio: 119,95 euros