Cualquier excusa es buena para volver a hablar de Neil Gaiman, un autor por el que tengo debilidad. Creo que en los últimos meses han pasado por esta página varias reseñas de obras de este brillantísimo escritor británico, pero en esta ocasión su participación en «Misterios de un asesinato» de P. Craig Russell es indirecta puesto que este cómic es una adaptación del relato breve homónimo de su antología de relatos «Humo y Espejos«, que vimos publicada en castellano hace ya algunos años.
image1Un solitario hombre que se encuentra de paso en la ciudad californiana de Los Ángeles está a punto de escuchar una misteriosa historia… ¡sobre el primer asesinato cometido en el paraíso!
«Misterios de un asesinato» («Murder Mysteries») es una historia sobre el primer asesinato, un crimen cometido en el Paraíso mucho antes que el Dios cristiano, omniscente, omnipotente, omnipresente y omnibenevolente diese forma al hombre a partir del barro, un acontecimiento traumático en el Jardín del Edén donde un ángel aparece muerto y otro investiga el suceso en busca de respuestas y culpables por mandato divino. Una idea muy original construida a partir de los elementos propios de la novela negra por el escritor británico Neil Gaiman para un relato breve que incluyó en la antología «Midnight Graffiti» en 1992, y luego también en la antología «Humo y Espejos» («Smoke and Mirrors»), un cajón de sastre que recogía treinta relatos breves e historias cortas del mundo fantástico, erótico y onírico de Neil Gaiman, publicada en castellano en el año 1998, y que el prolífico artista P. Craig Russell adaptó al cómic sin ninguna participación de su amigo Gaiman. La edición de ECC Ediciones de esta novela gráfica que reseñamos aquí es la segunda publicada en castellano, tras la de Norma Comics en el año 2003 (que tenía una portada mucho mejor que la de ECC), aunque en esta ocasión la obra de Neil Gaiman y P. Craig Russell nos llega repleta de extras, más de cuarenta páginas apabullantes con varios artículos, entrevistas, portadas, bocetos, estudios, composiciones, extractos de «The art of P. Craig Russell«,…
De Neil Gaiman creo que ya hemos dicho todo lo que podíamos decir en anteriores reseñas y referencias a su obra, puesto que no hemos escondido jamás nuestra devoción por este autor, uno de los grandes maestros de la ficción especulativa moderna. Siempre nos hemos mostrado incapaces de abarcar la totalidad de su figura, e impotentes ante la imposibilidad de desgranar con justicia su amplio curriculum, su brillante carrera, los numerosos premios que lucen en la repisa sobre la chimenea de su casa victoriana en Wisconsin, las adaptaciones cinematográficas de varios de sus relatos, su capacidad creativa, sus brillantes textos para cómics, obras teatrales, ensayos, novelas de ciencia-ficción y fantasía, o su inmenso y galardonado trabajo en el cómic «The Sandman«. Y en concreto «Misterios de un asesinato» fue una nueva demostración de su talento para crear textos para este formato, la narración corta, que tanto le gusta, tanto practica, y con la que suele obtener mejores resultados, en mi humilde opinión, que con las novelas de doscientas páginas.
Del dibujante, ilustrador y guionista P. Craig Russell, prolífico autor de larga trayectoria profesional, podemos destacar la adaptación al cómic del ciclo de óperas épicas de Richard Wagner «El anillo de los nibelungos» o la adaptación de las aventuras de Elric de Melnibone de Michael Moorcock, así como su contrastada habilidad para plasmar sobre el papel el singular imaginario de Neil Gaiman. En la multipremiada «The Sandman«, por supuesto, pero también en otras muchas historias en prosa del popular guionista y escritor británico como «El libro del cementerio» o «Coraline«, confirmando que el dúo creativo es sólido y prolífico.
– Mmm. ¿Quieres oír una historia? ¿Una historia verídica? Antes, las historias siempre eran un buen pago. Hoy en día… -se encogió de hombros-  … no tanto.
La premisa de «Misterios de un asesinato» es, como poco, sencilla y muy tradicional: un crimen, una víctima, ningún testigo, varios sospechosos con sus correspondientes móviles, posibles instigadores, un investigador que busca la verdad y una solución final. Y sigue la estructura propia de una novela policíaca clásica, al estilo de Agatha Christie, Dashiell Hammett o Raymond Chandler: el encargado de la investigación interroga a los sospechosos, buscando la verdad entre las mentiras, y reúne pruebas para reconstruir el crimen, y desvelar el móvil, las circunstancias y los medios. El detective comparte con el lector las pistas que va encontrando, pero no revela su significado hasta el final de la novela, cuando se desenmascara al culpable y se explican los pasos seguidos para resolver el caso.
La diferencia la establece el contexto, el Paraíso celestial, un contexto divino que Neil Gaiman maneja con soltura y que ha demostrado en numerosas ocasiones que le sienta como un guante. En este lugar, donde impera la voluntad y el orden divinos, la labor de encontrar al culpable recae en Raguel, uno de los siete arcángeles del Libro de Enoch, identificado como el de la justicia, de la imparcialidad y de la armonía. Él es el que observa a todos los ángeles y arcángeles, lleva la cuenta de sus errores y ejecuta el castigo para los que han transgredido las norma de Dios, para mantener la Ciudad de Plata pura, limpia de la corrupción, y en armonía con la voluntad de Dios. La víctima es el ángel Carasel, y entre los sospechosos se cuentan el ángel diseñador (un superior con evidentes sentimientos de inferioridad) Fanuel, su compañero creativo (y de procesos prácticos) Sariel y el arcángel que encontró el cuerpo (durante sus ocasionales paseos por los confines de la ciudad, donde empieza la oscuridad) Lucifer, ‘de plumaje perfecto el pelo rizado y plateado y la piel del color de la bruma marina’. Y un juez: el ángel sin alas Zefquiel, que permanece sentado y observa.
«¿Y qué haces en la Oscuridad, Lucifer?»
Me miró. «Paseo. Y… hay voces en la Oscuridad. Escucho las voces. Me prometen cosas, me hacen preguntas, cuchichean y suplican. Y yo las ignoro. Me hago fuerte y contemplo la Ciudad.
La historia de Gaiman convertida en cómic por Russell también se guarda un giro final interesante para su asesinato misterioso, el de una identidad desvelada, la de aquel que tira de los hilos, y un plan divino de orden superior que justifica y explica el crimen y el castigo, pero también la injusticia del Señor, que siembra la semilla de la futura rebelión de Lucifer y su correspondiente caída, a quien la soberbia condujo a los infiernos y convirtió en el eterno adversario (en hebreo, Satán).
Al margen, una historia paralela que antecede y cierra el relato como prólogo y epílogo, que complementa la historia principal, donde un anciano vagabundo le narra los misterios del asesinato a un tipo misterioso, que esconde secretos muy oscuros, y que deambula sin rumbo por las calles de Los Ángeles donde permanece retenido a la espera que el tráfico aéreo se restituya. Quizás prescindible y, sobretodo, ambigua y poco clara.
«Padre, se me encargó que descubriera quién era el responsable de la muerte de Carasel. Y ahora lo sé.»
«Misterios de un asesinato» es una obra altamente recomendable, entretenida, que encandilará al lector adulto con esos elementos tan habituales del universo Gaiman como las referencias a la mitología judeo-cristiana, su reinterpretación de la doctrina filosófica del cristianismo, su cosmología singular,… Sí, Neil Gaiman siempre tiene historias que contar, y la mayoría de ellas son tan interesantes como entretenidas, y nos conducen a lugares extraños, repletos de luces brillantes y de sombras oscuras, en el límite borroso entre el bien y el mal, el sueño y la vigilia. Si, como nosotros, os dejáis llevar a través de un umbral mágico y escondido hasta estos senderos que discurren por bosques de árboles de hoja caduca, iluminados con tonos anaranjados por la luz cálida del atardecer, os prometo que Gaiman nunca os decepcionará.
El Cuarto Ángel dice:
De esta orden se me ha hecho,
para proteger de los hombres este lugar
al que han renunciado por su Culpabilidad
ya que han perdido Su Gracia;
Por consiguiente, lo deben rehuir
o si no mi Espada abrazarány yo seré su Enemigo
y haré que les arda el Rostro.
Ciclo de Misterios de Chester. La Creación de Adán y Eva (1461)
Misterios de un asesinato.
Autor: P. Craig Russell
Relato original: Neil Gaiman
Color: Lovern Kindzierski
Edición original: «Murder Mysteries» 2nd. Edition HC (USA)
Fecha de publicación: Agosto de 2015
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 112
Precio: 13,50 euros