«Veneno: Blanco, negro y sangre«, edición Marvel Treasury Edition, nos trae en un formato monstruosamente grande nuevas historias del simbionte de todos los colores y para todos los gustos. ¡Más madera a esta colección que ya tiene unos cuantos tomos en su haber!
Grandes autores abordan aventuras de Veneno a lo largo de la siniestra historia del simbionte. David Michelinie, cocreador del personaje, se dirige a la jungla junto a Jonas Scharf; tras «Matanza máxima», J.M. DeMatteis y Dave Wachter hacen que Eddie se enfrente a una oscura verdad familiar; Ryan North y Creees Lee nos enseñan cómo Veneno ayuda a un niño a vengarse; y el legendario Erik Larsen nos cuenta un combate nunca visto contra Spiderman, entre otras muchas historias en glorioso blanco y negro salpicado de rojo.
«Veneno: Blanco, negro y sangre» reúne a modo de antología los cuatro números de «Venom: Black, White & Blood» en un formato gigante que potencia todavía más el impacto visual de unas historias pensadas para jugar con la oscuridad, la violencia y la dualidad del simbionte. Lo mejor es que no intenta construir una única gran epopeya, sino ofrecer pequeños fragmentos de distintas etapas y versiones del personaje, permitiendo que cada equipo creativo encuentre su propia manera de interpretar a Eddie Brock y compañía.
David Michelinie, co-creador de Veneno, abre fuego junto a Jonas Scharf con una historia que conecta directamente con el lado más monstruoso y depredador del personaje. Hay ecos clarísimos de Predator en esa cacería selvática donde Veneno acecha desde las sombras, y el autor aprovecha el blanco y negro para convertir cada aparición del simbionte en algo intimidante. El rojo aparece solo cuando debe aparecer: sangre, violencia y momentos de impacto. Michelinie demuestra además que sigue entendiendo perfectamente la voz de Eddie Brock, especialmente cuando el personaje todavía estaba dominado por el odio y el instinto animal.
El contraste llega con Ryan North y Creees Lee, que construyen uno de los relatos más inesperadamente emotivos del tomo. North utiliza a Veneno no solo como una criatura salvaje, sino también como una especie de último refugio para alguien condenado. La historia mezcla tragedia, venganza y cierta humanidad retorcida que encaja sorprendentemente bien con el personaje. Lee, por su parte, aporta un dibujo muy dinámico y expresivo, capaz de pasar de lo grotesco a lo sensible sin perder fuerza visual.
J.M. DeMatteis y Dave Wachter se meten de lleno en la psicología de Eddie Brock y probablemente firman el relato más introspectivo de toda la recopilación. DeMatteis siempre ha sido especialista en explorar traumas y conflictos internos («El niño que llevas dentro», «La última cacería de Kraven«), y aquí aprovecha la relación entre Eddie y el simbionte para hablar del abuso paterno, la culpa y la necesidad de redención. Wachter convierte esas emociones en imágenes deformes y pesadillescas donde el simbionte parece un reflejo físico del dolor emocional del protagonista.
Uno de los nombres más llamativos del volumen es Erik Larsen, que vuelve a cruzarse con Veneno y Spiderman en una historia cargada de nostalgia noventera. Larsen mantiene intacto ese estilo exagerado, energético y casi salvaje que definió parte de la identidad visual del personaje en sus primeros años. La gracia del relato no está solo en el enfrentamiento superheroico, sino en cómo desmonta la obsesión enfermiza de Eddie Brock con Peter Parker, preludio al Amazing Spider-Man #346. Hay algo trágico en ver a Veneno incapaz de escapar de su propio resentimiento.
Karla Pacheco y Pere Pérez se lanzan en cambio hacia una historia algo liosilla mucho más gamberra y frenética, recuperando la etapa en la que Veneno funcionaba prácticamente como un agente secreto ultraviolento. Pacheco entiende muy bien el tono absurdo y macarra de aquella época, mientras que Pérez convierte cada pelea en una auténtica carnicería visual. El dibujo es puro movimiento, con cuerpos atravesando paredes, sangre salpicando viñetas y un Veneno que parece disfrutar demasiado causando caos.
El tomo también deja espacio para Flash Thompson gracias a los menos conocidos Tom Waltz y Brian Level. Su relato conecta con la etapa de Agente Veneno y funciona muy bien porque recuerda que el simbionte no siempre representa monstruosidad; a veces también simboliza sacrificio y trauma militar. Brian Level dibuja una acción contundente y muy física, pero sin olvidar que Flash tenía problemas.
David Dastmalchian y Philip Tan entregan posiblemente la historia más perturbadora del recopilatorio. Narrada casi desde la perspectiva obsesiva de Eddie Brock, la historia convierte al lector en cómplice incómodo de su paranoia. Tan recupera además una estética muy cercana al Veneno clásico de Todd McFarlane: enorme, deforme y terrorífico.
Carl Potts y Damian Couceiro juegan con un universo alternativo donde Peter Parker se convierte en una especie de Punisher simbionte. Es una idea deliciosamente exagerada y muy propia de los What If…?, pero funciona porque Potts entiende el componente adictivo del poder del simbionte. Couceiro se luce especialmente rediseñando a este Veneno híbrido.
Takashi Okazaki directamente abraza la locura visual con su versión samurái de Veneno y Matanza. Su historia parece una mezcla imposible entre manga, cine de samuráis y horror sobrenatural. Cada página tiene una personalidad brutal y el uso del rojo aquí resulta especialmente espectacular. Entra por los ojos, sin duda.
En el último número, Al Ewing y Kei Zama exploran la etapa de Lee Price como Veneno, mostrando una versión mucho más fría y despiadada del personaje. Zama dibuja un simbionte casi inhumano, afilado y amenazante. Rich Douek y Robert Gill hacen algo parecido con Mac Gargan, el Escorpión, recuperando el lado más sádico del huésped. Y Chris Bachalo cierra el tomo con una historia navideña extrañísima, caótica y muy personal, donde su estilo caricaturesco convierte a Veneno en una criatura aún más expresiva. El bueno de Chris siempre tan excesivo.
«Veneno: Blanco, negro y sangre» trae dos textos de Bruno Orive, las portadas variantes, que no son pocas e información sobre los autores. Todo ello en este impactante formato en tamaño grande con tapa blanda tipo flexibook.
Lo mejor de esta antología es precisamente esa variedad constante. Hay terror, acción, humor negro, tragedia psicológica y experimentación visual. No todas las historias tienen el mismo nivel, pero incluso las más irregulares aportan algo distinto. Y cuando juntas a autores como Michelinie, DeMatteis, Larsen, Ewing o Bachalo con artistas tan potentes como Scharf, Wachter, Philip Tan o Takashi Okazaki, el resultado termina siendo un homenaje muy completo a todas las caras posibles de Veneno, el simbionte que desayuna cerebros.
Veneno: Blanco, negro y sangre
Editorial Original: Marvel Comics
Autores: Creees Lee, David Dastmalchian, J.M. DeMatteis, Rich Douek, Robert Gill, Ryan North, Kei Zama, Chris Bachalo, Al Ewing, Brian Level, Carl Potts, Damian Couceiro, Dave Wachter, David Michelinie, Erik Larsen, Jonas Scharf, Karla Pacheco, Pere Pérez, Philip Tan
Fecha de publicación: Abril de 2026
Edición original: Venom: Black, White & Blood 1-4
ISBN: 9791370135577
Formato: 23.4x33cm. Rústica. Color
Páginas: 136
Precio: 25,00 euros












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