Panini Cómics ha recuperado para los lectores del siglo XXI el clásico «Camelot 3000«, una maxi-serie creada por Mike W. Barr y dibujada por Brian Bolland que hibridó el ciclo artúrico con la ciencia ficción, mezclando la espada con el láser. En este cómic, el Rey Arturo despierta en el año 3000 para enfrentarse a una invasión alienígena liderada por la hechicera Morgana y lidiar con el honor, el amor y la traición, temas ya presentes en el ciclo artúrico original. Publicada entre 1982 y 1985, la obra se convirtió en un hito editorial y estético que provocó debates que aún podrían seguir vigentes.

Una historia mítica de honor y valentía que demuestra que algunos héroes son eternos, con Mike W. Barr y Brian Bolland en la cúspide de sus carreras. En el año 3000, un ejército de alienígenas hostiles desata un ataque total sobre la Tierra y se dispone a conquistar el planeta. Pero cuando un joven se topa con la cripta del Rey Arturo, el legendario monarca y los Caballeros de la Mesa Redonda se reencarnan mágicamente. Juntos una vez más, se enfrentan a los extraterrestres invasores y a Morgana Le Fay, su perversa líder.

La propuesta del guionista Mike W. Barr en «Camelot 3000» podría parecer simple —una versión de «Buck Rogers» sustituyendo al astronauta pulp (y de la serie de televisión de los años setenta) por el Rey Arturo—, pero no era algo tan sencillo. Para empezar, era un proyecto concebido desde su juventud que DC Comics transformó en una de sus primeras maxi-series, además de ser un experimento editorial dirigido al mercado directo, el de las tiendas especializadas, e impreso en papel de mayor calidad (el Baxter, el primer tipo de papel realmente blanco) que el habitual de los comic-books de quiosco. Esa decisión permitió mayor libertad temática y formal, y es una de las razones por las que «Camelot 3000» se recuerda como una renovación del cómic estadounidense en los años ochenta. De hecho, podría considerarse un anticipo de obras como «Watchmen«, «The Sandman«, «La Cosa del Pantano» o «V de Vendetta«, con temáticas más adultas, así como el primer desembarco significativo de autores británicos en la escena norteamericana.

A lo largo de una docena de capítulos, el cómic narra el retorno del mítico Rey Arturo en el año 3000, cuando una invasión alienígena siembra el caos en la Tierra. Despertado de su tumba mitológica accidentalmente por Tom Prentice, un estudiante que huye de unos extraterrestres, Arturo emprende la búsqueda de los caballeros reencarnados de la Mesa Redonda con ayuda de Merlín y de la espada Excalibur, que también aguardaba el regreso del rey dormido. Lancelot es ahora un magnate filántropo, Ginebra una militar de élite, Tristán ha renacido como mujer, Sir Galahad como un honorable samurái, Sir Gawain, Sir Kay… y Sir Percival como un monstruoso neo-hombre. En el otro lado del tablero, Morgana y Mordred lideran la amenaza extraterrestre. Mientras el renacido Rey Arturo intenta restaurar los valores de Camelot en un mundo tecnológicamente avanzado y moralmente fracturado, se enfrentará a traiciones —o, más bien, a viejas traiciones que se repiten—, dilemas personales, batallas épicas y viajes a otros mundos para desbaratar la conspiración alienígena. Finalmente, Arturo derrotará a Morgana y Mordred, sacrificará su propia vida y partirá una vez más hacia Avalon, dejando a Tom como heredero de un Camelot renacido.

Es evidente que «Camelot 3000» mezcla la aventura más pulp con la space opera y la mitología artúrica: la resurrección de Arturo, la reencarnación de los Caballeros de la Mesa Redonda, la búsqueda del Grial y la bruja Morgana Le Fay como antagonista que, en esta versión, dirige la invasión alienígena. Más allá de la premisa fantástica, la serie explora conflictos personales —triángulos amorosos y lealtades rotas— y temas que en su momento resultaron transgresores para el cómic mainstream, como la identidad de género y la sexualidad, especialmente en el caso de la reencarnación de Tristán en un cuerpo femenino. Esa mezcla de épica y melodrama forma parte de su encanto y también de sus errores, que los hay: algunos personajes apenas esbozados y temas complejos que se abordan sin llegar a resolverse con la sutileza que cabría esperar.

«Camelot 3000» también fue la carta de presentación del británico Brian Bolland ante el público estadounidense. Su estilo limpio, su trazo extremadamente detallado y su obsesión por el acabado —que sublimaría más tarde en «Batman: La broma asesina«, junto a Alan Moore— otorgan a cada página una elegancia casi escultórica. El entintado de Bruce Patterson, y especialmente el de Terry Austin y Dick Giordano, contribuye a alcanzar esta elevadísima calidad. Esa precisión técnica exigió un ritmo de producción más lento del habitual y explica los retrasos que condicionaron la periodicidad de la serie.

A día de hoy podemos ver este «Camelot 3000» como una obra que ejemplifica y explica bien el cambio de época en el cómic, a principios de los años ochenta, con el paso hacia temáticas más adultas que, aunque no podemos calificarla de obra maestra, no podemos negar que destaca por su valentía, la original propuesta de Barr y por el dibujo de Brian Bolland. La edición de Panini Cómics, en el marco de la colección Archivos DC en la cual ya llegaron «Watchmen«, «Superman en los cincuenta» o «Crisis en Tierras Infinitas«, en tapa blanda con solapas y un montón de extras (introducción de Mike W. Barr, epílogo de Bamf!, bocetos, páginas a lápiz, portadas,…) es perfecta para constatar todo esto que hemos dicho acerca de este cómic.

En resumen, «Camelot 3000» se erige como una obra que ejemplifica y explica bien el cambio de época en el cómic a principios de los años ochenta y la evolución del cómic moderno: una serie que, sin renunciar a la aventura pulp ni a la espectacularidad de la space opera, introdujo temas complejos poco habituales en el cómic mainstream de su época y abrió la puerta a temáticas más adultas. Su audacia conceptual, esa fusión del mito artúrico con un futuro distópico que propuso Mike W. Barr, su capacidad para abordar dilemas morales y emocionales en un entorno de ciencia ficción, y la aportación decisiva del trazo minucioso de Brian Bolland convierten la obra en un puente entre la tradición y la renovación del medio. Y quizás por eso, pese a sus imperfecciones, «Camelot 3000» sigue despertando nuestro interés y se justifica que Panini Cómics nos lo vuelva a ofrecer casi cuarenta años después de su primera publicación: porque demuestra que los viejos relatos aún tienen cosas que decir cuando se reescriben con ambición, respeto y una buena dosis de imaginación.

Camelot 3000
Autores: Mike W. Barr y Brian Bolland
Fecha de publicación: Septiembre de 2025
Edición original: Camelot 3000 1-12
ISBN: 9791370131654
Formato: 17x26cm. Rústica con solapas. Color
Páginas: 320
Precio: 35,00 euros