Seguimos con el segundo tom0 «Eddie Brock: Matanza«, una de las sorpresas de la temporada. Charles Soule, Juanan Ramírez y Jesús Saiz continúan narrando las andanzas del simbionte más temible del Universo Marvel, en esta ocasión ligado al pobre Eddie Brock, un viejo colega de estos insufribles alienígenas.

Eddie Brock: Matanza #2¡Matanza contra Guerrillero! La búsqueda de asesinos en serie iniciada por Eddie y Matanza ha conducido hasta Guerrillero. Ha llegado la hora de que Eddie pruebe que él es el más grande y genial huésped que haya tenido jamás un simbionte. Además, el regreso de Musa.

«Eddie Brock: Matanza» está sorprendiendo a propios y extraños. Los anteriores volúmenes del simbionte rojo no estaban mal, pero parecía que la cosa no iba a ningún lado y al final se desinflaban como globos pinchados por un malandrín. Parece que Charles Soule ha aterrizado con las ideas claras y con una historia que contar. Además, el apartado artístico raya a gran altura. ¿Qué más podemos pedir para una serie menor del Universo Spiderman?

«Eddie Brock: Matanza #2» continúa justo donde lo dejó el primer volumen, recogiendo los pedazos físicos y mentales de un Eddie Brock que ha decidido que convivir con Matanza no significa obedecerle. Si en el tomo anterior veíamos a un protagonista dispuesto a quemarse vivo antes que volver a someterse al simbionte, aquí la colección entra en una fase más retorcida, psicológica y sorprendentemente estratégica. El viaje deja de ser solo una huida hacia delante para convertirse en una partida de ajedrez entre Eddie, Matanza y todos los monstruos —humanos y no tanto— que orbitan alrededor.

Hasta ahora, Eddie había logrado algo impensable: ganar una batalla a Matanza a base de pura fuerza de voluntad, aunque el precio fueran quemaduras de tercer grado y un dolor casi constante. Esa victoria le permitió salvar a los pasajeros secuestrados y, durante un breve instante, creer que podía romper el ciclo de chantaje del simbionte. Pero Matanza nunca pierde del todo. Sigue ahí, burlón, paciente, recordándole que su supervivencia depende de él. Esa tensión enfermiza es el motor emocional de este segundo tomo, que explora una relación tan tóxica como fascinante, a medio camino entre la dependencia y el odio absoluto.

La historia se desplaza a Chicago tras la pista de Musa, el asesino en serie «artista» al que dábamos por muerto, que apareció originalmente en «Daredevil«, además de en su homónimo televisivo. Charles Soule juega con las expectativas del lector, prometiendo un enfrentamiento directo que nunca llega de la forma que esperamos. En lugar de eso, coloca trampas narrativas tanto para Eddie como para quien lee, demostrando que el verdadero conflicto no siempre está en el choque frontal, sino en las decisiones desesperadas que se toman antes. Eddie no es un héroe clásico, ni siquiera un antihéroe cómodo: es alguien capaz de maniobrar, engañar y cruzar líneas morales si cree que así gana un poco de control sobre su vida.

Uno de los grandes aciertos del tomo es cómo retrata el dolor físico y psicológico de Brock. Aunque visualmente las quemaduras a veces se quedan cortas —más sugeridas que explícitas—, el guion insiste en ese sufrimiento constante, en la obstinación casi suicida de Eddie por no dejarse curar por Matanza. Ese pulso se equilibra con momentos de humor negro y con la faceta más histriónica del simbionte, que aparece dentro de la mente de Eddie cambiando de vestuario, provocando y disfrutando del caos con una personalidad cada vez más cercana a un Joker viscoso y desatado.

A nivel gráfico, el relevo de dibujantes no juega en contra. El artista español Juanan Ramírez aporta un trazo más sucio y nervioso que encaja muy bien con el tono de la serie, reforzado por los colores de Matt Hollingsworth. Hay imágenes realmente potentes, como los escenarios nevados contrastando con el rojo vivo de Matanza o las escenas relacionadas con Musa y su «arte», inquietantes sin necesidad de caer en el gore explícito. En el tercer cómic del tomo regresa Jesús Saiz, con un estilo más limpio y clásico. El albaceteño baja el volumen de la violencia visual pero sube el de la incomodidad, especialmente en el diseño de ciertas formas del simbionte, más alienígenas que nunca.

El tomo también introduce una amenaza más terrenal pero igual de persistente: Misty Knight. Su persecución de Eddie añade una capa extra de tensión, no tanto por la acción como por lo que representa. Eddie ya no solo huye de monstruos, también de la justicia, y sus decisiones empiezan a tener consecuencias que no se pueden quemar ni silenciar con un simbionte.

«Eddie Brock: Matanza #2» no es un cómic de grandes explosiones ni violencia constante, aunque momentos brutales no faltan. Es, sobre todo, una historia incómoda, retorcida y muy consciente de lo extraño que resulta su dúo protagonista. Resuelve conflictos, abre otros nuevos y deja claro que mientras Eddie y Matanza sigan unidos, la calma es imposible. Un tomito trimestral en tapa blanda que apuesta más por el terror psicológico y la evolución de personajes que por el espectáculo fácil, y que confirma que esta etapa es una de las aproximaciones más interesantes y perturbadoras al personaje en años. ¡Que siga así!

Eddie Brock: Matanza #2
Autores: Charles Soule, Jesús Saiz, Juanan Ramírez
Fecha de publicación: Noviembre de 2025
Edición original: Eddie Brock: Carnage #4-6
ISSN: 977308152500700002
Formato: 17x26cm. Comic-Book con lomo. Color
Páginas: 80
Precio: 8,95 euros