Magnífica edición de “Manhattan Transfer” de John Dos Passos, una las novelas más innovadoras del siglo XX, realizada por Rosa María Bautista, manteniendo la traducción original (si bien, revisada y corregida) de José Robles, amigo personal del autor y primer traductor de la obra al castellano allá por 1929.

Manhattan Transfer
John Dos Passos
Edición de Rosa María Bautista, Cátedra
Colección:
 Biblioteca Cátedra del Siglo XX
Páginas: 544
Publicación: 11 de Octubre de 2018
Precio: 21,00 €

Manhattan Transfer lleva el nombre del cartel que colgaba en una estación de transbordo de pasajeros, que daba servicio a la línea de Pennsylvania y a los ferrocarriles del Hudson y Manhattan. Al igual que los pasajeros que utilizaban aquel apeadero no tenían otra salida o ruta posible más que diri­girse a Manhattan o salir de Manhattan, los personajes de la novela se ven abocados a permanecer en la gran ciudad. En términos literarios convencionales, “Manhattan Transfer” podría considerarse una novela histórica panorámica. Sin embargo, es mucho más que eso: Dos Passos logró plasmar la complejísima multiplicidad de la metrópolis incorporando elementos no narrativos de la prensa y la cultura popular y desplegando varias líneas argumentales diferentes, algunas de ellas interconectadas a través de los personajes y otras completamente aisladas en fragmentos discontinuos.

John Roderigo Dos Passos fue, sin duda, una de las figuras más relevantes de la denominada “generación perdida” Norteamérica, con fina ironía y mirada crítica retrató como nadie la sociedad americana de su tiempo. Aunque siempre hizo gala de una ideología independiente, sus escritos, amistades y acciones lo situaron “ideológicamente junto a la izquierda más reivindicativa del país; se sentía obligado a denunciar lo que él consideraba un sistema capitalista perverso, incapaz de responder adecuadamente a las necesidades básicas de la gente corriente.”

Dos Passos, viajero incansable, mantuvo una especial relación con España, sus tierras y sus gentes lo acompañaron desde su primera visita en 1916 con apenas veinte años. Durante la guerra civil recaudó fondos y ayuda para los refugiados españoles a través del American Committe to Aid Spanish Democarcy, pero la desaparición de su íntimo amigo José Robles (nunca del todo esclarecida), cuando trabajaba como traductor en la delegación rusa en Madrid en 1937, le produjo una gran pesadumbre. A partir de ese momento, en varios de sus escritos denunció “a partes iguales los dos movimientos políticos que polarizaban Europa en aquellos años, el fascismo y el comunismo y, frente a ellos, defendía las virtudes de la democracia americana.”

Fue pionero en el uso de una serie de técnicas narrativas que marcaron el camino de muchos otros escritores: la incorporación de mensajes extraídos de los medios de comunicación, publicidad, carteles, canciones populares; la mezcla de distintos géneros en una misma obra; el retrato mordaz del materialismo del sueño americano; el montaje cinematográfico y el camera eye.

Manhattan Transfer es una novela coral con un buen número de personajes, pero en la que el protagonista principal es Nueva York, omnipresente en todas y cada una de sus páginas. La ciudad engullirá al resto de personajes que deambulan por sus plazas, calles, avenidas, ríos o edificios, fracasados o triunfadores de todo pelaje o condición tratarán de sobrevivir al ritmo vertiginoso que les impone “la gran manzana”. Dos Passos recrea la sociedad neoyorkina desde la última década del siglo XIX hasta “los felices años 20”, sin un hilo argumentan nítido y con una técnica narrativa novedosa para la época, la narración va atrapando al lector en una sucesión de escenas y personajes que a veces se entremezclan entre el ruido, la suciedad y las luces de la gran ciudad, con ágiles y mordaces diálogos.

… Al pasar por debajo del andamiaje de un edificio en construcción, su mirada se cruzó con la de un viejo que estaba sentado al borde de la acera, componiendo lámparas de aceite. Bud se paró a su lado, se subió los pantalones, carraspeó:

   – Oiga, señor, ¿no puede usté decirme de un buen sitio donde me den trabajo?…

   –  Buenos sitios donde den trabajo no los hay, amigo… Malos, sí, de sobra… Yo dentro de un mes y cuatro días cumpliré los sesenta y cinco, y he trabajado desde que tenía cinco años, creo, y no he encontrado un buen empleo aún.

   –  Yo con cualquier trabajo me contento.

   –  ¿Tiene usté carné del sindicato?

   –  No tengo ná.

   – Sin carné no hay trabajo en la construcción –dijo el viejo.

Pág. 100-101

El contacto con las vanguardias europeas de entreguerras influyó en la atípica estructura y técnica narrativa que Dos Passos utilizó en Manhattan Transfer, especialmente el cubismo “en el que la realidad se presenta desde ángulos múltiples y yuxtapuestos”. Esto provocó el desdén de la crítica más reaccionaría a ambos lados del Atlántico, a la par que fue muy aplaudida por gran parte de los lectores y otros escritores (Sinclair Lewis, Scott Fitzgerald, etc.). Con el tiempo, la novela, ha sido considera en su justa medida como una de las obras más importantes de la literatura americana del siglo XX y precursora del modernismo.

Para mí, Manhattan Transfer, es de lectura obligada, recomiendo sumergirse en sus páginas en esta edición de Cátedra, si bien he de decir que yo hubiera preferido las notas a pie de página en vez de en un glosario a final del libro, aunque esto es sólo una apreciación personal… Para gustos, colores.

                                    El Fregadero