A pesar de que el ruido de sables venía de tiempo atrás, el golpe de estado y el inicio de la Guerra Civil pilló a gran parte de la población desprevenida. Aquellos que durante La República, se habían significado por una u otra opción política, estaban en peligro o a salvo dependiendo en que zona estuvieran en aquel aciago verano sin bicicletas de 1936. Los leones de Rota es la historia de uno de aquellos que no pudo elegir a qué bando alistarse.
Los leones de Rota
Antonio Fuentes
Páginas 376
Tapa blanda con solapas
Precio: 22,90 €
Andalucía, 1936. Antonio «el Gaseosa» es un hombre de ideales republicanos, casado y con un hijo, que tras la sublevación franquista logra sobrevivir al ingresar en un grupo de falangistas conocido como Los Leones de Rota.
Esta centuria formada por ladrones, asesinos, señoritos, pescadores, campesinos e izquierdistas «recuperables» se dedica al crimen, el robo y la violencia por las sierras andaluzas en una sanguinaria campaña de terror exaltada por el Nuevo Estado, que encumbra a Los Leones y a su líder, Fernando Zamacola, como los primeros héroes del bando nacional.
Mientras Antonio presencia esta barbarie, Los Leones se unirán a las fuerzas fascistas italianas y a los nazis alemanes para conquistar Málaga, Córdoba y Badajoz. Pero, ¿qué sucederá cuando Antonio deba decidir entre su vida o la lucha a muerte contra los republicanos?
Recreando uno de los episodios más increíbles y desconocidos de la Guerra Civil, el periodista y escritor Antonio Fuentes Ruiz ha rescatado testimonios nunca revelados hasta ahora para escribir una historia extraordinaria de crueldad y redención.
Esta novela no tiene como protagonista a la centuria falangista que le da título: Los Leones de Rota. El protagonista principal es Antonio “el Gaseosa”, mulero, estraperlista y coplista carnavalero de ideología republicana, ante los avatares del golpe de estado y la Guerra Civil en la bahía de Cádiz y el sur peninsular, se verá obligado a luchar al lado de los fascistas. Sus acciones, miedos y peripecias son el eje central de la trama argumental. No esperéis descripciones detalladas de combates y escaramuzas, ni de los crímenes cometidos durante la contienda. Aunque el autor sí nos cuenta alguno de estos actos delictivos, es para mostrar como afectan al ánimo de “el Gaseosa” y su comportamiento. “El Gaseosa” no es un hombre de acción, se ve arrastrado por los acontecimientos y, a pesar, de alguna muestra de arrojo y valor, ese papel lo desempeña Fernando Zamacola, jefe de los Leones de Rota. Quién será encumbrado por Queipo de Llano y el bando nacional a la categoría de héroe nacional: Como Fernando de Zamacola hemos de ser, en todo, los camaradas de la Falange. Ni vacilación ni desesperanza. Acción, acción, acción.
La estructura que nos plantea Antonio Fuentes en Los Leones de Rota sigue un orden cronológico, dividiendo el texto en cinco partes. La primera parte, la más extensa, encuadra el año 1936, desde la primavera hasta el final del año. Es un momento de incertidumbre, la sublevación no ha cumplido su objetivo de un golpe rápido y definitivo, el país se divide en dos zonas antagónicas, sumergiéndose en una larga y cruenta guerra civil. La contienda sacará a la luz la vileza del ser humano. La segunda parte abarca el año 1937, segundo año de guerra. Las operaciones militares y los desmanes continúan. En la tercera parte, 1938, Los Leones han caído en desgracia y Antonio “el Gaseosa”, después de una temporada en casa, debe incorporarse al ejercito regular. Cuarta parte, 1939, el final de la guerra. El libro termina con una quinta parte fechada en 1940 a modo de epílogo.
Algunos de los crímenes cometidos por Los Leones tuvieron el consentimiento de los jefes militares, ayuda de las fuerzas del orden y complicidad de la iglesia y otros estamentos sociales. Siguiendo el texto de la novela, una vez terminada la guerra, en un intento de revestir el nuevo estado de cierta legitimación, se inicia un proceso judicial contra ellos por las denuncias de grupos afines al régimen. Aunque de una forma algo sui géneris:
Solo el cabo Vadillo fue declarado culpable –de diecisiete asesinatos– en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Cádiz en la primavera del año 40, en una comparecencia conjunta de acusadores y verdugos. El cabo Vadillo fue condenado a prisión y expulsado del cuerpo. El tribunal exculpó a Los Leones de Rota de los crímenes, robos y violaciones al entender que las actuaciones estaban amparadas por la aplicación del bando de guerra en el periodo denominado como “terror caliente”. Varios Leones se dedicaron a la política: Montaño fue Alcalde de El Puerto de Santa María, y el Medioalemán de una pedanía levantada por el consorcio almadrabero en Chiclana, Sancti Petri.
Las coacciones denunciadas por los empresarios en El Puerto se archivaron sin declaración de responsabilidad. No pudo identificarse al autor de la denuncia para que la ratificara y se consideró que los hechos denunciados, o bien resultaban falsos de las diligencias practicadas, o no tenían comprobación suficiente para poder considerarlos constitutivos de delito…
Pág. 363/364
Lo mejor de Los Leones de Rota: que se lee rápido. Hay algún pasaje entretenido pero poco más… Además, creo, que la descripción que hace Antonio Fuentes de los crímenes cometidos por esta falange roteña, a unos les parecerá laxa y a otros exagerada. Pero no debemos olvidar que estamos ante una novela y no una investigación histórica; aquí cada autor puede recurrir a la ficción para relatar los hechos como considere.
El Fregadero











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal