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El director neoyorquino Michael Cimino tiene la imborrable mancha de ser el responsable de “La puerta del cielo“, una de las películas más ambiciosas, brillantes y fallidas de la historia del cine, que costó 44 millones de dólares y recaudó apenas 3,5. Un derroche que hundió United Artists, un desastre que ha puesto a Cimino en los libros de historia del cine, pero en el capítulo en el que nadie desearía estar. Injusto, porqué el director y guionista era el responsable de obras maestras como “El cazador” (como director, por la cual recibió el Oscar) o “Naves silenciosas” (como guionista), pero Hollywood le volvió la espalda a Cimino tras un breve paso por la silla del director de “Footloose“, y no volvió a dirigir ninguna película hasta cinco años después, en 1985, con “Manhattan Sur” (“Year of the Dragon“). Fallecido en el 2016, en su filmografía solamente quedaron siete películas como director y quedar convertido en el símbolo del despotismo creativo y el derroche.

Manhattan Sur“, protagonizada por Mickey Rourke, John Lone, Caroline Kava, Raymond J. Barry y Victor Wong, entre otros, nos contaba como, tras el asesinato de uno de los líderes de la mafia china, el policía Stanley White es destinado al distrito quinto de la ciudad de Nueva York, más conocido como Manhattan Sur. Su misión es acabar con unas bandas juveniles dirigidas por Joey Tai que tienen esa zona bajo su control. Su pasado frustrante, su racismo contra los asiáticos, y su situación personal, proyectados en su trabajo, le llevan a ir más allá de las órdenes recibidas. Su única obsesión es acabar con la mafia china, que controla totalmente el negocio de la droga en Manhattan Sur y Chinatown, a cualquier precio.

Este violento thriller de Michael Cimino contó con la inestimable ayuda de Oliver Stone, que co-escribió el guión junto al director maldito al que el cine daba la espalda y que adaptaba una novela policíaca de Robert Daley, y el productor Dino de Laurentiis, que le dió una nueva oportunidad contra los consejos de todos sus asesores, y demostró que la lección de “La puerta del cielo” ya estaba aprendida, pero ni por esas: aunque consiguió un considerable éxito de crítica y público, y fue nominada a dos Globos de Oro, Michael Cimino tardaría dos años en volver a recibir un encargo (“El siciliano“, basada en la novela homónima de Mario Puzo). Nunca pudo dejar de ser un desahuciado de la industria.

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