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Hay películas de abogados, con abogados,… y “Una rubia muy legal“. Traducción caprichosa del original “Legally Blonde“, dirigida por Robert Luketic y protagonizada, entre otros, por Reese Witherspoon, Luke Wilson, Selma Blair y Raquel Welch, “Una rubia muy legal” es una comedia del año 2001 basada en un libro escrito por Amanda Brown, una abogada que se inspiró en sus experiencias en la facultad de Derecho de Stanford. La historia nos cuenta como Elle Woods, la chica más popular del instituto y buena estudiante, ve su vida entera derrumbarse cuando su novio decide romper con ella debido a que no es adecuada para su futura carrera en el mundo de la política. Decidida a no rendirse, decide demostrar a todos que puede ser lo que ella quiera y se matricula en Derecho en Harvard, donde su personalidad arrolladora está muy fuera de lugar.
La película catapultó a su protagonista, la joven Reese Witherspoon, una actriz que a lo largo de los años se ha encasillado en el género de las comedias románticas, pero que aquí bordó el papel de una rubia frívola y pija, vestida siempre de rosa chillón, por el que fue nominada a mejor actriz en los Globos de Oro. Un cruce afortunado entre Doris Day y Paris Hilton.
Una rubia muy legal” encerraba numerosas lecciones de sororidad y feminismo. Aunque muchos pudiesen pensar que era una película tonta y superficial, una típica comedia romántica absurda repleta de tópicos o un ‘guilty pleasure’ de chicas, era en realidad un alegato feminista lleno de ironía y mucho transfondo social que no ha pasado desapercibido. Quizás no consiguió acabar con el mito de que “las rubias son tontas“, pero la película fue un éxito de taquilla y sus relativas buenas críticas le valieron a la película un par de secuelas, en 2003 “Legally Blonde 2: Red, White & Blonde“, en 2009 “Legally Blondes“, además del musical “Legally Blonde“.

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