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El director neoyorquino Michael Cimino quedó marcado para siempre por ser el responsable de «La puerta del cielo«, una de las películas más ambiciosas, brillantes y fallidas de la historia del cine, que costó 44 millones de dólares y recaudó apenas 3,5. Es la película que se suele utilizar como medida máxima de lo que es un fracaso en Hollywood. Un derroche que hundió United Artists, la llevó directamente a la quiebra (fue adquirida por Metro-Goldwyn-Mayer), y un desastre que puso a Cimino en los libros de historia del cine, pero en el capítulo en el que nadie desearía estar. Injusto, porqué el director y guionista era el responsable de obras maestras como «El cazador» (como director, por la cual recibió el Oscar) o «Naves silenciosas» (como guionista), pero Hollywood no perdona. Michael Cimino no volvió a dirigir ninguna película hasta 1985, con «Manhattan Sur«. Fallecido en el 2016, en su filmografía solamente quedaron siete películas como director y quedar convertido en el símbolo del despotismo creativo y el derroche, de una época de Hollywood que murió con este film.
Protagonizada por Christopher Walken, Isabelle Huppert, John Hurt, Joseph Cotten, Kris Kristofferson y Sam Waterston, entre otros, esa película maldita nos cuenta como, en Wyoming en 1880, dos amigos íntimos de la infancia siguen caminos opuestos. Jim Averill se ha convertido en agente de la ley y Billy Irvine es miembro de una asociación de ganadores, que está inmersa en un conflicto con un grupo de inmigrantes, ladrones de ganado, y quiere acabar 125 de ellos, que forman parte de una lista de objetivos que han entregado a un grupo de asesinos a sueldo. En esta lista se encuentra Ella Watson, una prostituta de la que Averill está enamorado.
Este western épico ha pasado a la historia no solo por su fracaso comercial, que también, sinó por ser el punto y final a una década en la que los cineastas tomaron el control de las películas que producían los estudios de Hollywood, y hacían y deshacían a su antojo. El afán de perfeccionismo de Cimino rozaba la locura y llevó a su película al abismo: repitiendo tomas una y otra vez, planificando hasta la extenuación algunas escenas, con jornadas agotadoras de trabajo, días de rodaje parados a la espera de que unas nubes asomaran por el cielo, instalando sistemas de riego en un campo para conseguir una hierba verde, construyendo, desmontando y volviendo a construir decorados enteros,… Una vez acabado el rodaje el director contaba con un total de 220 horas de material rodado, y la primera versión de «La puerta del cielo» duraba 325 minutos. La versión final fue de 219 minutos, pero años después a las pantallas de televisión llegó una versión recortada de 149 minutos.
Estuvo nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1981 pero, a su vez, ganó el premio Razzie al peor director. ¿Obra maestra o una de las peores películas de la historia del cine? Nos decantamos por la primera opción.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal