Me enganché a los Nuevos Mutantes desde su inicio, en su primera génesis allá por los años ochenta, y les perdí la pista a finales de los noventa, cuando la crisis de La Casa de las Ideas, tras diversos cambios de alineación y cuando Rob Liefeld ya los había reconvertido en su letal Fuerza-X. Mi atención por Xi’an Coy Manh, Rahne Sinclair, Danielle Moonstar, Sam Guthrie, Roberto DaCosta, Doug Ramsey, Illyana Rasputin, Warlock y compañía había caído en el olvido, pero ha sido una grata sorpresa poderlos recuperar en esta miniserie de Matthew Rosenberg y Adam Gorham.

¡Ya no son La Patrulla-X en entrenamiento! Los Nuevos Mutantes se lanzan a uno de los rincones más escalofriantes del Universo Marvel. La enigmática Magik lidera a Loba Venenosa, Rictor, Bum-Bum y Fortachón en la batalla contra fuerzas paranormales para las que no están ni siquiera preparados.

El tiempo ha hecho estragos en los Nuevos Mutantes, que ya no tienen nada de nuevos. Hasta tres generaciones distintas de mutantes han sido Nuevos, los bebés-X, y algunos de ellos fueron también X-Force, o incluso promocionaron al primer equipo y se conviertieron en Hombres-X. Los Nuevos Mutantes que ha dado nombre a varias formaciones dentro de la Escuela Xavier, incluyendo los que se convertirían después en los New X-Men. Los jóvenes aprendices de la escuela de talentos de Charles Xavier ya no son adolescentes ingenuos con poderes que no dominan sinó que han alcanzado la madurez y han dejado atrás la mansión del condado de Westchester para lanzarse a vivir su vida en un mundo que ni les comprende ni les quiere. Están en la calle, y deben buscarse la vida como cualquier hijo de vecino para pagarse el alquiler y las facturas. Ser un mutante no significa que las cosas puedan ser más fáciles, más bien al contrario.

La nueva formación de los Nuevos Mutantes es como una reunión de viejas glorias: Xi’an Coy Manh, la antigua Karma, es ahora una mujer de negocios que dirige con puño de hierro una empresa familiar que decide contratar a una serie de mutantes, viejos compañeros de armas, sin tener en cuenta todos los conflictos, los problemas, y las cargas heredadas que les impedieran funcionar como un grupo. Magik ha sido elegida para asumir la dirección de estos Nuevos Mutantes, pese a su evidente falta de liderazgo y la lucha interna por dejar atrás su infierno personal, Fortachón carga con los remordimientos de haber perdido el alma y haber manchado sus manos con la sangre de inocentes, Loba Venenosa con las secuelas de la pérdida de su hijo (a manos de Fortachón, por cierto, para acabar de complicar la cosa aún más),… y, en otro orden de cosas, Rictor y su complicada relación sentimental con Estrella Rota, y la alocada Bum-Bum viviendo la vida como si fuera una fiesta continua, sin compromisos y ninguna intención de tomarse nada en serio. En resumen, un equipo desordenado y disfuncional, un grupo de cinco héroes venidos a menos, mutantes lejos del paraguas protector del profesor Charles Xavier que deberán afrontar sus misiones con una mochila cargada de problemas al que Illyana Rasputín deberá intentar dar forma, que cooperen minímamente, lo suficiente como para sobrevivir y para completar los encargos.

En «Los Nuevos Mutantes: Almas muertas» («New Mutants: Dead Souls«) el equipo liderado por Magik deberá lidiar con fenómenos paranormales y lo sobrenatural, con zombies, brujas, demonios, e incluso gigantes de las nieves de Jötunheim, pues los encargos de Xi’an Coy Manh son todo lo que uno pueda imaginar, excepto convencionales. Pero, ¿este equipo tan poco cohesionado realmente sabe lo que está buscando, lo que le han mandado a hacer? ¿Y qué están dispuestos a hacer para conseguirlo? Además, detrás de todo ello se esconde la alargada sombra de un viejo conocido de la Corporación Hatchi, en un complicado juego de enredos, mentiras, traiciones y engaños que terminará en un final abierto, un cliffhanger, para desesperación del lector. Y con Warlock asomando la nariz como inesperado invitado estelar.
De la creación original de Chris Claremont y Bob McLeod de principios de los años ochenta, esta nueva alineación de los Nuevos Mutantes que nos presentan Matthew Rosenberg y Adam Gorham cuentan en con Loba Venenosa y con Karma, como la promotora del grupo, al estilo del Charlie de los Ángeles, un rico benefactor que les encarga los trabajos y les paga la nómina. El resto de integrantes del equipo llegaron más tarde. Illyana Rasputin poco después, Julio Esteban Richter con el fichaje de los X-Terminadores, y Guido Carosella en realidad nunca había sido un Nuevo Mutante, y su incorporación a los Hombres-X se produjo a través del Factor-X de Peter David. Sea como sea, un grupo de mutantes que había de convertirse en el reemplazo generacional de los X-Men pero a los que la vida ha llevado por otros derroteros.

En cuanto a la edición de «Los Nuevos Mutantes: Almas muertas» que nos trae Panini Comics hay que decir que el 100% Marvel se ha convertido en un formato de gran calidad y que, pese a no ser un HC, no nos podemos quejar del tomo.

Es preciso recordar que esta nueva encarnación de los Nuevos Mutantes iba a coincidir, en principio, con la versión cinematográfica de los Bebes-X que iba a estrenar 20th Century Fox durante el año 2018, y de la que nada se sabe. Su destino parece funesto. Todo se torció para la película dirigida por Josh Boone con la aparición del trailer, con un tono oscuro y de terror que sorprendió a propios y extraños, y a ello se suman los rumores que apuntan que el rodaje fue un infierno y los pases de prueba calificaban la propuesta de Boone, inspirada en películas como «Alguien voló sobre el nido del cuco» y «Pesadilla en Elm Street», de calamitosa. A día de hoy no sabemos si llegaremos a verla nunca en los cines.

Los Nuevos Mutantes: Almas muertas.
Autores: Matthew Rosenberg y Adam Gorham
Edición original: «The New Mutants: Dead Souls» núms. 1 a 6
ISBN: 9788491677055
Formato: 17x26cm. Tomo con solapas. Color
Páginas: 144
Precio: 13,50 euros