Aunque no sean locos en el sentido literal de la palabra, sí son personas con una obsesión: crear manga para adultos en una época en que este tipo de cultura popular se considera literatura para niños. Son “Los locos del Gekiga“, una obra de Masahiko Matsumoto que nos trae Satori Ediciones en su línea de manga.

En la Osaka de finales de la década 1950, una ciudad que avanzaba hacia el futuro con las cicatrices de posguerra aún visibles, tres jóvenes creadores completamente desconocidos luchan por cumplir el sueño de convertirse en mangakas. Desbordantes de pasión, de nuevas ideas y de enfoques nunca antes vistos, este trío de ases tratará de abrirse camino en el complicado —y en ocasiones sórdido— mundo del manga y, sin darse cuenta, lo revolucionarán para siempre dando forma al gekiga. Matsumoto, Tatsumi y Saitô, tres compañeros, tres amigos, tres genios.

Los locos del Gekiga” es una obra pionera, ya que se trata de uno de los primeros mangas documentales dramatizados. Podríamos compararlo con “Bakuman” de Ohba y Obata en cuanto a que trata de la vida de jóvenes y atribulados mangakas y sus vicisitudes. Solo que “Bakuman” es una obra ficticia y lo que nos cuenta Masahiko Matsumoto estaría cercano a lo sucedido en la realidad.
La historia arranca en Osaka, sobre el año 1955. Ya en la primera viñeta se nos advierte sobre lo que vamos a presenciar en “Los locos del Gekiga“: “Esta es la historia del sufrimiento, las alegrías y por qué no, las desdichas de muchos jóvenes que invirtieron su juventud entera en la creación del Gekiga“.
Yoshihiro Tatsumi, Takao Saito y Masamiko Matsumoto, el biógrafo oficial, pusieron todo su empeño en la creación de una nueva publicación llamada Kage que revolucionó el mercado de mangas de alquiler, una modalidad que en la década de los cincuenta era la usual entre los lectores para disfrutar de sus obras preferidas. Takao Saito aseguraba al editor que su intención era contar historias, mientras que el editor le recriminaba no usar el humor en las mismas, y por lo tanto no entender muy bien de qué iba eso del manga. Por suerte, este poco visionario editor no convenció a los encabezonados autores.
Las largas jornadas de trabajo produciendo páginas y más páginas, para llegar a tiempo a la fecha de cierre de edición es una constante en la vida de los creadores de manga. En “Los locos del Gekiga” los vemos alquilando una habitación de doce tatamis en el barrio de Sakudani, distrito de Tenoji, Osaka. Allí se aíslan de la familia y pueden ayudarse mutuamente. Salen al exterior para alimentarse y ver cine, que inspira sus trabajos. El resto del tiempo lo pasan “encadenados” a la mesa de trabajo.
Todo sucede en una época que, tras superar conflictos bélicos pasados, la sociedad alcanza un progreso económico que supuso una explosión comercial en el campo de los productos de consumo duradero. Una época propicia para lanzarse a realizar el sueño de revolucionar el mercado de los mangas. A lo largo de la obra, cuadros de texto nos van aportando datos concretos sobre temas editoriales y de publicación. En uno de ellos nos cuenta que la editorial Hinomaru Bunko quiebra en un momento dado. Deja desamparados a los creadores, que se deben buscar la vida en otras editoriales, aunque después resurja de sus cenizas.
El drama de una vida esclavizada por el trabajo se ve aliviado por momentos de humor surgidos por situaciones estrambóticas en las que se ven inmersos los protagonistas. Los cameos de famosos mangaka, y el retrato que de ellos hace Matsumoto, nos ofrece momentos divertidos a lo largo de la trama.
Masahiko Matsumoto (1934-2005) debutó profesionalmente en 1953 con “Bochan-Sensei“, publicada por Hinomaru Bunko. En 1954 conoce a Yoshihiro Tatsumi (de quién ya pudimos ver una selección de su trabajo publicada por Satori Ediciones) y algo después con Takao Saito, con los que trabará una gran amistad y compenetración laboral que fructificará en la creación del gekiga (imagen dramática), algo que se puede comparar con el trabajo serio y elaborado que Will Eisner llevó a cabo al otro lado del charco. “Los locos del Gekiga” aparecerá serializada entre 1978 y 1984.
En “Los locos del Gekiga” aparecen muchas menciones a autores y títulos de mangas famosos, así como viñetas ilustrativas. Si bien al principio de la lectura, tanta mención apabulla un poco, conforme va transcurriendo la obra, uno se acostumbra y empatiza con los creadores. A los tres amigos no les quedará más remedio que escapar a Tokio, epicentro del manga (como aquí Barcelona para los dibujantes de revistas de humor de los años cincuenta, para entendernos). Finalmente deben alojarse en las afueras, no les queda otro remedio.
Satori Ediciones nos vuelve a deleitar con una edición exquisita. 320 páginas de lectura en modo oriental y tamaño 15x21cm. Su encuadernación en rústica con sobrecubierta, un papel excelente y el clásico punto de libro entre sus páginas hacen de “Los locos del Gekiga” un libro perfecto para acompañar a otras obras publicadas por la editorial.
La epopeya de “Los locos del Gekiga” nos deja un poso amargo, pero también la certeza de que hemos leído una gran historia, narrada con sabiduría y totalmente diferente a cualquier otra. Una obra maestra recomendable para todos los que quieran saber más sobre el gekiga y la historia del manga en Japón.

Los locos del Gekiga
Autor: Masahiko Matsumoto
Colección Satori Manga
ISBN: 978-84-17419-72-1
Formato: 15x21cm. Encuadernación rústica con sobrecubierta
Páginas: 320
Precio: 21,00 euros