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Hasta el economista más neoliberal confiesa, en la intimidad y con micros apagados, que se han pasado con la dosis de su receta. La sociedad del siglo XXI está sufriendo los efectos de una política global fundamentada en un modelo de desarrollo neoliberal que ha arrasado con todo. El modelo se está agotando, y solamente deja tierra quemada a su paso. Muchos lo habían anticipado, pero a los disidentes y a los críticos se los silenció, se los desacreditó, se los apartó e, incluso en algunos lugares del mundo, directamente se los eliminó. Algunos optaron por expresar su opinión por otros medios, como el documentalista Michael Moore en su «Capitalismo: Una historia de amor» o el escritor Richard Morgan en su novela del año 2004 «Leyes de mercado» («Market forces«), una obra inquietante que vaticinaba un futuro sacudido por las políticas ultracapitalistas llevadas hasta las últimas consecuencias. Visto en perspectiva, sorprende lo lúcido y acertado de esta novela de ciencia-ficción cuándo la gran crisis económica aún estaba más allá del horizonte y los países de occidente navegaban sobre una ola de prosperidad y vacas gordas.
La obra nos ubica en el año 2041, en un planeta dominado a su antojo por enormes multinacionales especuladoras que dirigen la humanidad a voluntad. En este mundo distópico los zektivs son las nuevas estrellas mediáticas, cuyas proezas en la carretera se siguen sin aliento en todos los rincones del mundo. Son los modernos gladiadores de las multinacionales, hombres y mujeres dispuestos a jugarse la vida para defender un contrato en duelos sobre el asfalto. El circo mediático perfecto para un mundo en que su mayor capital se extrae de la inversión en conflictos. Y allí está Chris Faulkner, un ejecutivo que trabaja en el departamento de inversión de conflictos, cuyo objetivo es enriquecerse a costa de la muerte de otros, desconocidos, a miles de quilómetros.
Richard Morgan mezcla al desbocado Lobo de Wall Street con la violencia de Mad Max y la granja de George Orwell para pegar la patada en la entrepierna a la sociedad del nuevo milenio, que estaba cavando su propia tumba al seguir como corderos las recetas de los incompetentes políticos y economistas que manejaban el mundo: el FMI, el PP de Aznar, la Troika, el Banco Mundial, el G20, los del Foro Económico Mundial de Davos,… Alquimistas ineptos y aprendices de brujo que llevaron el mundo hacia el que imaginaba Morgan en sus «Leyes de mercado«, autodestructivo y en decadencia.
La obra del escritor británico, que además de anticipar lo que iba a llegar en una demostración de clarividencia está muy bien escrita, ágil y con ritmo, fue galardonada con el premio John W. Campbell Memorial y el Arthur C. Clarke pero el autor no saltó realmente a la fama hasta que llegó a la televisión una serie basada en otra de sus novelas: «Carbono modificado«.
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Interestellar y La llegada son otros rollos, no tienen el ritmo de Project Salvation, son muy lentas y la primera…