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A principios de los años noventa en las radios sonaba el grunge atormentado del «Nevermind» de Nirvana cuando Bodhi, el líder de una banda de delincuentes surfistas de las costas de Califronia que atracaban bancos, cruzaba su camino con el agente del FBI Johnny Utah, que debía infiltrarse entre los surfistas y desmantelar el grupo desde dentro. Criticada hasta la saciedad por algunos puristas, «Le llaman Bodhi» («Point Break«) tenía ritmo, adrenalina a raudales, una filosofía de vida seductora, y dos actores carismáticos y en racha como Keanu Reeves y el añorado Patrick Swayze (fallecido en 2009), y se convirtió en una película mítica que ha sobrevivido dignamente el paso del tiempo… y a un remake fallido y olvidable.
Dirigida por la ex-mujer de James Cameron, Kathryn Bigelow antes de ganar seis Oscar por «En tierra hostil» (incluyendo los de mejor película y mejor dirección), «Le llaman Bodhi» es hoy un clásico moderno que merece ser revisitado de vez en cuando.

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