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La opera prima de los hermanos Wachowski (entonces Andy y Larry Wachowski, y ahora Lilly y Lara Wachowski) fue un thriller erótico de alto voltaje que convirtió a Jennifer Tilly y Gina Gershon en Corky y Violet, dos amantes lesbianas capaces de derretir el hielo de la Antartida con sus tórridas y explícitas escenas de cama. Era «Lazos ardientes» («Bound«), una de las mejores muestras de cine negro de las últimas décadas, que se convirtió en la primera película de las dos hermanas, después de escribir el guión de «Asesinos» pero antes del bombazo de «Matrix«.
Violet es la novia de Cesar, un blanqueador de dinero de la mafia, y Corky es una ladrona profesional que acaba de salir de la cárcel y empieza a trabajar como encargada de mantenimiento del edificio. Unidas por una extraña y mutua atracción, las dos mujeres deciden robar los dos millones de dólares que César ha recibido del capo mafioso Gino Marzone y tiene escondidos en su caja fuerte. Pero las cosas, como es evidente, no saldrán como ellas planean.
La película es una obra espléndida, con un buen guión, unos diálogos brillantes («No me estoy disculpando por lo que hice, me estoy disculpando por lo que no hice«), un buen reparto (Joe Pantoliano, Mary Mara, Susie Bright, Margaret Smith y Barry Kivel, entre otros) y dos actrices con mucha química. Hoy, en tiempos de la reivindicación del género, se puede definir «Lazos ardientes» como una película feminista, pues las dos mujeres son protagonistas, toman las riendas de su destino con firmeza y no se amedrentan en un mundo masculino y violento sinó que lo doman y lo dominan, mientras que los personajes masculinos de la película son, en su mayoría, estúpidos. Alguien podrá considerar contradictorio que un thriller erótico contemporáneo a «El cuerpo del delito«, «El color de la noche» o «Instinto Básico» pueda ser feminista, pero hay que señalar que las directoras, iconos para la comunidad LGTB+, contrataron a Susie Bright, reconocida feminista y educadora sexual, para dirigir las escenas íntimas entre sus protagonistas y es muy respetuosa en lo que se refiere a la relación entre Corky y Violet. En resumen, la película representa la sexualidad femenina de forma explícita y sin tabúes.

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