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Hay autores que parecen asociados indisolublemente a su obra, y aunque se esfuercen por explorar sendas diferentes a los de sus títulos más conocidos y reconocidos, la presión del público (y de los editores) les obligan a volver una y otra vez a su zona de comfort. Eso mismo sucede con Jan y Superlópez. Jan es un creador prolífico e incansable, y año tras año nos siguen llegando nuevas aventuras de su popular personaje, historias que mantienen el espíritu del original, derrochando un sentido del humor fresco y simplón, apto para todos los públicos. Lo llaman la inercia del éxito popular.

Galardonado en mayo de 2002 con el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona, que reconocía su trayectoria profesional, y con la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes en el año 2012, premio al que renunció «por ética personal» y a causa de «las circunstancias sociales y políticas actuales» (el país empezaba a salir de la crisis económica), Jan había creado en 1973 a su personaje más célebre, Superlópez, y desde 1979 contó con la colaboración del guionista Francisco Pérez Navarro ‘Efepé‘ para ofrecernos las mejores aventuras del singular superhéroe. A día de hoy, casi cincuenta años después de su creación, nos siguen llegando álbums de Superlópez año tras año (¡más de setenta!), y no parece que Jan tenga intención ni de parar ni de explorar otros territorios creativos.

A mediados de los años ochenta, con la editorial Bruguera ya en crisis y de camino a su desaparición, Jan realizó una incursión en el cómic erótico en la revista «A tope«, dirigida a un público adulto, que hoy es tan ignorada como olvidada, y que merecería ser recuperada: «Laszivia«. La historia de este cómic nos contaba como la nave «Maria de la O» y su tripulación de aguerridos astronautas dirigida por el capitán Rayón, curtidos todos ellos en la abstinencia de una larga travesía espacial sin mujeres, se dirige en misión diplomática al singular planeta Laszivia, que ha solicitado ser aceptado en el Mercado Galáctico Común. En la exploración de su anatomía, o mejor dicho, de su geografía de sugerentes formas femeninas, le pegarán un buen repaso a los siete pecados capitales, ¡literalmente!, pasando por Lujurizia, Avharizia o Gulizia, entre otros lugares.

El autor no volvió a repetir nunca algo parecido, puesto que él mismo consideró con el estilo de dibujo elegido podía confundir a los menores y que comprasen un cómic que no estaba pensado para ellos, de manera que la simple existencia de «Laszivia» es sorprendente e irrepetible. De hecho solamente se han publicado dos ediciones de esta obra singular, una de Norma Editorial en 1986 y otra de Glénat en 2005, y las dos están descatalogadas.

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