Uno de los títulos que más me alegro de que hayan decidido publicar en la Colección Literatura Fantástica es Las Sucias Calles del Cielo” de Tad Williams, una ¿saga? de fantasía urbana al más puro estilo Harry Dresden que me ha encantado. Un libro totalmente adictivo.

"Las Sucias Calles del Cielo" (Tad Williams, RBA)Las Sucias Calles del Cielo
Tad Williams
Título original: The Dirty Streets of Heaven
ISBN: 9788490066812
478 páginas
Rústica con solapas
20.00 euros
7.99 euros (ebook)

Bobby Dollar es un ángel que sabe más sobre el pecado de lo que debería por su misión como abogado de las almas atrapadas entre el Cielo y el Infierno. Cuando las almas de los que acaban de morir empiezan a desaparecer, tomando por sorpresa tanto al Cielo como al Infierno, las cosas empiezan a ir muy mal. Tan mal como para anunciar el fin del mundo. Atrapado entre las furiosas fuerzas del Infierno, la arriesgada y peligrosa estrategia de su propio bando, y un alma monstruosa y vengativa que le persigue para arrancarle la cabeza, Bobby va a necesitar la ayuda de todos los amigos que pueda conseguir en el Cielo, en la Tierra y en cualquier otro lugar.

Los que lleváis un tiempo pasando por Vía-News sabréis que soy un gran fan de la fantasía urbana, especialmente del trabajo de Jim Butcher con Harry Dresden, aunque también comienzo a disfrutar del trabajo de Ben Aaronovitch con Peter Grant y, cómo no, de Mike Carey y su Félix Castor. Así que cuando RBA anunció la publicación de Las Sucias Calles del Cielo, un libro de fantasía urbana protagonizado por un ángel que se metía en un terrible problema con el Cielo y con el Infierno, y, ojo al dato, escrito por Tad Williams (Añoranzas y Pesares, Otherland, Shadowmarch) no pude menos que babear mientras esperaba su publicación. Adoro este tipo de libros.

 

Como el propio Tad Williams reconoce Bobby Dollar tiene más de sí mismo que muchos de sus anteriores personajes, especialmente por su peculiar sentido del humor (que, por cierto, yo también comparto), y estaría encantado de poder continuar con la saga más allá de los tres libros previstos; Las Sucias Calles del Cielo, Happy Hour in Hell y Sleeping Late on Judgment Day, lo que sin duda sería una grata noticia ya que Williams tiene mucho que aportar a este subgénero de la fantasía dentro del apartado de la fantasía urbana noir detectivesca (enrevesado, ¿verdad?) pero él le da un giro original al establecer que la premisa básica del libro es que Cielo e Infierno viven en una peliaguda Guerra Fría en la que sus agentes tienen que desenvolverse intentando no armar demasiado lío… hasta que a Bobby Dollar se le complica la vida y acaba llevando a Cielo e Infierno a un, bueno, a una situación extremadamente complicada y volátil. Como tiene que ser un libro noir también tenemos a una auténtica femme fatale, y nunca mejor dicho, ya que Cass es una diablesa que provocará a Bobby.

En cuanto a la historia y ambientación, me ha encantado, sobre todo por ese tonillo irónico y algo ácido que tiene el libro, ese jugar con la mitología judeocristiana sin dejar de recordarnos que ni siquiera los ángeles saben qué religión tiene la razón, pero sabiendo aprovechar toda la parafernalia bíblica para hilvanar una historia que no deja de crecer y embarullarse.

Hay que reconocer que a pesar de que he tenido un ritmo de lectura alto, muy alto (os aseguro que no he podido dedicarle más horas) y aún así me ha costado casi tres días (descartando las horas laborables y el dormir) el acabar con Las Sucias Calles del Cielo, comparando con otros libros mencionados anteriormente (que me suelen durar un día o día y medio) Williams les gana por goleada (y a un precio menor).

La edición es muy buena, aunque recomiendo usar una funda para leerlo porque sino la lámina metalizada de la portada se levanta en la parte inferior (y no queréis estropear una portada tan bonita), salvando este “pero” tengo que reconocer que me gustan mucho las ediciones de la Colección Literatura Fantástica, aunque me gustaría ver algún artículo de prólogo al más puro estilo Colección Nova y, quizás, una ficha del autor como las de La Factoría de Ideas. Si aceptasen estas sugerencias la edición sería impecable, porque en todo lo demás ya lo es.

En definitiva, he disfrutado muchísimo con este nuevo personaje, he devorado las páginas a saltos y quemado un par de dioptrías más y estoy ansioso por leer la siguiente entrega y rezando porque Williams decida ir más allá de la trilogía prevista.