En el tomo dos de «La Tumba de Drácula» la portada nos desvela la primera sorpresa: el debut de Blade, el cazavampiros. Este personaje creado por Marv Wolfman y Gene Colan está dispuesto a dar guerra desde el primer segundo al Príncipe de los Vampiros y sus huestes.

Continúa la recopilación, en diez volúmenes quincenales a precio único, de la mítica cabecera de los años setenta protagonizada por el Príncipe de las Tinieblas. Marv Wolfman y Gene Colan dieron vida a uno de los títulos clave de la Marvel de entonces. Una de las más soberbias interpretaciones del mito creado por BramStoker. ¡Drácula camina por el Universo Marvel!

Continúa la recopilación de toda la serie de «La tumba de Drácula» en la Biblioteca Drácula, tomos de unas doscientas páginas en tapa dura con los comics-books americanos a color y sus fantásticas cubiertas, y algún que otro extra. Aquí se incluyen los números 9 a 17 de 1973 y 1974 de «Tomb of Dracula«.
Marv Wolfman aterrizó en el número 7 y trajo consigo a unos niños hipnotizados por Drácula, que recordaban poderosamente a los de «El pueblo de los malditos» («Village of damned«, 1960) y a continuación, fueron unos cuantos zombis los que cayeron por estas páginas. En este segundo libro comprobamos que le ha tomado la medida al Conde y demás personajes, y asistimos a una serie de magníficos relatos de género terrorífico con inesperados giros en la trama.
«La Tumba de Drácula» sucede en Londres, pero en una ciudad que poco tiene que ver con el ‘Swinging London‘ de la década anterior y que tiene más puntos en común con una ambientación victoriana, de película de terror de la Universal o de la Hammer. Esto da pie a que el dibujante Gene Colan se luzca creando ambientes neblinosos, sombríos y de localizaciones tétricas. El Conde Drácula, ya lo sabemos, no puede campar a sus anchas mientras sea de día, por lo tanto, todo sucede con la noche como testigo. El entintado de Tom Palmer realzará el trazo de Colan, y se nota cuando lo sustituyen otras manos.

Respecto al Conde, se le ha querido equiparar al interpretado por Jack Palance en la televisiva Drácula de 1973, aunque pienso que tiene más de Christopher Lee, por su porte distinguido, que del otro. La maldad del Vampiro está a flor de piel, aunque parece comportarse con cierto código de honor, que desaparece en algunas situaciones en las que su salvajismo sale a relucir. Se abusa de los crucifijos como su principal debilidad y aspectos ya conocidos por la novela, como el poder de convertirse en niebla, en lobo o en murciélago, son mostrados una y otra vez. Tampoco se refleja en los espejos, pero por lo visto, sus víctimas vampirizdas sí lo hacen, como podemos ver en la página 66 en la historia «¡El hombre vudú!«. En su ágil narración, Marv Wolfman nos obsequia con subtramas que continúan de un número a otro y que nos dejan en vilo.
El elenco de personajes es digno de aplauso: los perseguidores del Conde, Frank Drake, Rachel Van Helsing y Taj, tienen su protagonismo a lo largo de toda la serie. Otros como Quincy Harker, hijo de Jonathan Harker Mina, o el mencionado Blade, el cazavampiros, buscan incansablemente la venganza. Blade, desde el primer momento, se muestra como un personaje con carisma y que va a dar que hablar. Quién le iba a decir que años después protagonizaría una taquillera saga de películas, que serían el germen del cine Marvel actual. Aquí presenta un look algo diferente del de posteriores años, influenciado por la moda imperante en esos años setenta: pelo a lo afro, gafas de cristales verdosos, una chupa color magenta… y sus característicos cuchillos. El resto de personajes que entran y salen en cada número, aportan fuerza y originalidad a cada argumento: el sacerdote, el hombre vudú, los despreocupados inquilinos del Yate, el misterioso Dr. Sun y sus sirvientes…
Conforme avanzan los números, «La Tumba de Drácula» va in crescendo. Si anteriormente vemos a motoristas a lo ‘Ángeles del Infierno’ dar buena cuenta del Conde, pronto asistiremos a venganza del vampiro. Drácula, a través de las páginas de su diario, narrará los hechos anteriores a su resurrección acontecida en el primer número junto con otros relatos que dejan un regusto a cómic de terror añejo. Se hará referencia constante al magazine en blanco y negro, estrenado en 1973, «Dracula Lives!» donde se relataban historias del Vampiro ambientadas en otras épocas.
En la parte final, Drácula querrá regresar a su país natal y el relato contenido en «¡La muerte sobre raíles!» del número 17 nos dejará asombrados. A destacar la aparición de Jack Russell, el Hombre Lobo, de cuya serie podremos disfrutar en el tercer tomo.
Un tomo redondo, con un único “pero” en la reproducción de la tinta negra en algunas páginas, que queda un poco desvaída. Por lo demás, de diez. Aquí se demuestra el porqué de tantas alabanzas a este título: nunca sabes lo que va a pasar, y nunca deja de sorprender. De obligada lectura para los amantes del cómic.

La Tumba de Drácula #2: ¡Blade, el cazavampiros!
Autores: Marv Wolfman y Gene Colan
Colección: Biblioteca Drácula
Edición original: «Tomb of Dracula» núms. 9 a 17
Fecha de publicación: Noviembre de 2020
ISBN: 9788413346878
Formato: 17x26cm. Tomo en tapa dura. Color
Páginas: 192
Precio: 15,00 euros