Alcanzamos ya la sexta entrega de La reencarnación del yakuza, de Hiroki Miyashita y Takeshi Natsuhara, y lo hacemos con un épico combate en el que Ryuu vuelve a demostrar que es la p ama.  

La reencarnación del yakuza La reencarnación del yakuza 6 
Guión: Hiroki Miyashita
Dibujo: Takeshi Natsuhara
Páginas: 176
Traductor: Patricia Ridao
Precio: 9,95 €  

La Gran Mandíbula, uno de los seis cuerpos del rey Demonio, ha sido liberada. El poder del rey Dragón no sirve y la oscuridad se apodera del corazón de Loki. ¿Cómo actuará Ryuu en una situación tan desesperada? ¡En esta original fantasía yakuza, el camino de una mujer se guía por el deber y la compasión!  

La reencarnación del yakuzaHan pasado unos meses desde que reseñamos la anterior entrega de La reencarnación del yakuza y lo cierto es que esperaba que este isekai hubiese hecho más alarde del subgénero al que pertenece, pero parece que, poco a poco, Miyashita va introduciendo algunos de los tropos del género, algo que agradezco porque estaba deseando ver cómo progresaba la historia y es que aquí Ryuu deberá confrontar a la Gran Mandíbula, donde se nos confirma lo que ya sabíamos, lo que sucede en todos los isekai, y es que el protagonista está rotísimo, aunque a veces es difícil poder apreciarlo porque las escenas de combate de Takeshi Natsuhara son realmente caóticas. 

Aún así la trama de La reencarnación del yakuza es muy amena, entretiene, pero estaría bien que Hiroki Miyashita prestase atención a aspectos tan interesantes como puede ser el cambio de género que ha vivido nuestro protagonista al reencarnar, aquí veremos un chispazo de humor con ese tema, pero se echa en falta algo más de peso en la trama. 

El dibujo de Takeshi Natsuhara es como el mar, cuando está calmado es precioso, pero cuando se enrabieta, llegan las escenas de acción, lo cierto es que cuesta MUCHO enterarse de qué está sucediendo en la pelea que, por otra parte, sabemos que ganará Ryuu. 

Habrá que ver cómo progresa en los próximos volúmenes La reencarnación del yakuza, pero de momento puedo garantizar que planeo quedarme a disfrutar de la serie, lo que no quita que no reconozca alguna que otra pega que, argumental o gráficamente, he podido apreciar.