En «La razón de todo«, cuyo primer tomo acaba de salir a la venta de la mano del sello ¡Caramba! de Astiberri Ediciones, David Ramírez emprende uno de los ejercicios más arriesgados, y también más honestos, a los que puede enfrentarse un autor: tratar de explicarse a sí mismo. La obra es sencilla en apariencia, una autobiografía que presenta al lector episodios aleatorios de la vida del autor, pero sus ramificaciones son profundas, incómodas y, en ocasiones, dolorosamente reveladoras.

David Ramírez ha dedicado toda su vida a imaginar historias: las que se inventaba de niño cuando jugaba con sus amigos, las que ha escrito para cine y televisión, las que lleva años dibujando y publicando. Pero ¿por qué David Ramírez hace lo que hace? ¿Qué le empuja a contar historias una y otra vez?
Este cómic en dos partes nace como un intento de responder a esa pregunta. Un ejercicio de introspección con el que se propone abrir y revolver en su interior para encontrar respuesta no solo a esa cuestión, sino también a todas las que inevitablemente descubrirá por el camino. Un viaje construido a partir de recuerdos y anécdotas que hilvana un retrato en el que, sin renunciar a su humor habitual, David Ramírez se adentra en su vida para tratar de encontrar la razón de todo.

David Ramírez, autor de cómics con una larga trayectoria que va desde el humor más desenfadado hasta sus trabajos más recientes de corte íntimo, construye en «La razón de todo» una obra decididamente autobiográfica. Aunque conviene matizar: si bien el material procede de su vida, de las personas que le rodean y acompañaron, de su marido, su madre, su hermana o su sobrino, lo que se despliega en estas páginas no es un mero recuento de anécdotas e historias graciosas, sino un ejercicio de autoficción, una revisión de su pasado desde el presente, un viaje en el que la memoria, la interpretación y el relato se entrelazan con naturalidad. Las cosas quizás no fueron como las cuenta, pero sí lo son en los recuerdos de David Ramírez, que no son ficción. Porque, al fin y al cabo, toda autobiografía implica, un poco y en ocasiones involuntariamente, una forma de invención. Quizás incluso de autoengaño.

«La razón de todo» se estructura como una sucesión de relatos episódicos que recorren distintas etapas vitales del autor. Desde la infancia marcada por los cómics, una hermana con discapacidad, un padre ausente, la vida humilde de una familia trabajadora,… hasta la vida adulta, donde la estabilidad y la felicidad conviven con las cicatrices emocionales, con esa mochila que llevamos todos a la espalda, esta obra funciona como un mosaico de escenas cotidianas que, acumuladas, terminan trazando un retrato complejo y reconocible. Hay en estas páginas algo profundamente generacional para los cincuentones: los álbumes de cromos, los bocadillos de Nocilla de la merienda, los cómics de grapa, los viajes interminables en coche hacia el pueblo,… Elementos que, lejos de ser simples guiños o ejercicios de nostalgia, que también, funcionan como anclajes emocionales para esos lectores, como nosotros, que probablemente compartan ese mismo imaginario y cuyos recuerdos se alimenten de las mismas fuentes.

Sin embargo, el gran acierto de David Ramírez en «La razón de todo» reside en no quedarse atrapado en esa nostalgia. Su mirada es consciente de los peligros de idealizar el pasado, y por ello introduce constantemente reflexiones críticas en ese relato aparentemente amable. La infancia también es el territorio donde se gestan inseguridades, donde se producen pequeñas heridas que, con el tiempo, adquieren una dimensión inesperada. Episodios aparentemente superados reaparecen, en ocasiones, al cabo de los años y duelen a rabiar. Hablar de su hermana Ana, fallecida, es un ejemplo claro de ello. La obra se convierte así en una forma de terapia: escribir, o dibujar como es este caso, sirve para (re)ordenar ese bullicio interior, para dar sentido desde la madurez, y con la ventaja que ofrece el paso del tiempo, a aquello que, en su momento, parecía incomprensible para un niño.

En este sentido, «La razón de todo» se podría adscribir a la llamada literatura testimonial, aquella en la que el autor se abre en canal para explorar su identidad, entender episodios complejos de su vida, transitar por algún duelo pendiente o para satisfacer la necesidad de encontrar su lugar en el mundo. David Ramírez se suma a esa corriente con una voz propia, marcada por su característico humor. Porque, incluso en los momentos más duros, el autor no renuncia a la ironía ni al gag visual. Con habilidad y brillantez, por cierto. Esta convivencia entre lo trágico y lo cómico es, probablemente, uno de los rasgos más distintivos de la obra. Y de los más valientes. Incluso resulta inevitable pensar en ciertas afinidades con textos de carácter filosófico e introspectivo, incluso clásicos. Salvando las distancias, «La razón de todo» comparte con las «Meditaciones«, de Marco Aurelio esa voluntad de examinar la propia vida para extraer de ella algún tipo de aprendizaje. No hay aquí grandes sistemas de pensamiento ni respuestas definitivas, pero sí una búsqueda constante del sentido a la vida. Más cercana, quizá, es la comparación con ciertos cómics que combinan reflexión y humor, donde la experiencia personal se convierten en el material a partir del que se construye el relato, como «El show de Albert Monteys«.

El protagonista de «La razón de todo«, que es el propio autor, se presenta como alguien que, en términos generales, ha logrado construir una vida satisfactoria: hace lo que le gusta, ha encontrado el amor y se mantiene fiel a sí mismo. Pero esa aparente plenitud no elimina la existencia de zonas oscuras. El cómic se adentra sin aspavientos en episodios difíciles, en recuerdos que pesan, en momentos de pérdida o desconcierto. Y lo hace con una honestidad que desarma, evitando tanto el sentimentalismo fácil como el cinismo o la amargura.

En definitiva, «La razón de todo» es un cómic profundamente personal que, sorprendentemente, logra interpelar a cualquier lector. Porque en ese intento de entender su propia vida, su pasado y su presente, se esconde, en realidad, una pregunta universal que nos acompaña a todos durante nuestra existencia: la búsqueda del sentido de la vida. David Ramírez no nos ofrece respuestas, pues no existen (bueno, la respuesta es 42 según la «Guía del autoestopista galáctico«, de Douglas Adams) pero sí que nos hace una propuesta sobre como vivir la vida: «Caminante, no hay camino, se hace camino al andar«, como decía el poeta. La búsqueda del sentido de la vida es una buena forma de vivirla.

La razón de todo
Autor: David Ramírez
Fecha de publicación: Marzo de 2026
ISBN: 979-13-87927-24-0
Formato: 17 x 24 cm. Cartoné. Color
Páginas: 196
Precio: 22,00 euros