Hay una tradición muy nuestra: la de contar historias sobre perdedores. La cultura popular española siempre ha mostrado una especial fascinación por quienes llegaron tarde, tomaron la decisión equivocada o, simplemente, vieron cómo el mundo viraba mientras ellos se quedaban atrás. A medio camino entre la comedia amarga y el melodrama, suelen ser historias que convierten el fracaso en una forma de identidad y a los derrotados en protagonistas. En ese territorio se mueve «Viejas Promesas«, el cómic de Iñaki San Román y Álvaro Velasco, con dibujos de Pedro Rodríguez.

La vida de Beni Castanera está marcada por la amargura y la terquedad. Representante de futbolistas, en los años 90 estuvo a punto de saborear las mieles del éxito cuando descubrió a Rafael Fernández, más conocido como “Fali”: un joven talento llamado a triunfar en el deporte rey. Pero una grave lesión le privó de su sueño… y a Beni, de dar el pelotazo definitivo con el que impulsar su carrera. Transcurridas casi tres décadas, con un perfil profesional cada vez más discreto, su vida personal descarriada y dificultades para llegar a fin de mes, tal vez surja la ansiada segunda oportunidad.

«Viejas Promesas» es un cómic costumbrista. Aunque el fútbol ocupa el centro del escenario, la historia funciona sobretodo como una cápsula del tiempo que nos lleva de viaje a la España de los años noventa. Y lo hace, por supuesto, con el mundo del fútbol como elemento esencial del relato: las reuniones donde se negociaban fichajes imposibles, las apuestas por promesas juveniles que apuntaban al estrellato, las sensacionalistas portadas de prensa deportiva y la sensación de que cualquier jugador podía cambiar su destino con una sola temporada memorable forman parte de una atmósfera reconocible para cualquiera que creciera durante aquella década.

Beni Castanera, el protagonista del cómic, es un representante de futbolistas que en los años noventa estuvo a punto de dar el gran pelotazo gracias al descubrimiento de Rafael ‘Fali’ Fernández, un talento destinado a triunfar hasta que una lesión truncó su carrera. Tres décadas después, Beni sobrevive profesionalmente mientras intenta convencerse de que aún le queda una última oportunidad para cambiar su suerte. Pero Beni Castanera es un perdedor, aunque él no lo sepa y no lo quiera ver.

Los autores de este cómic conocen perfectamente ese universo futbolero porque llevan años explorándolo desde el podcast «Paquetes» y también con el libro «El álbum de Paquetes«, inspirado en su popular podcast. Sin embargo, aquí no se limitan a la nostalgia o a exponer sus amplios conocimientos sobre el deporte rey. La evocación de los noventa sirve para contrastar dos mundos. Frente al fútbol actual, hiperprofesionalizado, gobernado por algoritmos, fondos de inversión, clubes estado y departamentos de análisis de datos, aparece una época en la que todavía parecía posible que un representante encontrara una joya escondida en los campos embarrados de Segunda B y cambiara su vida para siempre. Es una mirada sobre una forma de entender el fútbol que ya murió y no volverá.

En ese sentido resulta especialmente interesante el tratamiento que «Viejas Promesas» hace del mundo de los representantes. Lejos del glamour habitual asociado a los agentes de futbolistas que encarnan Jorge Mendes, Pini Zahavi o Jonathan Barnett, Beni Castanera aparece como un buscavidas permanente, un intermediario atrapado entre la ambición, la esperanza y la precariedad. Iñaki San Román, Álvaro Velasco y Pedro Rodríguez nos retratan la trastienda del negocio, repleto de frustraciones, apuestas fallidas, promesas incumplidas, llamadas desesperadas, operaciones que nunca llegan a cerrarse y la sensación constante de perseguir un golpe de fortuna que siempre parece estar a una conversación de distancia. Beni Castanera es un superviviente, aferrado a una ilusión que nunca termina de llegar.

Otro de los elementos más destacados de este cómic, además de su humor, es la presencia de numerosos cameos de figuras reales del fútbol español. Entrenadores, periodistas, directivos y futbolistas aparecen integrados en la narración como parte de un imaginario colectivo compartido: Raúl González, Manolo Sanchís, Michael Robinson, Julio Maldonado ‘Maldini’, Augusto César Lendoiro, Messi, José Antonio Camacho o Javier Clemente, entre otros, aparecen el las páginas del cómic convertidos en piezas de una memoria compartida por varias generaciones de aficionados. En alguno de los casos, con ligeros cambios de nombre para prevenir potenciales conflictos, como es el caso de David Vidal.

Pero aunque «Viejas Promesas» está repleto de guiños futboleros, también nos habla de muchas otras cosas: de sueños frustrados, amistades inquebrantables y resiliencia frente a los golpes de la vida. El retrato melancólico y costumbrista de una época que, aunque nos provoque vértigo, queda más de treinta años atrás en el tiempo. Beni y Fali son ese tipo de personajes perdedores que viven obsesionados con una bifurcación del pasado, que creen que su vida habría sido distinta si un acontecimiento puntual (la lesión en la capea) no hubiera ocurrido, si hubiesen tomado una decisión diferente. Incapaces de reconocer su responsabilidad, sus errores, aprender y avanzar. Todos conocemos a alguien que sigue hablando de aquella oportunidad perdida, de aquel proyecto que no salió adelante y que le hubiese cambiado la vida o de aquel instante que casi tocó con los dedos en el que parecía que el éxito lo estaba esperando.

En resumen: entre el humor, que lo hay, y mucho, y la melancolía, «Viejas Promesas» es mucho más que un cómic sobre representantes de futbolistas, jugadores frustrados y estrellas que nunca llegaron a serlo. Es una obra que reflexiona sobre una condición profundamente humana y sobre una tradición muy nuestra: la de los perdedores.

Viejas Promesas
Guion: Álvaro Velasco e Iñaki San Román
Dibujo: Pedro Rodríguez
ISBN: 979-13-88074-52-3
Formato: 19×27cm. Tapa dura. Color.
Páginas: 96
Precio: 22,90 euros