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Todo el mundo sabe que el director japonés Hayao Miyazaki y alma mater de Studio Ghibli es un genio, y que tanto “La princesa Mononoke“, como “El castillo en el cielo“, “Porco Rosso“, “El castillo ambulante“, “El viaje de Chihiro” o “Mi vecino Totoro” son joyas sin igual del cine de animación tradicional. Incluso su última película tras un amago de jubilación y un tiempo de retiro, “El chico y la garza“, nos ha permitido comprobar que sigue en plena forma.

La princesa Mononoke” (“Mononoke Hime“) fue la película de animación más grande jamás realizada por Hayao Miyazaki para Studio Ghibli. Para muchos, la mejor del estudio de animación. Veinticinco años después de su estreno sigue siendo un placer para el espectador volver a descubrir la maravillosa historia del príncipe Ashitaka, un joven guerrero del clan Emishi que, cuando trataba de salvar su aldea de un jabalí endemoniado, resultaba herido y afectado por una maldición. Volver a viajar con él en busca de una cura para su herida maldita y llegar a la Ciudad del Hierro dirigida por Lady Eboshi, en la que se acogen a leprosos, prostitutas y parias, donde se topará con una fascinante manada de lobos dirigida por una chica, la princesa Mononoke. El príncipe Ashitaka se verá envuelto en un enfrentamiento entre quienes luchan por conservar su naturaleza intacta y quienes quieren aprovechar sus recursos.

La película de Hayao Miyazaki se estrenaba en julio de 1997 en Japón, y tardó varios años en llegar a nuestro país. De hecho el estreno de “La princesa Mononoke” en nuestras salas de cine significó solamente el segundo título del genio nipón que se estrenaba en España. Hoy en día puede parecer sorprendente, pero en occidente tardamos mucho en descubrir la imaginación y la poesía, la mezcla de mitología y folklore japonés, que se escondía en las películas de Hayao Miyazaki y Studio Ghibli. Y la música de Joe Hisaishi, no nos olvidamos. Nos tuvieron que arrastrar al cine para ver la apabullante “La princesa Mononoke” y salir embobados de la memorable experiencia audiovisual que habíamos vivido, para lanzarnos como posesos sobre todo su trabajo anterior, y esperando ansiosos todas sus propuestas posteriores. Y aunque fue “El viaje de Chihiro” (2001) la que años después le dio el Oscar a Hayao Miyazaki, fue “La princesa Mononoke” que marcaría un antes y un después en su carrera, y también en del Studio Ghibli. Aunque fue la producción más cara del Studio Ghibli hasta la fecha se convirtió en todo un éxito de público en Japón con una cifra aproximada de 102 millones de euros de recaudación. En el resto del mundo su recaudación fue menor, alrededor de 3 millones de dólares, pero sirvió para poner el nombre de Hayao Miyazaki en todas las libretas.

La princesa Mononoke” contiene muchos de los elementos habituales de las películas de Hayao Miyazaki como un evidente mensaje ecologista, donde la naturaleza toma un papel principal y las acciones del hombre solo provocan el caos y la destrucción, o los personajes femeninos fuertes en papeles protagonistas. Y mantener la fidelidad por la animación tradicional, dibujada a mano y sin ayuda de la tecnología, siempre que sea posible: de las cerca de dos horas y 15 minutos que dura la película, sólo hay 15 minutos de imagen digital (y 10 de ellos correspondían solamente a pintura digital).

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Where to watch La princesa Mononoke