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Los creadores de las aventuras infantiles de Spirou son Jean-Richard ‘Janry’ Geurts y Philippe ‘Tome’ Vandevelde, que se conocieron en la década de 1960, y luego coincidieron en la Art Academy en Sint-Lambrechts-Woluwe. Después de esta formación, y de haber trabajado como asistentes, llegaron al magazine «Spirou«, donde definieron sus seudónimos actuales, Tome y Janry.

A partir del año 1984, los belgas Tome y Janry se hicieron cargo de la serie «Las aventuras de Spirou y Fantasio» del sello francés Dupuis, empezando por «Virus» y terminando con «La máquina que sueña», sumando un total de catorce álbumes en catorce años incluyendo joyas como «El despertar de Z«, «Spirou en Moscú» o «La infancia de Spirou» del año 1987, episodio especial con motivo del cuadragésimo quinto aniversario de la revista. A raíz de esta historieta basada en la infancia de Spirou, Tome y Janry decidieron crear una nueva serie ambientada en los años escolares de este entrañable personaje, una versión infantil del botones del Hotel Moustique con su inseparable uniforme de color rojo. Desde entonces, hemos podido disfrutar de dieciocho de álbumes a lo largo de casi treinta años (desde «Dis bonjour à la dame!» de 1990 a » La Vérité sur tout!» en 2019) que recrean la infancia de este pillo lleno de ternura, consiguiendo que cada una de las páginas de este libro nos robe una sonrisa. O una sonora carcajada. Y además, para redondear el éxito de su creación, han recibido numerosos premios. Por ejemplo, el de Mejor Álbum de Humor y Mejor Álbum Juvenil en el Festival International de la Bande Dessinée d’Angoulême del año 1992.

Junto a Tome y Janry hay que destacar un tercer nombre, desconocido para muchos pero indispensable para «El Pequeño Spirou«: Stéphane ‘Stuf’ DeBecker, responsable del color. De hecho los rumores cuentan que Tome, el guionista, también dibuja, que Janry, el dibujante, también escribe los guiones y que Stuf, el colorista, dibuja y escribe. Para obtener un resultado final tan coherente y monolítico entre texto, imagen y color, no puedo más que creerme estos comentarios sobre su proceso de trabajo. Amigos de la infancia, han conseguido formar un equipo artístico intercambiable e inseparable.

El guionista Philippe ‘Tome’ Vandevelde falleció el pasado 5 de octubre de 2019, a los 62 años, y todos nos quedamos un poco huérfanos. Con su muerte parece difícil imaginar que ni Janry ni Stuf regresen al personaje, y que el Pequeño Spirou vuelva.

«El Pequeño Spirou» nos ofrece una versión infantil del clásico personaje del BD francobelga, más ingenua y desenfadada, y libre de los prejuicios y las complicaciones de los adultos. Sin Fantasio, ni el profesor Conde de Champiñac, ni el aspirante a dictador Zantafio, ni el adorable Marsupilami, pero con Teleles, Blancaflor, Bola de sebo, Cassius, el señor Colilla, la señorita Cifra, el abad Langelus, o el abueli. Mucho más divertido, y con un tono muy politicamente incorrecto: un cura que sueña con seducir mujeres, un rollizo profesor de gimnasia bebedor, fumador y malhablado, una atractiva profesora en minifalda, una abuela sin memoria pero con muy mala leche, un abuelo que cuela a sus conquistas por la ventana, un side-kick adulador y con gafas (un Milhouse del BD francobelga),… y nuestro gamberro favorito, un protagonista que no tiene reparos en espiar a sus compañeras de clase en la ducha, a la atractiva profesora debajo de las faldas o robar un beso a Blancaflor en cualquier esquina. Y hacer la vida imposible a su profesor de gimnasia o el abad con sus travesuras. Una obra que combina lo nuevo y lo viejo, lo adulto y lo infantil, que convierte situaciones cotidianas en tan divertidas como delirantes, menos aventurera y épica pero mucho más divertida que la de su versión adulta, que en su momento fue solo una salida creativa al personaje y que se ha convertido en el cénit de un género menospreciado y poco valorado, el de las tiras cómicas.

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