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Hayao Miyazaki. No hace falta decir mucho más. Director, productor, animador, guionista e ilustrador japonés, es el creador y principal responsable de Studio Ghibli, el prestigioso estudio japonés de animación considerado uno de los mejores del mundo. Un genio responsable de obras maestras como «La princesa Mononoke«, «El castillo en el cielo«, «Mi vecino Totoro«, «El viaje de Chihiro«, «Porco Rosso«, «El castillo ambulante» o «Ponyo en el acantilado«, auténticas joyas del cine de animación tradicional producidas por Studio Ghibli.

«El castillo en el cielo» («Tenkū no Shiro Rapyuta«) fue la primera película producida oficialmente por Studio Ghibli. Sí, aunque «Nausicaä del Valle del Viento» (1984) suele considerarse el largometraje fundacional, en realidad no fue una producción de Studio Ghibli, ya que el estudio aún no se había fundado. Sin embargo, el éxito de la película impulsó su creación un año después de la mano de Miyazaki e Isao Takahata.

«Nausicaä del Valle del Viento» ya había anticipado muchas de las ideas y preocupaciones que definirían la obra de Hayao Miyazaki, pero no llegó a materializar plenamente todo aquello a lo que aspiraba por varias razones: contó con un presupuesto limitado y estaba condicionada por el manga homónimo en el que se basaba. Por ello, «El castillo en el cielo» puede considerarse la primera película en la que el director nipón desarrolló plenamente su visión creativa, concebida desde el principio como una obra original para el cine. De hecho, es posible encontrar más ecos de la serie de televisión «Conan, el niño del futuro» en «El castillo en el cielo» que de «Nausicaä del Valle del Viento«.

La historia de «El castillo en el cielo» narra las aventuras de los huérfanos Pazu y Sheeta. Pazu es un joven que trabaja en una ciudad minera, mientras que Sheeta es una misteriosa niña que cae literalmente del cielo. Juntos deberán impedir que una antigua piedra mágica caiga en manos de un grupo de militares que pretende utilizarla para llegar a una legendaria isla flotante llamada Laputa, hogar de los vestigios de una civilización avanzada ya extinta.

La película aborda tres de los temas que más interesaron a Hayao Miyazaki a lo largo de su obra: el efecto devastador del ser humano sobre la naturaleza, la pasión por volar y el protagonismo de personajes femeninos. El mensaje central de esta obra es una advertencia sobre la relación entre el ser humano, la tecnología y la naturaleza. En última instancia, critica las ambiciones desmedidas de la humanidad y sus consecuencias. Laputa, la fortaleza voladora, representa la culminación del progreso técnico y científico; sin embargo, Hayao Miyazaki muestra cómo el egoísmo, la codicia y el afán de poder de los hombres pueden corromper estos avances hasta convertirlos en armas para destruirse los unos a los otros.

Mención aparte merece la isla volante de Laputa, cuyo nombre fue eliminado del título en España debido a la asociación fonética de la palabra con el término que designa a la profesión más antigua del mundo.

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